La cadena de pagos en rojo tras un mes récord en cheques rechazados

Las grandes empresas retienen los pagos y aceleran los cobros tras la crisis cambiaria, complicando la situación de las pymes

 

Por Juan Manuel Antonietta 

 

Con la crisis cambiaria aún latente, las consecuencias se esparcen por la economía. Una de las partes del sector privado que quedó más golpeada son las cadenas de pagos de las empresas que, por cierto, ya venían bastante magulladas. La suba de la tasa de interés (ayer, se volvió a ratificar en 40%) y, sobre todo, la falta de financiamiento empujan a las firmas a extremar sus cuidados financieros en el medio de la tormenta.

 

Las grandes empresas están actualmente “pisando” los pagos y apurando todos los cobros. Las tesorerías de las compañías más importantes se sientan sobre su liquidez, cobrando y esperando que se acomode el panorama. En paralelo, los bancos se retiran de la plaza, que ya había perdido gran parte de las líneas de créditos subsidiadas tras las disposiciones de noviembre de 2017 del ahora ex presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, que puso como meta que a fines de 2018 no haya más créditos subsidiados, que venían desde la era kirchernista.

 

En el medio quedan las pymes (la mayoría) y se comienza a ver en los números las dificultades que afrontan. En los primeros cuatro meses de 2018, la cantidad de cheques rechazados llegó a 550.000, 87.000 más que en el mismo lapso del año pasado. El monto acumulado en el primer cuatrimestre llega así a los $21.000 millones, un volumen 50% por encima al del primer cuatrimestre de 2017. Además, el mes de mayo fue récord en cheques rechazados.

 

Al mismo tiempo, las empresas, que antes de la devaluación aceptaban pagos a 30 días, tras la fuerte suba del dólar, los plazos se han acortado hasta sólo doce días y las mismas grandes empresas que piden acelerar los cobros estiran sus pagos hasta más de 30 días de lo previsto.

 

Desde el Ministerio de Producción ya están alertas y con la mira puesta en el tema. “Tenemos que proteger la cadena de pagos de las pymes”, señaló el ministro de Producción Dante Sica en declaraciones recientes y señaló, para tranquilizar, que “no aumentó la mora significativamente y es normal y está apenas por encima del 2%”.

 

No obstante, Sica sabe las dificultades que están teniendo las empresas y está trabajando al respecto. “Están aumentando los cheques rechazados, la tasa es muy alta y, a su vez, hay restricción de liquidez”, señaló y agregó que “estamos trabajando en subsidios de tasa para créditos del Banco Nación destinados a capital de trabajo”.

 

 

La situación en el mercado

 

En diálogo con El Economista, Diego Falcone (Cohen) explicó que el principal problema que tiene el mercado es la falta de fondos disponibles. “Los cheques de pago diferidos avalados por Sociedades de Garantías Recíprocas (SGRs) están en 27%, muy competitivos, prácticamente negativos con una inflación de 33% en agosto”, indicó.

 

Tras el retiro de las líneas productivas que decidió el BCRA (ofrecían tasas de interés 10 puntos por debajo del mercado), muchas empresas se vieron obligadas a volver al mercado de capitales. “Los cheques emitidos por las empresas eran comprados por Fondos Comunes de Inversión (FCI) y, de esa formas, tenían tasas atractivas”, explicó Falcone.

 

“A partir de la crisis, el mercado de capitales se congeló y fue muy difícil colocar productos”, contó el Head Portfolio Manager de Cohen y concluyó que “un mecanismo de financiamiento importante de las pymes se ha retirado y además los bancos se han puesto muy restrictivos”.

 

La situación en las pymes

 

Pedro Cascales (Came) explicó que, en la cadena de pagos, los plazos se han estirado tanto por parte del sector privado como del público en 30-60 días más de lo estipulado. “En este contexto de altas tasas de interés, tener que descontar cheques para las pymes es un problema serio”, dijo.

 

“Los cheques diferidos se están descontando a tasas altas y plazos cortos y se cortaron las líneas de financiamiento productivo”, explicó Guido Lorenzo (ACM). Sin embargo, aclaró que “una empresa puede convivir con tasas altas, pero si se queda sin líneas de crédito directamente entra en concurso”.

 

Los bancos que estaban dando muchos créditos a pymes, como Supervielle o Comafi, se encuentran hoy en día en problemas dada la gran exposición a las empresas en problemas. “Cuando esta exposición es muy grande, le cortan las líneas de crédito de modo que se agrava aún más la situación en las empresas”, explicó Lorenzo.

 

¿Llega el Gobierno?

 

En el medio de la tormenta, el Gobierno, por medio de la cartera de Producción, se propone lanzar créditos a tasas bajas que preserven la cadena de pagos por medio de mecanismos de financiamiento accesible. En las últimas horas, trascendidos señalan que las nuevas líneas productivas se financiarían con encajes de los bancos, algo riesgoso en estos contextos de incertidumbre.

 

“El gran desafió del Gobierno es lograr tasas diferenciales para las pymes en un contexto donde mayo fue un mes con récord de cheques rechazados”, explicó Cascales mientras que, según Lorenzo, “el Gobierno debería actuar de manera urgente porque está fallando el crédito de muy corto plazo: el de capital de trabajo”. Para el economista de ACM, el crédito para manejar la caja diaria es el que está fallando, para pagar sueldos y la rapidez es clave.

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