El Gobierno, recluido en su núcleo duro

Se sabía, desde el comienzo, que 2018 iba a ser un año difícil para Mauricio Macri

Por Observatorio Electoral

 

Se sabía, desde el comienzo, que 2018 iba a ser un año difícil para Mauricio Macri. Cuando Cambiemos ganó las elecciones legislativas, el Presidente anunció una agenda de ajuste y austeridad. Y ello, como se sabe, trae costos políticos. Cambiar la movilidad jubilatoria, aumentar tarifas de servicios y transporte, bajar el gasto público, devaluar y sostener aumentos salariales por debajo de la inflación no puede implicar otra cosa que malhumor social, pérdida de respaldo y malestar. Macri se autoafirma invocando la necesidad. “¿Qué más quisiera yo que no tener que hacer esto?”, dijo más de una vez en sus recientes apariciones televisivas.

 

Desde la reforma previsional de fines de diciembre, la imagen de Mauricio Macri y la aprobación de su Gobierno comenzaron a caer. La pregunta más acuciante, a partir de entonces, es cuál es el límite de esa caída. Un gobierno puede perder el apoyo blando -que se puede, eventualmente, recuperar- y lidiar con el malestar creciente de los que nunca lo votaron, pero no puede darse el lujo de perder a sus seguidores más identificados. Los datos mostraban que, desde diciembre, los que se fueron son los seguidores blandos. En ese sentido, los datos de la encuesta de Observatorio Electoral de la última semana de mayo (27 al 29 de mayo, 1.328 casos telefónicos, ámbito nacional) son relativamente alentadores para Macri: de un mes a otro, los enojados aumentaron, pero los que apoyan parecen haberse estabilizado.

 

 

Según la encuesta, el 31,2% tiene imagen positiva (muy buena o buena) de Macri, 12,4% imagen regular, y 55,5% negativa. En cuanto a la aprobación de su gestión, 36,9% aprueba y 59,9% desaprueba. Con respecto al mes anterior, puede verse que los que tenían imagen negativa aumentaron de 47,4% a 55,5%, y quienes desaprueban de 58,3% a 59,9%. En el caso de la imagen presidencial, la columna de la opinión “regular” disminuyó, y podríamos inferir que eso pasó a engrosar la de las opiniones negativas: los que ya no estaban apoyando, se enojaron un poco más. Al mismo tiempo, podemos ver que las columnas de las opiniones positivas y de la aprobación se mantuvieron constantes. ¿Los que apoyan convencidamente a Cambiemos siguen apoyando? ¿Encontró un piso el respaldo presidencial?

 

En medio de esta dinámica descendente y la lucha por estabilizar la pendiente, podemos entender por qué el gobierno de Mauricio Macri ha apelado recientemente a temas que no pertenecen a la agenda económica. Por fuera de los dos segmentos duros del electorado (macrismo y kirchnerismo), hay un amplio segmento que hoy solo mira a la economía.

 

La pregunta, entonces, es hasta qué punto estamos ante un equilibrio. Perforar el piso de 30 puntos es simbólicamente fuerte. Significa la temida pérdida de los apoyos propios. La hipótesis está planteada porque hoy hay muchos disconformes económicos, y en una proporción alta, entre los adherentes a Cambiemos.

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