Las consecuencias de un triunfo

El debate sobre la IVE polarizó a la sociedad (pero despolarizó a la política)

 

Se suponía que el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), aunque por una mínima diferencia, no llegaría a aprobarse en la Cámara Baja y que, de todas maneras, nunca se aprobaría en la Cámara Alta. Pero ahora el escenario es otro. Y la posibilidad de que se convierta en ley es elevada. ¿Qué motivó ese cambio? Que la iniciativa a favor de la IVE ganó el debate en el Congreso y en la calle. Recibió un enorme apoyo en los segmentos más jóvenes de la sociedad que se movilizaron masivamente durante el tratamiento del proyecto.

 

Que además trascendió al tema del aborto y pasó a considerarse un hito más en la ampliación de derechos y en el avance de la agenda de género. Un movimiento que no todos los sectores políticos previeron y sorprendió a más de uno. Será difícil de desoír y seguramente condicionará a los senadores.

 

Otro dato del cual se hablará mucho es que los bloques no se definieron y cada legislador votó de acuerdo a sus convicciones, con independencia de su pertenencia partidaria. Algo que muy pocas veces ocurrió en Argentina y cuyo último antecedente fue el proyecto sobre matrimonio igualitario.

 

En la mayoría de los países la división de la sociedad sobre los temas culturales o sociales se superpone con las divisiones políticas. En Europa, los partidos conservadores se opusieron a la legalización del aborto mientras que los socialdemócratas lo impulsaron. En Estados Unidos, los republicanos son “pro-life” y los demócratas “pro-choice”.

 

Pero en Argentina, esos temas polarizan a la sociedad pero despolarizan a la política. Por eso, en la Cámara de Diputados se asistió a una división que no guarda ninguna relación con la que se produce en los temas políticos. Legisladores del PRO, el kirchnerismo y el PO votaron el mismo proyecto por la afirmativa y, del otro lado, peronistas, massistas, macristas y lilitos se sumaron por la negativa. Entre los legisladores, el corte más nítido no fue por género o procedencia geográfica sino por edad.

 

Lo ocurrido la semana pasada fue un tema puntual y los alineamientos políticos volverán a ser los de siempre, pero sirvió, al menos, para demostrar que a veces se demonizan adversarios con los que puede coincidir en otros temas. ¿O acaso el progresismo no se sintió interpretado por las palabras de la macrista Silvina Lospennato?

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