América del Sur crecerá muy poco en 2018: apenas 1,1%

Mientras Venezuela arde y Argentina y Brasil sufren, las economías de la cuenca del Pacífico tienen mejores panoramas para este año, según el FMI

América del Sur crecerá muy poco en 2018: apenas 1,1%

 

Hoy, el FMI actualizó sus visiones sobre qué pasará con las principales economías de América del Sur en 2018-2019. La foto no es del todo positiva (apenas crecerán, en promedio, 1,1%) y, por eso, Alejandro Werner (Director del Departamento del Hemisferio Occidental) habla de “una recuperación más difícil”. A continuación, las principales conclusiones por país.

 

  • Argentina. “Se proyecta que, tras un comienzo de año sólido, el crecimiento de Argentina pasará a ser negativo en el segundo y el tercer trimestre de 2018. Si bien una sequía redujo los rendimientos agrícolas, la presión sobre el tipo de cambio de mayo y junio afectó la inflación y la confianza de los inversionistas y creó la necesidad de un endurecimiento de las políticas monetaria y fiscal. Se prevé que el crecimiento de 2018 se desacelerará y se ubicará en 0,4%, con una recuperación gradual en 2019 y 2020, a partir del aumento de la confianza como consecuencia del programa de estabilización respaldado por el FMI, la reducción del costo de capital, la menor inflación y la sólida demanda de exportaciones de los socios comerciales”, dicen desde Washington.

 

  • Brasil. “En su caso, se espera que el crecimiento económico avance a ritmo moderado, impulsado por el consumo privado y la inversión. El crecimiento del PIB de 2018 se corrigió a la baja hasta 1,8%, a causa del endurecimiento de las condiciones mundiales y la huelga de camioneros reciente. El resultado incierto de las elecciones generales de 2018 podría afectar más el crecimiento. La inflación llegó a niveles inéditamente bajos y se proyecta que aumentará hacia el punto medio de la meta de inflación en 2019, a medida que se vaya cerrando la brecha del producto. El Banco Central de Brasil terminó con su ciclo de expansión de la política monetaria en mayo, luego de que el real se depreciara aproximadamente 13% desde comienzo de año. Las iniciativas tendientes a aprobar una muy necesaria reforma del sistema de pensiones—que es clave para la consolidación fiscal— perdieron fuerza, frente a las elecciones de 2018”, dicen Werner & Cía.

 

América del Sur crecerá muy poco en 2018: apenas 1,1%

  • Chile. Allí, dice el reporte, “el crecimiento de 2018 se corrigió al alza desde 3,4% a 3,8%, gracias a la sólida recuperación de la confianza de las empresas y los consumidores que, de acuerdo con las expectativas, compensaría en gran medida el freno que representa el aumento de los precios del petróleo”. A su vez, “la inflación seguirá convergiendo gradualmente hacia la meta del 3%, estimulada por el sólido impulso del crecimiento y por el incremento de los precios del petróleo”.

 

  • Colombia. En el país caribeño, “el crecimiento se acelera a medida que mejoran ligeramente el consumo privado y las exportaciones, gracias al aumento de la demanda externa y los precios del petróleo, y también al ciclo de expansión monetaria en curso”. A la vez, “es probable que la inversión privada aumente en lo que queda del año, gracias a la reforma tributaria y a la recuperación del precio del petróleo”. Por último, “las perspectivas de crecimiento a mediano plazo son favorables, a partir la ampliación del programa de inversión en infraestructura”.

 

  • Perú. En el país andino, la economía se recupera tras un 2017 difícil. “A partir del precio elevado de las materias primas y el estímulo fiscal y monetario anticíclico, se espera que el crecimiento en 2018 llegue a 3,7%. El crecimiento superaría el 4% en 2019–20, gracias a la demanda interna del sector privado, incluso durante la consolidación fiscal gradual. Se proyecta que la inflación aumentará gradualmente y llegará al centro de la banda meta del Banco Central de Perú para fines de 2018”, sostienen.

 

  • Venezuela. La economía venezolana sigue sumida en una crisis económica y social profunda. “De acuerdo con las proyecciones, el PIB real se reducirá aproximadamente 18% en 2018 —el tercer año consecutivo de caídas de dos dígitos del PIB real— a causa de la reducción significativa de la producción de petróleo y las distorsiones generalizadas a nivel micro, que se suman a los grandes desequilibrios macroeconómicos. Prevemos que el Gobierno seguirá registrando grandes déficits fiscales, financiados exclusivamente con la expansión de la base monetaria, lo cual seguirá alimentando la aceleración de la inflación a medida que la demanda de dinero siga desplomándose”, dicen desde el FMI. “Proyectamos que la inflación se disparará a 1.000.000% para fines de 2018, lo que indicaría que la situación de Venezuela es similar a la de Alemania en 1923 o Zimbabwe a fines de la década de 2000. El colapso de la actividad económica, la hiperinflación y el deterioro cada vez más grande de la oferta de bienes públicos (salud, electricidad, agua, transporte y seguridad), junto con la escasez de alimentos a precios subsidiados, generaron grandes flujos migratorios, que intensificarán los efectos de contagio a países vecinos”, agregan.

 

Más allá de América del Sur, sobresale México. ¿Qué dice el FMI? “Las perspectivas de México siguen viéndose afectadas por la prolongada incertidumbre en relación con el vínculo comercial con Estados Unidos, producto de la falta de acuerdo en la renegociación del TLCAN. El crecimiento del PIB en 2018 se aceleraría de todos modos respecto del año pasado, gracias al aumento del crecimiento en Estados Unidos y al desempeño del primer trimestre, mejor que el esperado”, dice. No obstante, agrega, el ritmo de crecimiento de 2019 se corrigió a la baja hasta 2,7% para reflejar el impacto de la incertidumbre mencionada antes sobre la inversión y, en menor medida, el consumo privado. “La inflación seguiría disminuyendo en 2018, ya que el Banco Central de México mantiene una política monetaria restrictiva. Será fundamental que el nuevo gobierno muestre un compromiso claro con la responsabilidad fiscal y con la reducción sostenida del coeficiente de deuda pública para preservar la estabilidad macroeconómica y financiera”, concluye.

 

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