El sacrificio fiscal no soluciona el problema externo

Los economistas también recomiendan mirar la cuenta corriente

 

El Gobierno multiplicará los esfuerzos para ajustar el gasto público, con la expectativa de eliminar en los próximos dos años y medio el déficit fiscal y de esa forma dejar de necesitar en forma dependiente del endeudamiento externo. Pero son cada vez más los analistas que señalan que el gran problema que se está dejando a un lado es el del rojo de cuenta corriente externa. Y remarcan que, a pesar de todo el sacrificio que implicará el ajuste fiscal (además está en duda la viabilidad política de encarar los recortes), incluso si logra solucionarlo todavía necesitará endeudarse para cubrir la brecha externa.

 

No solucion

 

El economista jefe de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, se lo adelantó a El Economista y ayer lo profundizó mediante un informe publicado por la consultora. Los dólares que ingresarán gracias a los acuerdos que logre cerrar el Gobierno con organismos internacionales sólo sirven para posponer los problemas del creciente déficit de cuenta corriente y no solucionan el problema de fondo, al tiempo que van generando un endeudamiento creciente.

 

“Lamentablemente, el principal problema de nuestra economía es la restricción externa, por lo que sin una estrategia clara de promoción de las exportaciones (tipo de cambio real competitivo y apertura de mercados externos) dicho financiamiento sólo servirá para sostener por más tiempo un déficit de cuenta corriente elevado, acumulando mayor deuda en moneda extranjera. Es que este esquema es inestable (depende en demasía del ingreso de capitales) y sólo puede ser exitoso en el corto plazo (lograr estabilidad cambiaria y crecer bajando la inflación como sucedió en 2017) a costa de seguir acumulando desequilibrios externos”, explicó.

 

También ayer, coincidió con esa visión el economista jefe de FIEL, Fernando Navajas, quien en una entrevista con Infobae afirmó que el gran problema de la economía local que generó la aversión al riesgo argentino no fue el rojo fiscal sino el de cuenta corriente.

 

Camino difícil

 

Una cuestión insoslayable es que, a la vez que para una buena cantidad de analistas pueda dedicarse a intentar eliminar el rojo fiscal y dejar a un lado al de cuenta corriente es erróneo, porque ese esfuerzo por ajustar es doloroso a nivel social y complicado en términos políticos. Un camino duro que no lograría eliminar la necesidad de endeudamiento.

 

Lo expresó Sigaut Gravina: “existen dos incógnitas sobre la viabilidad del planteo fiscal. La primera es sobre la fortaleza política del Ejecutivo ¿puede el gobierno implementar dicho ajuste del gasto? Preocupa particularmente la aprobación en el Congreso de un Presupuesto con una reducción de partidas sensibles para las provincias. La segunda es sobre la factibilidad económica del ajuste fiscal”.

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