Apuntes tras la tormenta

Los impactos de las turbulencias cambiarias también llegaron a la política y ya no se descuenta una reelección de Mauricio Macri en 2019

Por Matías Carugati Economista jefe de M&F Consultor

 

La calma de los últimos días nos hace pensar que el país se está alejando de la tormenta. Desde fines de abril el tipo de cambio se depreció, las acciones perdieron valor y el riesgo país escaló a niveles pre-Cambiemos. ¿El costo? Suba fortísima de las tasas de interés, aceleración del ajuste fiscal, el regreso del FMI como auditor externo y recambio en las autoridades del BCRA. Cuenta a la que habrá que agregar una recesión. Así todo, la incertidumbre es elevada. ¿Qué está pasando que el mercado no se contenta?

 

Después de muchos tropiezos, el Gobierno llegó a un punto de bifurcación. Puede seguir adelante con el ajuste macro, a costa de un deterioro de las condiciones sociopolíticas que haga peligrar la continuidad en el poder. Alternativamente, puede priorizar la consolidación política, posponiendo las correcciones necesarias hasta que se logre una eventual reelección de Mauricio Macri pero arriesgándose a que las turbulencias económicas sean más fuertes.

 

La volatilidad reciente puede entenderse como diferencias de diagnóstico. Mientras el mercado piensa que Macri sólo tiene disponible el primer camino, el Presidente amagó con la segunda opción. La posibilidad de aumentar impuestos, subir las retenciones o revisar tarifas son ejemplos. Después de años de “quemarse” con regulaciones, el mercado vio un atisbo de intervención y lloró. Con el agravante de que parches de ese estilo pertenecen al manual kirchnerista, y no el de Cambiemos. Golpe para los inversores y golpe para los votantes. Por suerte para ellos, el giro fue efímero y el Gobierno reforzó el compromiso con el ajuste. Por ahora.

 

Para el mercado, el sendero es el ajuste. Y no tiene problemas en mostrar su descontento cuando el Gobierno se aparta del libreto. Alcanza con posponer inversiones y descargar activos argentinos de sus portafolios. Suponiendo que el Gobierno no se arrepiente y mantiene el curso de acción, ¿cuáles son los riesgos de esta estrategia?

 

Desde la economía, el principal riesgo es que el ajuste no sea suficiente y que fuerce a un endurecimiento todavía más drástico. Exitoso o que derive en un descalabro macro importante. Con distinto grado de severidad, habría pérdidas para los inversores. Especialmente para los que hundieron capital en la economía real y no pueden desarmarse fácilmente. De todos modos, son riesgos que deberían haberse previsto dada la historia del país.

 

El principal riesgo político es que Cambiemos no logre sostenerse en el poder más allá del 2019. Si el sucesor de Macri proviene del peronismo “racional”, las chances de un regreso al populismo son relativamente bajas. Más allá del discurso público, desde ese sector entienden que las restricciones a las que está sujeta la economía son tantas que no podrían hacer cambios bruscos. También reconocen que la estabilización económica es una condición necesaria para el desarrollo.

 

¿Y CFK? Un regreso del kirchnerismo es el verdadero “cuco” para los inversores. No hace falta explicar lo que podría suceder en ese caso. Digamos, para alivio de algunos, que las encuestas hoy muestran a una CFK con elevado nivel de rechazo, a pesar de que su imagen mejoró en los últimos tiempos (al revés de Macri). Esto implica un buen piso de votos para la primera vuelta, pero una derrota casi segura en un balotaje.

 

Volviendo al plano económico, el Gobierno no tiene mucho más para ofrecer que lo que está haciendo. Apretón monetario para estabilizar el tipo de cambio y, pasada la tormenta, control de daños para minimizar el costo económico y social. Hacia delante, ajuste fiscal acelerado (comprometido con el FMI y requerido por el mercado) y una política monetaria restrictiva que permita alinear expectativas con las metas e inflación con las expectativas. Macri no tiene otro camino y el mercado se lo hace saber cada vez que da pasos en falso. El costo a pagar por errores propios y la “mala suerte” es un 2018 negativo y un 2019 pobre en términos económicos. Su continuidad al frente del poder también empezó a ponerse en duda.

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