Gas natural y energías renovables: complementación con prioridades

3 de julio, 2018

 

Por Daniel Gustavo Montamat

 

Para desarrollarnos vamos a necesitar mucho más energía por más que la usemos eficientemente. El consumo promedio per cápita argentino de electricidad por año es de poco más de 3.000 kw/h (un poco más de la media mundial). Los umbrales del desarrollo giran en torno a una media de 4.000kw/h año. Podemos disponer de un suministro energético confiable, sustentable y abundante para transitar la etapa al desarrollo. Pero para eso hay que empezar por tener en claro las prioridades estratégicas. No va a haber energía sustentable a precios competitivos sin un desarrollo intensivo del potencial de gas natural que alberga nuestra geología.

 

Empecemos entonces por asumir la importancia relativa del desarrollo del potencial gasífero argentino: de los 170 mil millones de barriles equivalentes de petróleo de recursos no convencionales, 143 mil millones son recursos de gas. El 77% de los 70.000 MM bep (barriles equivalentes de petróleo) de recurso técnicamente recuperable de Vaca Muerta es shale gas. La producción doméstica de gas va a repuntar este año, y, en función de un escenario de producción local de 145 millones de m3/d en los próximos años (hoy producimos en cabecera un promedio de 120 MMm3/d), hay que empezar a explorar alternativas de demanda para la producción local, además de ocuparnos de los desarrollos de infraestructura que requerirán los nuevos horizontes productivos. Con un desarrollo más intensivo de nuestro potencial podemos contar en los próximos años con un gas de producción nacional de precios competitivos (US$ 4,5 el MMBTU) que sea palanca de una estrategia de desarrollo. A partir de esta plataforma, el mercado mundial de gas líquido que se viene nos interpela como potenciales exportadores. Para eso hay que dar un salto de 145 millones m3/d a 200/250 MMm3/d e interactuar en el mercado mundial guiándonos por las referencias de precio Henri Hub. Si podemos producir para el mercado mundial, el mercado local tendrá precios en cabecera de alrededor de US$ 3/3,5 el MM de BTU (referencias actuales). Para dar estos saltos, de los 274 pozos productivos de gas del año pasado habrá que llegar pronto a 500 pozos por año, y de allí escalar a 1.000.

 

La clave es el potencial de gas que tiene nuestra geología

 

¿Debemos entonces, resignar, la exitosa incorporación de energías renovables promovidas por los planes RenovAr? Por supuesto que no. Se ha insistido en el objetivo del 20% para el año 2025 (unos 10.000 MW de potencia de energías renovables). Para eso hay que empezar a trabajar en la flexibilizar la carga del sistema (almacenamiento, interconexiones regionales, gestión de demanda). Argentina tiene que transformar muchas “o” disyuntivas en “y” conjuntivas, y el sector energético presenta uno de los grandes desafíos: energía competitiva (en términos relativos a otros países) y sustentable. El balance relativo de recursos energéticos, las oportunidades que ofrece la eficiencia energética y la posibilidad real de conformar mercados regionales de energía con recursos complementarios permiten el planteo concomitante de objetivos energéticos, económicos y ambientales.

 

(*) Ex secretario de Energía y ex titular de YPF

 

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