¿Cómo generar una “gran cruzada exportadora”?

Argentina quiere y necesita exportar más, ¿qué debe hacer?

Las importaciones crecieron 4 veces más que las exportaciones y el rojo superó los US$ 930 M

 

Por Juan M. Antonietta

 

Ayer desde La Rural, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, pidió “poner en marcha una gran cruzada exportadora”. Resulta que la preocupante realidad del sector externo –en 2018, más angustiante por la sequía que hizo perder más de US$ 5.895 millones, según estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires– comienza a estar en agenda por un saldo comercial negativo acumulado hasta junio de más de US$ 5.100 millones.

 

Las dificultades de financiamiento de ese desequilibrio externo ponen de relevancia la importancia de aumentar las exportaciones, que se mantienen prácticamente estancadas en cantidades desde hace más de una década. Sin un aumento de las ventas externas será difícil que el país logre sostener el consumo y la inversión nacional que quiere tener.

 

Desde el Gobierno, esperan que la fuerte devaluación producto de la crisis cambiaria motorice las ventas externas. Sin embargo, al no haber un sendero de largo plazo del tipo de cambio (es decir, no se sabe cuanto tiempo será alto el tipo de cambio real), es poco probable que genere nuevas inversiones, aunque sí permitirá a los que ya se encuentran exportando expandir rápidamente (y probablemente coyunturalmente) su producción.

 

Martín Alfie (Radar) no ve las condiciones para un salto significativo en el corto plazo. “Aumentar las exportaciones es un proceso largo y difícil, que va mucho más allá del tipo de cambio”, explicó y agregó que “no hay una receta mágica para exportar más: depende de muchísimas decisiones privadas y públicas, pero ninguna de ellas garantiza el éxito”.

 

Para Mara Ruiz Malec (Itega), el escenario internacional no está tan adverso para Argentina. Si bien el mundo se volvió más proteccionista, la mejora de los términos de intercambio –se estima que bajaron el déficit comercial en US$ 1.500 millones– y la salida de Brasil de la recesión son buenas noticia para Argentina.

 

No obstante, aclaró: “No se ven grandes cambios estructurales en la composición de las exportaciones ni políticas que lo impulsen”, y agregó que “si bien en el agro se vio una mejor cosecha con la liberación de cupos y retenciones en maíz y trigo, no se ve que haya mucho margen para que sigan creciendo mucho más la cosecha”.

 

Abrir mercados

 

“La tarea que estamos encarando desde el primer día nos ha permitido abrir 140 mercados para productos argentinos, como vimos esta semana con la carne en Japón”, mencionó Peña ayer, señalando la importancia de abrir mercados, una de las tareas de las que el Gobierno se siente más orgulloso.

 

Más incentivos

 

“Abrir mercados es importante y es una de las políticas necesarias”, señaló Alfie, pero aclaró que hay muchas más: mejoras de infraestructura y logística, políticas de créditos a los exportadores, reintegros y capacitación, entre otros. “También es importante garantizar la estabilidad macroeconómica, en particular del tipo de cambio ya que una empresa que se embarca en un proyecto exportador necesita cierta previsibilidad”, dijo.

 

Además de la apertura de mercados, que es una buena noticia, Ruiz Malec sostuvo que “estamos intentando abrir nuevos destinos para exportaciones que ya tenemos pero no alcanzan para generar el cambio que necesitamos”, y concluyó que se está quitando el pie del acelerador en ciencia y técnica que “es lo que necesitamos para hacer el cambio importante en el mediano plazo”. Por último, Alfie señaló que es necesario apuntalar el crédito productivo a tasas bajas y concluyó que “es importante reactivar los proyectos productivos del país: los planes satelitales, nucleares, radares”.

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One Comment

  • Marc dice:

    ¡¡Más expo claro!!..Pero ello implica producir más, no deprimir el mercado interno para lorgrarlo.
    Hoy solo el incremento vía mercado del tipo de cambio, no se ve como una política exportadora generada con cohernecia por el Estado, y sostenida en el tiempo.
    Además altas tasas de interés, poco impulso de sectores con tecnología, ARSAT, Sowared, Electrónicos, Biotecnologia, e industriales, se dejan a la deriba, sosteniendo al campo como motor, es volver al granero del mundo en el siglo XXI, quizas si vendemos velas para los mazamorreros, o empanadas calientes, o candiles para iluminación o ruedas de carreta, es posible que desaparezcamos como nación…Un despropocito de dimensiones temporales.

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