Dólar, petróleo y tarifas, las tres claves para saber qué pasará con la inflación

Tras el 3,7% de junio, todas las miradas a apuntan a la dinámica del segundo semestre

 

Por Camilo E. Tiscornia Economista, director de C&T Asesores Económicos y profesor de la UCA

 

La inflación mensual de junio fue de 3,7% a nivel nacional, la más alta desde que comenzó la nueva serie oficial en mayo de 2016 pero dentro de lo esperado a partir de la evolución reciente de tres de los determinantes principales de la inflación: el tipo de cambio, las tarifas de servicios públicos y el petróleo. Por ello, para anticipar qué puede pasar en los próximos meses, hay que proyectar la evolución de estos y otros determinantes clave.

 

En lo que hace al tipo de cambio, la mayor calma de las últimas semanas resulta auspiciosa, pero los motivos de incertidumbre son muchos aún, desde el escenario internacional hasta la evolución de las cuentas públicas y las condiciones en que se vayan enfrentando los sucesivos vencimientos de deuda, en especial, Letes y Lebac. El tipo de cambio ya llegó a un nivel que mejoró sustancialmente la competitividad local, por lo tanto, en la medida en que se continúe estabilizando la situación financiera, pueden esperarse subas graduales de ahora en más, aunque con mucha volatilidad.

 

En cuanto a tarifas, a hoy la incertidumbre también es muy elevada. Hay ajustes pendientes ya pautados para gas y electricidad, pero no se sabe con precisión su magnitud. La misma depende parcialmente de la evolución reciente del tipo de cambio, por lo que podría ser muy elevada; de aquí, la especulación con que el Gobierno intente alguna renegociación con las empresas del sector. Estimamos que algo de esto terminará ocurriendo, por lo que asumimos aumentos en torno al 25%-30%.

 

En el caso del petróleo, el Gobierno optó por la liberación de las precios internos de los combustibles. Dado que el atraso que los mismos aún tienen, cabe esperar más aumentos significativos.

 

Los salarios serán otro factor clave. En este caso, suponemos que se llevarán los ajustes del año al entorno del 25% prontamente, tomando como referencia lo autorzado a camioneros.

 

Por último, en materia monetaria creemos que el Gobierno aprendió la lección del fallido experimento intentado en el verano a partir de la conferencia del 28 de diciembre. Por eso, nuestro supuesto es que el BCRA va a permitir una baja muy gradual de las tasas de interés, lo cual creemos que, de cumplirse, será el gran factor para lograr que la inflación finalmente empiece a bajar, algo que estimamos puede ocurrir a partir de agosto.

 

Con estos supuestos, estimamos que la inflación todavía puede quedar debajo del 30% a fin de año y arrancar mejor encaminada para lograr la meta de 17% del año que viene.

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