Las cuatro claves de la nueva política monetaria del BCRA

11 de julio, 2018

El BCRA mantuvo la tasa en 40% y adelantó cambios en la política monetaria

 

Por Mariano Cúparo Ortiz 

 

Ayer el BCRA explicitó, en un comunicado, que comenzará a seguir de cerca los agregados monetarios. Es decir, que la fijación política de una tasa de interés ya no será la única herramienta con la que tratará de controlar los niveles de inflación sino que también incorporará la supervisión de la liquidez.

 

La noticia es la explicitación de una política que, en los hechos, ya viene ocurriendo: desde la llegada de Luis Caputo a la presidencia del BCRA, subió dos veces los encajes bancarios para aplicar un torniquete monetario que modere la escapada al dólar.

 

La tasa oficial. El comunicado de política monetaria publicado ayer por el BCRA dejó más novedades: la tasa del centro del corredor de pases a 7 días permaneció en 40%, muy por debajo del rendimiento de 52,95% que ofreció el mercado secundario por una Lebac a 36 días. Es decir, la tasa de referencia oficial quedó muy lejos.

 

Pero, claro, ahora la tasa fijada como una decisión política sólo es un instrumento entre otros. Y en el caso de la Lebac del mercado secundario lo que hubo de fondo fue una decisión de política sobre los agregados, que fue la segunda suba consecutiva de los encajes bancarios y que obligó a las entidades financieras a vender sus posiciones en Lebac y disparó, como consecuencia, la tasa ofrecida. Ahí, en ese caso, la tasa no fue decidida por el BCRA sino por la oferta masiva de Letras ante el apretón monetario vía encajes.

 

En ese sentido, el economista jefe de la consultora Radar, Martín Alfie, señaló: “La decisión del BCRA de pasar a controlar agregados monetarios implica que las Metas de Inflación en su sentido más estricto no existen más. Si controlás agregados, la tasa de interés pasa a ser endógena. Es un reconocimiento del fracaso de la política monetaria anterior”.

 

ACM: “Las nuevas autoridades han decidido que para alcanzar la inflación de un dígito no se puede utilizar solo la tasa”

 

El nuevo régimen. Si bien ayer no surgió nada nuevo además de la explicitación de que la mirada está sobre los agregados, las palabras del BCRA tuvieron mucha fuerza y generaron debates extensos. El régimen antiinflacionario ahora mezcla la fijación de la tasa con decisiones acerca de los agregados. Según Alfie, “el esquema de metas de inflación ahora es un híbrido, muy distinto al esquema del ex presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, y las tasas más altas y con mayor volatilidad son el posible resultado en el corto y mediano plazos”.

 

El director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, le explicó a El Economista en qué consiste el salto: “Vos podés fijar una tasa para que los agregados se muevan en consecuencia o podés intervenir en el mercado secundario de Lebac o en los encajes para que los agregados sean algo determinado y que la tasa se mueva en consecuencia. Hoy, la tasa de 40%, con la del secundario de Lebac en 53%, no tiene ningún valor. Y a la par subiste encajes e interviniste en el secundario. Entonces está claro que estás en un esquema de agregados de facto. Mantenés metas de inflación pero tu implementación ya no es mirando la tasa como objetivo instrumental sino mirando la liquidez”.

 

El Régimen de Metas de Inflación hasta ahora definía la tasa de interés y a partir de ahí pretendía influir sobre los agregados, con el fin de desinflar. Ahora, a ese instrumento, se lo mezclará con el manejo de los agregados, lo que implica usar otras herramientas. Para muchos, la dificultad de parar la fortísima salida de los actores hacia el dólar con la mera tasa de interés (como frenar las oleadas del océano con un balde) obligaba pensar en nuevos instrumentos (aunque aun así la corrida no parece terminada). El ahora ex vicepresidente del BCRA, Lucas Llach, ayer afirmó que en todos los casos se sigue tratando de un Régimen de Metas de Inflación. Dijo: “Objetivo: inflación. Instrumentos: los que sean. Eso es Inflation Targeting”.

 

El comunicado de Reconquista 266 sostuvo: “En la transición hasta alcanzar tasas de inflación de un dígito, el esquema de metas de inflación con la tasa de interés como único instrumento de política monetaria debe ser complementado por un seguimiento más atento a los agregados monetarios. En este contexto, se decidió aumentar los encajes legales en dos oportunidades desde el 18 de junio del presente año. Asimismo, es la intención de las nuevas autoridades ir reduciendo paulatinamente el stock de Lebac sin incrementar el circulante, de manera de ganar mayor control sobre la liquidez en un sentido amplio”.

 

Alfie: “La decisión del BCRA implica que las Metas de Inflación en su sentido más estricto no existen más”

 

Cambio institucional. Otra novedad fuerte que trajo el comunicado de ayer vino por el lado del Consejo de Política Monetaria, que dejará de ser un órgano asesor y pasará a ser resolutivo. Las decisiones de política monetaria se votarán y el voto de cada integrante aparecerá publicado en forma transparente en los comunicados.

 

Paradoja: hasta ahora, las dos decisiones de política monetaria del BCRA, desde que asumió Caputo, fueron tomadas sin que el consejo fuera conformado. Desde la autoridad monetaria le dijeron a El Economista que los nombres de los integrantes del nuevo órgano recién “se va a informar cuando lo apruebe el directorio”.

 

Además, las decisiones de la tasa de interés de referencia oficial dejarán de tomarse y comunicarse cada 15 días y pasarán a ocurrir en forma mensual. La próxima será el 7 de agosto.

 

Dos baldes y el océano. La corrida cambiaria todavía no dio señales de quedarse quieta. “El Consejo de Política Monetaria reconoce la presencia de riesgos de mayor inflación a la esperada en caso de un traspaso del tipo de cambio a los precios minoristas mayor al previsto. El Consejo también entiende que la confirmación del sendero decreciente del gasto público, sumado al compromiso asumido por el BCRA de no financiar más al Tesoro y los esfuerzos que se están llevando a cabo para reducir el exceso de liquidez del sistema, deberían comenzar a colaborar en la contención inflacionaria”, sostuvo el comunicado.

 

Y reconoció que “los indicadores de alta frecuencia muestran una aceleración de la inflación en junio, lo que refleja los efectos directos e indirectos de la reciente inestabilidad cambiaria”. Aun así, remarcó que para los meses siguientes la expectativa es de desaceleración. Y destacó, acerca de lo que mostró el último REM para las expectativas de los analistas de la city: “Los últimos datos disponibles muestran una desaceleración de la inflación a partir de julio, en consonancia con las proyecciones del BCRA”. En rigor, el REM prevé inflaciones menores a la de junio (de 3,3%) pero aún muy altas (la de julio sería de 2,5% y la de agosto 2,1%). Otro asunto a destacar es que esas expectativas vienen siendo siempre crecientes y que los analistas afirman que todo dependerá de cómo siga evolucionando el dólar.

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