“Efecto sequía” golpeó a exportaciones y déficit ascendió a US$ 1.285 M

Asimismo, en el acumulado, el déficit comercial asciende a US$ 4.691 millones, 123% más que en igual período de 2017

 

Por Alejandro Radonjic

 

¿Y arranca o no arranca? La pregunta de la conocida publicidad de bujías se repite, mes tras mes, cuando el Indec publica el Intercambio Comercial Argentino (ICA). Hasta ahora, va alternando buenas y malas. Las de mayo fueron malas porque las exportaciones se derrumbaron 6%, las importaciones subieron 6,3% y, como resultado, el déficit comercial escaló hasta US$ 1.285 millones (y ya suma US$ 4.691 millones en solo cinco meses).

 

En mayo, el país exportó apenas US$ 5.162 millones e importó por US$ 6.447 millones. En el acumulado, US$ 24.750 millones y US$ 29.440 millones, respectivamente.

 

“A pesar de la depreciación del tipo de cambio de mayo, las cantidades exportadas cayeron 17% producto de las menor cosecha agrícola (los volúmenes enviados de Productos Primarios y MOA cayeron 36,3% y 11,8%, respectivamente)”, analizaron desde Ecolatina, y agregaron: “Por el lado de las importaciones, la depreciación del peso y la mayor base de comparación (en mayo de 2017 las compras externas habían crecido 24,5%) acotaron significativamente su ritmo de expansión. En este sentido, las compras externas treparon sólo 6,3% en mayo frente a un incremento de 21,6% en el primer cuatrimestre”.

 

 

Ampliaron el LCG: “El peor resultado comercial se atribuye en gran medida a los efectos de la sequía. Las exportaciones de porotos de soja cayeron US$ 428 millones. Y, para abastecerse, la industria tuvo que importar US$ 172 millones. Así el comercio de este subproducto explicó US$ 600 millones del déficit total del mes”.

 

¿Cómo sigue? “En la nueva economía que se viene, marcada por un tipo de cambio real más elevado y un menor nivel de actividad –por lo menos, en términos desestacionalizados– se atenuará el deterioro de la balanza comercial en lo que resta de 2018. Sin embargo, esta mejora llegará por el ‘lado malo’ –menor demanda interna que frena las importaciones– y no por el ‘lado bueno’ –boom exportador–. En términos numéricos, el rojo comercial rondaría los niveles de 2017 (US$ 8.500 millones). De esta forma, estimamos una reducción del déficit comercial en el período junio-diciembre: acumuló US$ 6.600 millones en dichos meses del 2017 y esperamos que roce US$ 4.000 millones en los próximos siete meses”, dicen en Ecolatina.

 

Desde ACM, dicen: “A medida que pase el efecto de la sequía y con un tipo de cambio real cercano a los niveles actuales y menor actividad económica, esperamos que las importaciones se desaceleren y las exportaciones (no primarias) mejoren. De esta manera, el ritmo de crecimiento del déficit comercial debería reducirse, cerrando el año con un déficit en torno a los US$ 9.000 millones”.

 

“Los movimientos en el mercado de cambio posicionaron al Tipo de Cambio Real en 1,63 (índice base 1=diciembre de 2001). Este nivel resulta 4% superior (promedio) que el de 2011, año en que el superávit comercial alcanzó los US$ 10.000 millones. Lograr resultados similares no solo demanda la muy difícil tarea de sostener la competitividad ganada recientemente (tipo de cambio competitivo y estable), sino que depende además de una lista de factores hoy no operativos: en ese entonces, Brasil crecía al 8%, términos de intercambio 4% superiores y la campaña agrícola fue muy buena. Si bien esperamos que el déficit comercial mejore respecto a 2017 (esperamos un rojo cercano a los US$ 7.000 M vs. US$ 8.472 millones en 2017), la mejora estará más asociada a una caída de las importaciones por la menor actividad (y encarecimiento en pesos) que a un incremento en las exportaciones”, dijeron, a su turno, desde LCG.

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