“La industria no puede ser utilizada como moneda de cambio”

Invenómica advierte por los impactos del potencial acuerdo entre el Mercosur y la UE

 

Se sabe. El Presidente quiere un acuerdo de libre-comercio con la Unión Europea (UE) y hoy es, quizás, el promotor más firme de ese entendimiento. Sin embargo, dice Invenómica en un informe difundido ayer, los potenciales costos no son menores. “Aunque una mayor apertura económica con semejante socio tiene sus claros beneficios incorporados, no se puede soslayar la magnitud de las disparidades existentes entre el bloque europeo y el Mercosur, y particularmente con Argentina”, dicen.

 

En otras palabras. “Argentina está cercana a firmar un acuerdo de reducción arancelaria, entre otras cuestiones, con uno de los principales bloques industriales en el mundo, con gran despliegue tecnológico y con altísimos estándares de competitividad”, dicen en Invenómica y citan que el rojo comercial industrial ronda los US$ 10.000 millones al año.

 

“Un acuerdo comercial que incluya un sendero de desgravación arancelaria debe ser analizado desde la perspectiva de la balanza comercial y el empleo. Es fundamental un seguimiento minucioso de los términos del acuerdo UE-Mercosur, resguardando el empleo de calidad y asociando liberación de comercio a requisitos de inversiones, empleo, producción e I&D local”, añade y amplía: “Un pacto serio requiere necesariamente definir los sectores productivos que serán lastimados y qué medidas compensatorias se realizarán para transformarlos y potenciarlos, a los efectos de evitar impactos sobre la capacidad productiva y, fundamentalmente, sobre el empleo. Las definiciones acordadas generarán efectos considerables en el largo plazo”.

 

Resumiendo, Invenómica dice: “Se está gestando una alianza comercial con uno de los bloques más competitivos y superavitarios del mundo en el terreno industrial, y no se puede delegar ni en jugadores privados ni en Brasil los términos del acuerdo. Argentina debe liderar y no solo acompañar a Brasil en las negociaciones, que tiene sus propios intereses. Por su relevancia como generador de empleo industrial, y en sintonía con el persistente déficit comercial externo, el sector industrial no puede ser utilizado como moneda de cambio para obtener alguna ventaja relativa en otro sector”.

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