Las 10 propuesta de Techo para eliminar el déficit habitacional

La ONG Techo, que cumple quince años, realizó su Cena Anual y, además, aportó propuestas concretas

 

La ONG Techo, que cumple quince años y tiene casi 14.000 viviendas construidas, realizó el martes su Cena Anual y, además, aportó datos muy interesantes y, sobre todo, propuestas concretas, que exceden lo estrictamente habitacional y van más allá, en un evento que reunió a más de 600 personas, entre ellas, autoridades nacionales, provinciales, municpales, legisladores, empresarios, artistas, referentes sociales y periodistas.

 

“Proponemos una serie de hitos necesarios para alcanzar un país donde los asentamientos se encuentren integrados. Creemos que tenemos una responsabilidad, a partir de la experiencia adquirida en estos años de trabajo codo a codo con referentes comunitarios y otras organizaciones, para dialogar y colaborar con los gobiernos, quienes deben brindar soluciones de fondo y sustentables.” señaló Virgilio Gregorini, director ejecutivo de TECHO Argentina.

 

Entre otros, lo escuchaban la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley; el secretario de Vivienda de la Nación, Iván Kerr; el ministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, Santiago López Medrano y el presidente del Instituto de la Vivienda de la Ciudad, Juan Maquieyra.

 

Además, se recaudaron $2.911.860, que será destinada a la construcción de 75 viviendas de emergencia, 4 salones comunitarios, 6 espacios para emprendedores, 7 cursos de oficios y 12 espacios de educación en los barrios populares.

 

A continuación, las diez prepuestas.

 

Política de Estado elaborada por una mesa intersectorial de hábitat. Allí deben definirse metas y lineamientos para los próximos quince años, con consenso de todo el arco partidario.

 

Plan de Cero Emergencia Habitacional. “Queremos que nuestra vivienda no sea el techo, sino el ‘piso’ habitacional de cualquier familia. Con el 15% del presupuesto de vivienda de 2018 o el 3% durante cinco años ninguna persona en Argentina vivirá en la tierra o con techos que se les lluevan”, informó la ONG. “Mientras se piensa y acuerda el largo plazo, hay que ocuparse masivamente de las miles de familias en pleno Siglo XXI que viven en extrema emergencia habitacional”, convoca. La vivienda transitoria de Techo, agregan, demostró científicamente su impacto y mejora en comparación con la política pública actual de entrega de chapas o casillas más caras, precarias, y de la cual no hay impacto demostrado.

 

Regularización dominial de los asentamientos. La Ley de Integración Sociourbana y Regularización de Barrios Populares con media sanción reciente, dice Techo, “es un gran avance”. Sin embargo, piden su adecuada implementación y, luego, “avanzar sobre otras situaciones de irregularidad en la tenencia”.

 

Fondo histórico para urbanización de asentamientos. En 2017, solo el 7% de los asentamientos registrados en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP) recibieron inversión pública para su urbanización. “Tenemos que aumentar enormemente la más redituable de las inversiones que la sociedad moderna conoce: agua, asfalto, cloacas y redes seguras de electricidad y gas”, dice Techo.

 

Incentivos para buenas prácticas municipales. Los municipios son clave para la variable fundamental del acceso al hábitat: la regulación del suelo. “Debemos premiar a los municipios que estén haciendo las cosas bien, que son pocos, con mayor asignación presupuestaria nacional. Así lograremos que pronto sean muchos más para facilitar la urbanización necesaria y para cortar con la generación continua de informalidad”, propone.

 

Desarrollo productivo de la economía popular. Sin políticas orientadas a fomentar el desarrollo productivo de la economía popular (o informal), la meta de superar la pobreza dura será imposible. “Es necesario transferir créditos, conectar redes de comercialización, instalar centros estatales de acopio en los municipios”, sugieren.

 

Involucramiento de habitantes de asentamientos en cargos públicos. No alcanza con que sean protagonistas de los procesos de urbanización de sus barrios, dice Techo. “Necesitamos que el país en el que uno de cada diez personas vive en un asentamiento tenga mayor representación en cargos públicos”, argumentan.

 

Planificación territorial nacional, provincial y municipal. “No es posible un territorio justo, equitativo y democrático sin planificación territorial”, dicen y piden más avances allí.

 

Generación de oferta de suelo urbanizado accesible. La planificación es condición necesaria, pero no suficiente. “Será también fundamental evitar la generación de nuevos asentamientos con un aumento considerable de la oferta de suelo urbanizado accesible y con preferente derecho a la ciudad”.

 

Reducción de la estigmatización y aumento de la solidaridad nacional. En 2018, aún 4 de cada diez argentinos cree que las personas que viven en asentamientos lo hacen por elección propia. “Hay que lograr reducir esa profunda barrera invisible de la ‘aporofobia’, a partir de masificar y popularizar las historias de lucha incansables de los millones de habitantes de los asentamientos”, dicen y concluyen: “No es posible una sociedad equitativa y justa sin solidaridad ni una sociedad solidaria si se estigmatiza y criminaliza a la pobreza”.

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