La institucionalidad, un problema central

Desde la creación del BCRA, solo hubo un presidente que inició y terminó un mandato completo: Ernesto Bosch

Por Matías Surt Director de Economía de Invecq Consulting

Con la renuncia de Federico Sturzenegger al cargo de presidente del Banco Central de la República Argentina se dio por finalizada la función del 59° presidente de esa institución en sus 83 años de historia. Y también pasó a engrosar una estadística muy poco feliz: desde la creación del BCRA, en mayo de 1935, solo hubo un presidente que inició y terminó un mandato completo. Ernesto Bosch, el primer presidente del banco, cumplió funciones entre 1935 y 1945, ejerciendo el cargo en tiempo y forma y desempeñándose en la función por más de diez años.

 

Luego de aquella “epopeya”, ningún otro presidente de la institución pudo comenzar y concluir un mandato completo. Esto no significa que todos los presidentes del BCRA hayan terminado de mala manera sus funciones, con renuncias intempestivas o remoción por parte del Senado, pero sí es una señal de debilidad institucional importante. Y pone en evidencia, en muchos casos, la conflictiva relación entre el BCRA y el Poder Ejecutivo.

 

Roque Fernández fue el segundo presidente con mayor duración en su cargo, aunque no concluyó su mandato porque pasó a hacerse cargo de la cartera de economía en el año 1996 en reemplazo de Domingo Cavallo. Fernández fue presidente del BCRA durante cinco años y seis meses, y le faltó solo medio año para terminar el mandato de seis años que preveía la carta orgánica de aquel momento, al igual que la actual.

 

Martín Redrado fue el tercer presidente en mayor duración al ejercer la presidencia durante cinco años y cuatro meses. Como es sabido, sus funciones terminaron de manera muy conflictiva con el Poder Ejecutivo ante la negativa de implementar un fondo que utilizaría reservas internacionales para el pago de deuda externa.

 

Más de la mitad de las presidencias (hubo más de una a cargo de la misma persona en períodos no consecutivos) que tuvo la institución en su historia duraron menos de un año, aunque el período más corto que se estableció para este cargo fue de cuatro años en alguna de las tantas modificaciones que sufrió su carta orgánica. La duración promedio de un presidente es menor al año y medio.

 

En todos estos años la estabilidad de la moneda y financiera fueron puestas en jaque en innumerables ocasiones. La tasa de inflación promedio desde la creación del BCRA fue del 130% y del 60% si se excluyen los años de hiperinflación de fines de la década del ‘80. Implicaría un gran debate saber si la inestabilidad institucional representada por la duración de sus presidentes es causa de la inestabilidad de precios, o si la inestabilidad de los precios es lo que genera la corta duración de las personas a cargo del BCRA. Seguramente sean dos fenómenos que se alimentan entre sí. Lo cierto es que la debilidad institucional que caracteriza a Argentina en tantos frentes se refleja también en el BCRA. En este contexto, la repentina salida de Federico Sturzenegger se inserta como un capítulo más de esta triste historia.

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