No se trata de cambiar nombres sino políticas

Algo se rompió y eso es la confianza: el mercado ya no reacciona a anuncios solamente y quiere cambios concretos

 

Por Christian A. Buteler @cbuteler

 

El 7 de junio por la tarde, Federico Sturzenegger estaba anunciando la firma de la carta de intención entre Argentina y el FMI y, exactamente una semana después, el presidente, Mauricio Macri, le pedía la renuncia. Así de volátil está la economía.

 

Una crisis que comenzó en diciembre del 2017 y nos costó una suba del dólar mayor al 60%, elevar las tasas a 40%, perder más del 20% de las reservas y tener que solicitar un rescate al FMI por US$ 50.000 millones. Pero, para peor, nada de eso parece lograr poner fin a la crisis. La situación se hacía insostenible y un cambio era pedido a gritos.

 

Por eso, el jueves pasado se anunció que el presidente del BCRA renunciaba a su cargo. Ese funcionario que acompañó a Mauricio Macri por más de diez años debía dar un paso al costado en busca de un cambio que lleve tranquilidad a los mercados. En su reemplazo llegó una figura también respetada por el ambiente económico, Luis Caputo. Un funcionario de destacada trayectoria que, a tal punto, la Secretaría que ocupaba fue elevada a Ministerio.

 

Pero el debut de Caputo como presidente del BCRA no fue el esperado. Si bien al comenzar el día el dólar mostraba una interesante baja, a las 15, cuando el mercado terminaba una vez más, el dólar había vuelto a subir. Eso no fue todo. Los bonos argentinos que cotizan en Nueva York habían bajado 2,5% en promedio, con la consecuente suba del riesgo país; las tasas de las Lebac en el mercado secundario sufrían otro aumento llegando a los 43,5% y las reservas seguían con su caída.

 

Algo se rompió y eso es la confianza: el mercado ya no reacciona a anuncios solamente y quiere cambios concretos

 

¿Qué es lo que pasó? ¿Y por qué parece que ninguna medida es suficiente para detener está crisis que parece no tener fin? Algo se rompió y ese algo es la confianza. El mercado ya no reacciona, como se espera, a anuncios solamente. Y quiere cambios concretos: no es suficiente cambiar toda la cúpula del BCRA, se necesita cambiar de política.

 

¿Si el jueves se criticaba que el BCRA no intervenía cuando el dólar subía con poco volumen y el viernes la nueva dirección del BCRA vuelve hacer exactamente lo mismo por qué esperar que el resultado sea distinto?

 

No se trata de nombres, se trata de políticas. Anunciar que entrarán pronto US$ 7.500 millones ya no es suficiente. La única medida que funcionó en medio de esta crisis fue cuando el BCRA puso una oferta de US$ 5.000 millones a $25: fue contundente y logró contener el tipo de cambio hasta que, inexplicablemente, decidieron sacarla.

 

La semana que comienza hoy será difícil. Vencen $530.000 millones en Lebac y, si bien hay reuniones con los bancos para intentar asegurar su renovación, ya se percibe que no todas podrán ser renovadas. De hecho, ya en el mercado secundario hubo algunos que decidieron salir sin esperar al vencimiento. Muchos de esos pesos serán necesitados en el mercado dado que junio es un mes con mayor demanda de dinero. La clave estará nuevamente en ver cuántos de esos pesos irán a poner más presión sobre el tipo de cambio.

 

La llegada de los US$ 15.000 millones del FMI (US$ 7.500 millones serán volcados al mercado) debería traer calma, pero llegan para el fin de la semana y las urgencias son ahora mismo. El BCRA tiene herramientas para poder sortear estos días de incertidumbres, y siempre las tuvo. El punto es cómo las utiliza. El mercado quiere, mejor dicho necesita, un mensaje claro y contundente de que el BCRA está decidido a terminar con esta corrida.

 

La decisión es de Caputo.

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