“La transparencia fiscal ha llegado para quedarse”

El Economista dialogó con Martín Litwak (Autor de “Cómo protegen sus activos los más ricos”)

 

Entrevista Martín Litwak Autor de “Cómo protegen sus activos los más ricos” Por Alejandro Radonjic

 

El nuevo libro de Martín Litwak, además de oportuno, va directo al punto y, lejos de ser generalista, explica como planificar un patrimonio internacional en lo que él denomina “la era de la transparencia”. En diálogo exclusivo con El Economista, el socio fundador de Litwak & Partners habla sobre su trabajo (disponible en Amazon y pronto a llegar a las librerías) y, lógicamente, su objeto de estudio.

 

Son tiempos de cambios en el mundo y la estructuración de los grandes patrimonios familiares no son ajenos a esa tendencia. Como dice José Benegas en el prólogo, el libro “llega en el momento más oportuno”. ¿Cuáles son los principales cambios de los últimos tiempos?

La verdad es que hubo muchos cambios. Algunos de ellos son consecuencia de la obsesión por la transparencia fiscal a la que hacés mención. Otros tienen que ver con la creciente inseguridad informativa, el robo de información confidencial y demás. En otras palabras, la privacidad de las familias respecto de sus ahorros no sólo se ve disminuida por cambios normativos sino por cuestiones de hecho. En ese contexto, el interés por lograr proteger algo de esta privacidad perdida es alto. Sobre todo en un contexto de inseguridad jurídica y altos índices de delincuencia como se dan en América Latina. Adicionalmente, muchos países de la región organizaron amnistías fiscales y también aprobaron reformas a sus regímenes impositivos. Ambas cuestiones tienen un impacto directo en la planificación patrimonial internacional. Hoy en día, diría que las familias de alto patrimonio están más preocupadas por el tema privacidad y por proteger su riqueza de la inseguridad jurídica que por lograr una alta optimización fiscal. Por supuesto que el tema impositivo es, y siempre será, un driver importante, pero ha perdido peso frente a otros objetivos. Los clientes en esta era de la transparencia tienen un mayor respeto por la autoridad fiscal y, si bien toman decisiones de planificación basados en cuestiones fiscales, ya no planifican tan agresivamente. Es claro que poseer activos financieros no declarados en el caso de residentes fiscales de países que están integrados al sistema financiero global ya no es una opción, no solamente desde el punto de vista jurídico o ético, sino desde un punto de vista pragmático.

 

 

Testamentos, sociedades, trusts, fondos de inversión, pólizas de seguro y mudanza internacional. ¿Qué herramienta conviene más hoy y cuáles son los primeros pasos para decidir cómo estructurar un patrimonio?

Una herramienta no es mejor que otra en términos absolutos u objetivos. La situación personal del causante, sus objetivos, su residencia fiscal, el lugar en el cual se ubican los bienes y/o la naturaleza jurídica de los mismos van a inclinar la balanza en uno u otro sentido. Cuando uno planifica o estructura un patrimonio, es muy importante dedicar tiempo a entender las necesidades y objetivos de cada familia porque la importancia que cada una de ellas de a uno u otro aspecto (optimización fiscal, seguridad jurídica, privacidad, cuestiones sucesorias, por caso) nos llevará a soluciones diferentes. En la práctica diaria, nosotros invertimos más tiempo en esto que en la elaboración de los documentos legales. Es decir, no es lo mismo planificar para una familia con residencia en Guatemala que tiene mayormente propiedades en Estados Unidos y su objetivo principal es el sucesorio, que hacerlo para una familia chilena que tiene activos financieros en Estados Unidos y Suiza y que buscar reducir su carga fiscal.

 

 

¿Es legal la planificación patrimonial internacional?

La legitimidad de la planificación fiscal ha sido claramente explicada por la Corte Suprema de Estados Unidos, que ha sostenido que “cualquier persona puede organizar sus asuntos o negocios de tal modo que sus impuestos resulten los más reducidos posible y no está obligado a elegir la fórmula más productiva para el Fisco, ni existe el deber patriótico de elevar sus propios impuestos, ya que ese proceder no importa violación de la ley, sino impedir el nacimiento de la pretensión tributaria evitando el hecho imponible”.

 

¿Qué ocurre con EE.UU., que se mantiene parcialmente en el margen de algunas de las tendencias que comenta?

Si bien hoy Estados Unidos, como jurisdicción, brinda un poco de calma en medio de la tormenta, pero esa calma debe utilizarse para planificar y ejecutar esos planes y no para relajarse. La transparencia fiscal es un fenómeno que llegó para quedarse y no debemos olvidar que Estados Unidos fue pionero en este campo, no solo a través de FATCA sino, mucho antes, del U.S. Patriot Act, las sanciones a los bancos suizos y demás.

 

Muchas de las estructuras que suelen verse en el mercado incluyen la utilización de vehículos constituidos en paraísos fiscales. Que puede decir al respecto?

Más allá de la denominación que se utilice para referirse a ellas (jurisdicciones offshore, paraísos fiscales u otras), el problema en el mundo actual no es la existencia de jurisdicciones de baja o nula tributación, sino la voracidad fiscal de Estados cada vez más grandes, ineficientes y endeudados. Si los gobiernos pusieran el mismo énfasis que ponen en crear regulaciones burocráticas e innecesarias, endeudarse más allá de toda lógica y aumentar el déficit fiscal, en cumplir con las funciones básicas que todo Estado debe asumir y administrar los recursos de los contribuyentes en forma eficiente, las jurisdicciones offshore no tendrían razón de existir. Durante los últimos, años los gobiernos de los países de alta tributación y la OCDE han logrado que los propios contribuyentes apoyaran esta cruzada en contra de los paraísos fiscales al convencerlos, sin ningún tipo de evidencia, que gracias a la existencia de jurisdicciones offshore es que existe el lavado de dinero y el terrorismo. Ese ha sido su gran triunfo: la propaganda. Hay, sin embargo, pocas cosas más alejadas de la realidad. Lo cierto es que todos los contribuyentes nos beneficiamos de la existencia de jurisdicciones de baja o nula tributación, nos demos cuenta de ello o no. No hay intrínsecamente nada malo en las sociedades offshore ni nada que las haga ilegales, sospechosas o que las transforme en vehículos diseñados especialmente para cometer delitos. Las sociedades offshore sirven exactamente para lo mismo que las demás sociedades de cualquier país del mundo: para desarrollar actividades comerciales. Lo que es ilegal es usar sociedades –offshore u onshore– o cualquier otro vehículo jurídico para cometer delitos.

 

“Cómo protegen su patrimonio los más ricos” es el título de su nuevo libro. El subtítulo es “Por qué debemos imitarlo”. ¿Qué deben “imitar” las familias que deben estructurar patrimonios más modestos?

El punto que quisimos hacer en el libro es en realidad bastante sencillo. Así como los más ricos analizan las consecuencias impositivas, sucesorias y demás de las estructuras que arman, los que no tienen tanto deberían interiorizarse de estos aspectos a la hora de comprar un activo financiero. Deberían preguntarse qué impuestos deberá pagar cuando el mismo produzca ganancias o que va a pasar cuando se produzco el fallecimiento de tu titular, por caso. Por otro lado, hay soluciones que no son caras, como pueden ser elaborar un testamento o establecer una sociedad en el extranjero, y que vale la pena considerar. Evidentemente, un trust o un fondo de inversión familiar no son opciones que están al alcance de todos, aunque tampoco son alternativas prohibitivas.

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