El grupo Bayer elimina la marca Monsanto

La compra de la multinacional estadounidense, productora de agroquímicos y biotecnología implicó una inversión de US$ 63.000 millones

 

Después de dos años, Bayer anunció que prevé cerrar la adquisición de Monsanto el próximo jueves 7. Desde la compañía informaron que el nombre de la empresa seguirá siendo Bayer y la denominación Monsanto dejará de utilizarse, aunque aclararon que los productos adquiridos mantendrán sus marcas y pasarán a formar parte de la cartera de Bayer. Para Werner Baumann, presidente del consejo de dirección de Bayer AG, la adquisición de Monsanto supone un hito estratégico para reforzar la cartera de negocios líderes en salud y nutrición. En este sentido, aseguró: “Duplicaremos el tamaño de nuestro negocio agrícola y crearemos un líder de innovación en agricultura, posicionándonos para servir mejor a nuestros clientes y aprovechar el potencial de crecimiento a largo plazo en este sector”.

 

El proceso de negociación

 

En mayo de 2016 la empresa alemanda anunció su intención de adquirir Monsanto y firmó un acuerdo que fijaba US$ 128 por acción. Actualmente, teniendo en cuenta la deuda de Monsanto al 28 de febrero, esto supone un costo total de unos US$ 63.000 millones. Para adquirir la multinacional estadounidense productora de agroquímicos y biotecnología destinados a la agricultura, Bayer obtuvo un crédito puente inicial de US$ 57.000 millones. Según informaron desde la compañía, en el marco del exhaustivo proceso de autorización por los organismos reguladores, Bayer ha acordado la venta de una serie de negocios que generaron € 2.200 millones en facturación en 2017, por un precio base de € 7.600 millones en total. Sumando el negocio de Monsanto y restando los negocios que se venderán, los negocios de salud y agricultura habrían sido aproximadamente iguales en tamaño en 2017, con una facturación pro forma total de unos € 45.000 millones, de los que unos 20.000 millones corresponderían al negocio agrícola combinado.

 

El 7 de junio, Bayer pasará a ser el único accionista de Monsanto. Según la autorización condicionada concedida por el Ministerio de Justicia estadounidense, la integración podrá producirse en cuanto se haya completado la venta de activos a BASF y prevén que suceda en dos meses. Al respecto, Luciano Viglione, director de comunicaciones y relaciones gubernamentales de Bayer, en diálogo con El Economista, aclaró: “Por ahora vamos a seguir operando como compañías separadas hasta que no se de la aprobación final y ahí, recién vamos a poder empezar a tener contacto con la gente de Monsanto para planificar la integración”.

 

Compromiso y diálogo

 

Desde Bayer aseguraron que la compañía está absolutamente comprometida a mantener los máximos niveles de ética y responsabilidad, reforzar el acceso a la salud y la nutrición y seguir reduciendo su huella medioambiental. También se comprometió a intensificar su interacción con todas las partes implicadas. A simple vista parece ser una buena estrategia, dado que la multinacional estadounidense ha sido más criticada que elogiada por ciertos sectores de la sociedad. En ese sentido, Viglione, explicó: “Tenemos planificado seguir trabajando como lo venimos haciendo, de una manera abierta con la sociedad, explicando que es lo que hacemos, recibiendo las críticas, aprendiendo de ellas y modificando acciones en la medida que sea necesario”.

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