Caputo “condenado” a mantener supertasas

El BCRA cree que las tasas, junto con el control de los agregados, deberían tener efectos sobre los precios a futuro

 

El dato de inflación de junio, que arrojó 3,7% a nivel nacional con picos del 5,2% en alimentos y bebidas, fue el primero que contempla de lleno la suba del dólar. Así, y si bien el alza está en línea con lo que estimaban en el mercado, la confirmación de la alta inflación presagia que las tasas elevadas se mantendrán mucho más de lo que algunos quisieran.

 

En el esquema de “emergencia” que ideó el Gobierno, las tasas de interés y el apretón monetario deberían hacer que los precios cedan más tarde o más temprano. Pero lo que se empieza a estimar para la inflación de julio no debería dejar margen para que las tasas de referencia aflojen. La semana pasada, cuando el BCRA mantuvo el corredor de pases en 40%, había advertido que “los últimos datos disponibles muestran una desaceleración de la inflación a partir de julio” pero que “la perspectiva actual sigue demandando el mantenimiento del sesgo contractivo de la política monetaria”. Según algunas consultoras como Eco Go, la inflación de julio sí será menor que la de junio, pero igualmente elevada en torno al 2,6%.

 

Las tasas altas, además de una necesidad, son una demanda del Fondo Monetario Internacional (FMI) en las discusiones con la Argentina. Roberto Cardarelli, el economista italiano que sigue los vaivenes del país para el Fondo, fue enfático en las conversaciones con el Gobierno. “Tienen que dejar las tasas altas hasta que la inflación baje considerablemente. Antes no”, deslizó a los emisarios del BCRA. El tema no es menor porque el Central tiene unas metas de inflación. Si bien son “consultivas” y por ende no harán caer el acuerdo si fallan, tampoco pueden ser tomadas a la ligera. De hecho, en el acuerdo con el organismo se pactó del 30% con un rango (+2 o -2). Por ende, el peor escenario admitido con el FMI es 32% en 2018, pero se le haría muy cuesta arriba a Caputo bajar los precios al 17% que se pactó para 2019.

 

Gabriel Caamaño (Consultora Ledesma) estima que en el segundo semestre la tasa de inflación promedio mensual deberá ser menor a 1,9% para llegar al menos al 30% anual. ¿Se logrará? Javier Alvaredo, director de la consultora ACM, afirmó en declaraciones a Radio Milenium que las tasas se quedarán tal cual están “por lo menos los próximos tres meses”.

 

El BCRA de Luis Caputo cree que las tasas, junto con el control de los los agregados, deberían tener efectos sobre los precios a futuro. Claro que el rezago de la política monetaria hace todo más engorroso: si el apretón funciona, no se verá ahora su efecto. Entonces, la única salida es que cambien las expectativas. Una a favor del Gobierno es que el dólar no se sigue disparando. Después de la tregua de las últimas dos semanas, tanto el lunes como martes el billete subió un poco. Un alza imperceptible pero que, a visión del Gobierno, no podrá ampliarse si quieren detener la escalada de los precios.

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