Buscan sumar a Lousteau para evitar contratiempo

14 de junio, 2018

 

La ciudad de Buenos Aires, el distrito que el PRO administra desde 2007 y que fue plataforma de lanzamiento del presidente Mauricio Macri, es el único del país en donde no se conformó Cambiemos como frente electoral. Divergencias de miradas y estrategias sobre la política local entre los socios nacionales impidieron en su momento que se conformase y entorpecieron el camino para rectificar el rumbo sobre la marcha. Esto trajo algún dolor de cabeza en 2015, cuando un balotaje ajustado puso en aprietos sus chances en las presidenciales, y mayor alivio en 2017, cuando el oficialismo amplió ventajas.

 

Camino a 2019, tanto Casa Rosada como el gobierno porteño pretenden reducir riesgos y evitar contratiempos. Incluso, desandando algunas de sus posturas previas. El encuentro de anteayer entre referentes del PRO y la Coalición Cívica, que forman Vamos Juntos, por un lado, y del radicalismo orgánico porteño, que compitieron por Evolución, significa un paso adelante en ese sentido. Que implicará otros. Por caso, establecer marcos de acción para esa confluencia posible. “La posibilidad de competir en las próximas PASO respetando las identidades partidarias y ampliando las bases del frente”, como señala el documento difundido tras la reunión es uno de de ellos.

 

El vicejefe de Gobierno, Diego Santilli es el encargado de llevar adelante las negociaciones desde el oficialismo porteño. Presidente de la Legislatura, tiene buena relación con la mayoría de sus interlocutores, en un parlamento en el cual esos actores suelen votar en contra de las iniciativas del jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, como oposición bien definida. La reforma que propone un código electoral propio que permita decidir si la elección local se realiza el mismo día que la elección nacional (hoy la norme obliga a desdoblar) aparece como prenda de unidad.

 

A Rodríguez Larreta (y al Ejecutivo Nacional) le permitiría especular hasta último momento sobre la pertinencia de unificar o no las fechas para potenciar la boleta presidencial con los votos de los porteños o bien para ofrecer a Cambiemos un resultado favorable que aminore el posible impacto de derrotas oficialistas en las provincias que desdoblen sus elecciones, la mayoría por lo que trascendió hasta ahora. Mientras que a Evolución, el acuerdo le permitiría llegar a la instancia de primarias que pretendía para 2017 y, aun perdiendo, obtener una negociación provechosa en términos de bancas legislativas nacionales y locales.

 

El acuerdo todavía está “en pañales”, no obstante. Eso dicen, por lo menos, desde Evolución. Con muchas cuestiones por debatir. Pero el que más dudas tiene es el diputado nacional y referente del espacio, Martín Lousteau. Cerca suyo consideran que puede ganar terreno en la consideración pública diferenciándose del gobierno de Cambiemos, como lo hizo desde que dejó la Embajada argentina en Estados Unidos. Sobre todo, en términos de política económica. El hecho de que la Ciudad juegue sus tres escañas en el Senado el turno electoral próximo suma condimentos a la discusión y también al acuerdo en marcha.

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