“Durán Barba es el DJ del progresismo argentino”

El Economista dialogó con Julio Burdman (Observatorio Electoral Consultores)

 

Entrevista a Julio Burdman Observatorio Electoral Consultores Por Alejandro Radonjic

 

En un diálogo largo y tendido con El Economista, el siempre lúcido analista político Julio Burdman ofrece sus reflexiones sobre el panorama político vernáculo. Analiza los coletazos de la crisis económica que atraviesa el Gobierno y la reacción oficial en un contexto de pesimismo general (casi una fija secular en los mayores de 35 años, realzada por un Presidente no peronista), que abre una ventana (no muy grande, por cierto) para que Mauricio Macri se desmarque de un final infeliz (y lo capitalice). Además, pondera positivamente el oxígeno que supone la creatividad de Jaime Durán Barba (al que reseña como el DJ del progresismo vernáculo) para manejar la agenda pública. Por último, ofrece su visión sobre los meandros (electorales) que se abren hacia 2019. ¿Mauricio Macri versus Cristina Kirchner? “Si se repolariza el escenario, hay final abierto”, dice y soslaya que Cristina tiene más imagen positiva y también menos imagen negativa que Macri. ¿Y el peronismo “racional”? Tuvo un mejor análisis económico que político, expresa. Por último, no cierra la puerta a un outsider que llegue con propuestas innovadoras para cortar el pesimismo secular. A continuación, el diálogo completo.

 

Empecemos por una pregunta más general. Casi una asociación libre freudiana. ¿Cómo lo percibe al Gobierno, que está intentando dejar atrás una crisis impensada dado que suele ser el peronismo el que enfrenta los estrangulamientos externos como los vistos en los últimos meses?

Lo de crisis impensada es discutible. Y tampoco sé cuanto hay de estrangulamiento externo, y cuanto de inconsistencia interna. Pero lo que es un dato duro es la frustración de los votantes. Cambiemos prometió terminar con la inflación, un dólar libre pero estable y la realización de ciertas aspiraciones sociales. Y no cumplió. El Presidente está carente de recursos y plasticidad para enfrentar la crisis de confianza. Y a diferencia de otros presidentes del pasado, no veo en el Gobierno una lectura integral sobre el problema del dólar. El dólar no es solo una variable económica, ni un activo financiero más. Es un problema político y social.

 

Hoy Macri enfrenta un pesimismo general, y eso puede ser una suerte de oportunidad

 

La crisis es el síntoma de errores políticos, casi siempre. Y, cuando llega, es esa misma política la que debe mitigarla y reconvertirla para salir más fortalecida. ¿Cómo fue el manejo de la crisis por parte de Cambiemos?

Mauricio Macri está convencido, es un creyente y utiliza el micrófono para ratificar el rumbo y pedir fe a la audiencia. Va a seguir así hasta el final. Sin embargo, tiene un elemento a favor innegable y es su efectividad en la agenda pública. Es muy interesante. (Jaime) Durán Barba se convirtió en un gran lector del progresismo argentino. Mientras que Alejandro Rozitchner y otros intelectuales cambiemitas de la primera hora están embarcados en una cruzada personal contra “los progres”, Durán Barba viene de afuera, ve las cosas de otro modo y los tomó para provecho propio. Durán Barba es como un disk-jockey que tiene a los progresistas bailando sobre su pista. Y eso es mucho más efectivo que el famoso ejército de trolls. Su descubrimiento fue que los progresistas son los custodios de la argentinidad moderna (los derechos humanos, la democracia, las conquistas sociales) y que para armar revuelo, acá alcanza con tocarles los nervios sensibles. Porque los progresistas con sede en Buenos Aires son los armadores del debate público nacional. Arrancó con el aborto, ahora puso sobre la mesa el tema de los militares, y no dudo que tiene más en la parrilla. Si me pregunta a mí, yo creo que con eso no alcanza para llegar al 2019, y que la economía será determinante. Pero no puedo estar tan seguro, porque veo una enorme creatividad en el Gobierno a la hora de manejar la agenda.

 

Digamos, entonces, que la reelección de Mauricio Macri ya no es “una fija” como parecía ser a fines de 2017. Sin embargo, hace algunas semanas en el estadista, usted escribió que el Presidente, si ocurren ciertas cosas, puede salir fortalecido. ¿Ese es, hoy, su escenario base?

Pongámoslo así. Hoy Macri hoy enfrenta un pesimismo general, y eso puede ser una suerte de oportunidad. Muchos argentinos mayores de 35 años, muchísimos, creen que todo Presidente termina mal. En especial, los presidentes no peronistas. La metáfora del helicóptero y la prognosis del “esto explota” están muy instaladas en la cultura política. Por eso, creo que Macri puede tener un activo fuerte si logra ser “el Presidente que no chocó”. Eso va a permitir que no se disgregue el 30% de apoyo duro que tiene en la sociedad. Hoy, la opinión pública se divide entre el 30% de feligreses en el Gobierno y un resto políticamente heterogéneo de pesimistas. Sin embargo, no creo que la virtud de no chocar por sí sola alcance para garantizar el retorno del apoyo blando y esos “macristas de segunda vuelta” que lo abandonaron. Para eso, va a necesitar ofrecer bastante más.

 

El dólar no es solo una variable económica, ni un activo financiero más. Es un problema político y social

 

Todo esto generó cimbronazos en el arco político y uno de ellos es cierta recuperación en la imagen de Cristina Kirchner. Leve, por cierto. ¿Puede convertirse en una tendencia más firme? En otras palabras, ¿se repolarizó el escenario político?

Hoy, Cristina Kirchner tiene más imagen positiva y también menos imagen negativa que Mauricio Macri. El tiempo va pasando. Los ánimos cambian. Si se repolariza el escenario, hay final abierto. Yo creía, y sigo creyendo, que están dadas las condiciones para el surgimiento de una tercera opción. Hay un electorado vacante. Pero me da la sensación de que a los peronistas no kirchneristas, que dentro de la política fueron los que tuvieron el mejor análisis económico y, de hecho, los economistas de Massa y Pichetto fueron los que mejor anticiparon la crisis. Pero les faltó análisis político. No vieron en toda su dimensión la posibilidad de una recuperación de Cristina, ni la creatividad duranbarbesca. Les jugó mal la subjetividad. Demoraron su construcción política porque estaban convencidos de que los planetas se iban a alinear para ellos. Y ahora, como te decía, el escenario 2019 está abierto.

 

¿Esto quiere decir que ese peronismo “racional” y moderado no tiene chances?

No sería tan tajante. Creo que la vacancia de candidatos sigue estando, y que cualquiera puede ingresar al menú. Y te agrego algo más: creo que en 2019 va a haber una enorme avidez de ideas y propuestas. Hay una decepción muy grande con el largo plazo. Las cabezas pensantes de Argentina dicen que estamos a la deriva, que no tenemos solución “como país” y se lo dicen al público angustiado que los escucha. Se juntan a discutir y producen pocos resultados. No quiero decir con esto que el señor jubilado que no puede pagar los remedios necesite una gran narrativa sobre el futuro argentino. Pero sí creo que un candidato o candidata con ideas originales para sacarnos de este pozo de crisis e improductividad puede abrirse camino con mayor facilidad que de costumbre. Imagino un 2019 más programático.

 

 

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