“Es un programa recesivo”

El Economista dialogó con Mercedes Marcó del Pont (Ex Presidenta del BCRA)

Por Juan Manuel Antonietta

 

El Economista dialogó con Mercedes Marcó del Pont, ex presidenta del BCRA (2010-2013) y actual directora de Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), sobre el acuerdo con el FMI.

 

¿Cuáles son sus impresiones del acuerdo con el FMI?

Los anuncios no hicieron más que ratificar mi preocupación por haber llegado a esa instancia de crisis del modelo económico. El Gobierno, en poco más de dos años, acentuó fuertemente las condiciones de vulnerabilidad externa de la economía. La dimensión de la asistencia, que supera las previsiones, pone en evidencia dos cuestiones: que hay un enorme apoyo de la comunidad financiera internacional para que al Gobierno no le explote el modelo económico y que la magnitud de los problemas del sector externo es enorme. En la presentación del jueves y en lo que surge de los primeros lineamientos del acuerdo no hubo mención a la cuestión del desequilibrio externo. Ese es el meollo de la situación de crisis en la que estamos embarcados. ¿Por qué necesitaría el Gobierno US$ 50.000 millones si el desequilibrio fiscal y el gasto se paga en pesos? Esta dimensión de recursos está vinculado al nivel del desequilibrio récord de la Cuenta Corriente récord y al proceso de fuga de capitales tenemos. Es un programa absolutamente recesivo. Además, el Stand-By es por tres años y está generando condicionalidades al próximo Gobierno. El próximo presidente va a tener una cancha muy marcada y esa sí va a ser una herencia maldita: un país más endeudado, creciendo menos y con una creciente conflictividad social.

 

Ya hay muchas consultoras planteando escenarios de recesión…

Ya había comenzado a producirse un apriete importante cuando el Gobierno bajó la hipótesis de déficit de 3,2% a 2,7%. En 2017, el Gobierno puso todo el esfuerzo fiscal para las elecciones de octubre y después empezó a desensillar: empezaron los tarifazos, el parate de la obra pública, un mayor achique del plantel del sector público y la desactivación de proyectos estratégicos como INTI o Atucha. Con eso, ya era difícil que creciéramos en 2018 y, ahora, el horizonte es peor.

 

Pero el problema del crecimiento es de larga data y el PIB per cápita está estancado desde 2011…

El Gobierno recibió una economía creciendo 2,25% y por encima de la tasa vegetativa. Es una discusión vieja ya: el 2015 terminó con una economía y mercado de trabajo funcionando y un país absolutamente desendeudo. Había muchos problemas a revisar, es cierto, pero la política de apertura comercial unilateral del Gobierno de Cambiemos agravó el desequilibrio comercial y generó consecuencias muy perversas en términos de destrucción de empleo por la sustitución de producción nacional por importada. El Gobierno plantea la apertura en un contexto internacional con un brutal repliegue proteccionista. En su artículo IV, el FMI pidió aún más apertura comercial y bajar aranceles. En esos marcos, la única manera de bajar el déficit comercial es a través de una recesión.

 

Federico Sturzenegger anunció que se reformará la Carta Orgánica que había quedado de su gestión. ¿Qué opina?

Aspiro a que no progrese en el Congreso. En 2012 mi gestión volvió a recuperar una Carta Orgánica y un mandato para el BCRA que había sido el que estuvo vigente desde 1935 hasta que Domingo Cavallo lo cambio en 1992. Históricamente, el BCRA se planteó la necesidad de ocuparse, además de la estabilidad monetaria y financiera, del crecimiento y el empleo. Necesitan cambiarla para que el BCRA pueda decir que solo se va a ocupar de la inflación, y nada de empleo o crecimiento. Además se busca reducir el financiamiento genuino que el BCRA le puede dar al Tesoro. Ese financiamiento a tasa 0% que todos los bancos centrales hacen de manera directa o indirecta, lo van a reemplazar con la maquinita de la deuda…

 

Atrás de eso está la discusión sobre si lo importante es el consolidado del Estado o del BCRA…

Absolutamente, pero nuevamente lo que subyace en todo esto es una visión que ya fracasó en Argentina de que el problema de la inflación se resuelve controlando los medios de pago y no es así. Creen que la inflación es por exceso de demanda. Cuando el BCRA asiste al Tesoro con adelantos transitorios, el Tesoro lo usa en educación y pública. Lo que se plantea es que este gasto es el que genera inflación. Lo que siempre plantea la ortodoxia es que para bajar la inflación hay que bajar la demanda y no mira lo que pasa por el lado de la oferta. Son los fenómenos por el lado de la oferta los que generan en América Latina, y particularmente en Argentina, la aceleración inflacionaria. Espero que la oposición no permita cambios que buscan achicar aún más los grados de libertad que tiene la política pública para orientar el proceso económico. A menor injerencia del Gobierno democrático hay mayor dependencia del poder financiero. El mercado fue el que decidió la tasa de interés de 40% y el dólar a $25, y no el BCRA. El Gobierno privilegia el capital financiero al capital productivo.

 

Finanzas va a comprar letras intransferibles al BCRA para que este vaya cancelando Lebac. ¿Qué opina?

Esto lo quiero aclarar porque la conferencia de prensa del jueves fue una sucesión de omisiones y falacias. El presidente del BCRA dijo que el Gobierno anterior dejó que se fueran US$65.000 millones de reservas. La contracara de eso que no dijo es que durante el Gobierno anterior se usaron esas reservas para cancelar deuda con el FMI y acreedores privados, dejando la economía más desendeuda. Fue un uso totalmente virtuoso. El Gobierno propone ahora devolver una parte de las letras intransferibles que recibió del Tesoro para pagar la deuda para que el BCRA cancele Lebac. ¿Cómo se garantiza que con esa plata que le va a llegar al sector privado no vayan a comprar dólares y haya una nueva presión cambiaria por la liquidez que se dolariza? Es preocupante e inconsistente. El desmantelamiento de la bomba de tiempo de las Lebac, exigido por el FMI, no contempla el problema de fondo. El problema de las Lebac es que con estas tasas de usura que se están pagando se genera una bicicleta financiera para evitar que se fueran a dólares y presionaran sobre el tipo de cambio. Si esto se va a dólares, ¿la libre flotación del FMI va a obligar a que el mercado defina el dólar? Sabemos que los saltos cambiarios se van a precios.

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