La agenda de género de Macri, poco más que una intención

El Gobierno incluyó propuestas de “equidad de género” en el acuerdo con el FMI y envió una ley al Congreso, pero economistas dudan de su utilidad

 

Por Delfina Torres Cabreros 

 

“Estás corto de mujeres”, le dijo la titular del FMI, Christine Lagarde, al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, cuando vio desembarcar a su comitiva íntegramente masculina en Washington. “Mejoraremos”, le prometió el funcionario, quien, tal vez con la intención de redimirse, se encargó de incluir en el Memorándum de Políticas Económicas y Financieras que selló la entrega del préstamo de US$ 50.000 un apartado dedicado a “apoyar la equidad de género”. Dicho apartado está en línea con otra iniciativa del Gobierno, que en marzo pasado decidió enviar al Congreso un proyecto de ley destinado a garantizar equidad salarial y mayor espacio para las mujeres en el mercado laboral. Pero así como Dujovne promete igualdad al tiempo que no incluye ninguna mujer en su gabinete, la pregunta que surge es qué impacto puede tener, en el plano de lo concreto, las buenas intenciones oficiales volcadas en el papel. Para decirlo con las palabras del presidente Mauricio Macri, que enunció esa frase el año pasado para deslegitimar una iniciativa del sindicalismo: “Si fuera cuestión de leyes, saquemos una que diga que somos todos felices”.

 

“Lograr que las mujeres argentinas puedan desarrollar todo su potencial no sólo es una cuestión moral sino que también tiene sentido desde el punto de vista económico”, apunta la misiva enviada a Lagarde y a continuación detalla cinco propuestas para “nivelar las condiciones y proporcionar a las mujeres oportunidades económicas”. En primer lugar, propone reformar el sistema tributario actual reduciendo los desincentivos para que las mujeres participen del mercado laboral. Por otro lado, se compromete a promover igual paga y un sistema más equitativo de licencias, luchar con la violencia de género, exigir a las empresas que cotizan en Bolsa que publiquen anualmente datos sobre el equilibrio de género en sus puestos gerenciales y continuar construyendo infraestructura para el cuidado de niños y educación de la primera infancia. En la carta no se explica de qué modo se hará cada cosa y, consultados por este diario, funcionarios del Ministerio de Hacienda se negaron a dar mayores precisiones.

 

“No hay soluciones tan mágicas ni tan obvias como muchas veces se plantea desde la política. Yo soy escéptica de las políticas que quieren actuar sobre las consecuencias y no sobre las causas”, dijo a este diario la economista y consultora Silvana Melitsko. En este sentido, consideró que de las propuestas listadas la que mayor posibilidades tiene de generar un efecto positivo es la de expandir el universo de niños y niñas que acceden a la educación temprana porque de este modo se lograría alivianar las tareas de cuidado que hoy recaen mayoritariamente en las mujeres.

 

Para la economista del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (CIEPP) Lucía Cirmi Obón, el apartado dedicado a la equidad de género no puede leerse separado del resto de la información de la carta. Si se hace una lectura holística, consideró, las reformas que el Gobierno le propuso al FMI para acceder al financiamiento no sólo impiden resolver las desigualdades que afectan a las mujeres sino que las profundiza. “Es un ajuste recesivo donde el recorte del gasto público va directamente a sectores que están altamente feminizados”, apuntó. “Reducir las transferencias a las provincias, ajustar obra pública y achicar el empleo estatal afecta actividades como salud y educación en las que más del 70% de los trabajadores son mujeres. Pero, además, cuando el Estado se achica deja de brindar servicios de cuidado y cuando eso sucede las que se hacen cargo son las mujeres en los hogares”. En este sentido, consideró que “el programa argentino con el FMI se apropia de algunas consignas feministas cambiándoles la lógica”.

 

Las propuestas planteadas en el acuerdo con el FMI tiene como antecedente el discurso del presidente Mauricio Macri en la apertura de las sesiones ordinarias en marzo pasado. “No podemos permitir que una mujer gane menos que un hombre”, dijo en aquella oportunidad el mandatario y envió al Congreso pocos días después un proyecto de ley de equidad de género que actualmente está siendo debatido en Diputados. El texto propone la igualdad salarial, la extensión de licencias especiales y la creación de un código de conducta en los sindicatos.

 

“Es un planteo superficial porque sugiere que es posible eliminar la desigualdad salarial prohibiéndola”, apuntó Cirmi Obón. En el mismo sentido se expresó Melitsko, para quien anuncios de ese tipo “son para la tribuna” porque proponen una consigna que la gran mayoría de las personas reconoce como justa, pero evita avanzar sobre las causas reales que impiden alcanzarla.

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