El 2010-2020, una nueva década perdida para el PIB per capita

Si la economía crece entre 0,4% y 1,4% en 2018, como planteó Dujovne, el PIB per capita caerá contra los niveles de 2015

 

Por Mariano Cúparo Ortiz

 

Si se cumple la previsión optimista de crecimiento de 1,4% de la actividad económica para 2018 que manifestó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, durante la conferencia de prensa en la que anunció el arreglo con el FMI, el PIB per capita habrá mostrado una caída de 0,76% durante el período 20152018, es decir, durante el mandato correspondiente al actual Gobierno. Si se da la más conservadora de 0,4%, la caída contra 2015 se volvería mucho más fuerte y llegará a una de 1,73%.

 

De esa manera, los números del crecimiento genuino (es decir, ajustados por población) ponen en cuestión la máxima oficial de que se estaría retomando la senda de crecimiento abandonada en 2011. Si la variación de la actividad, tras la corrección que realizó Dujovne desde el 3,5% que había previsto el Presupuesto 2018 al 0,41,4% que reconoció durante la semana pasada, llega a ser la proyección más pesimista de 0,4%, el PIB per capita mostraría una caída de 0,63% contra el 2017. Es decir, se habrá producido menos si se toma en cuenta la variación positiva de la población.

 

En cambio, si en 2018 la economía crece 1,4%, la variación del PIB per capita contra los niveles de 2017 será apenas positiva por 0,3%. En todos los casos se registraría una caída contra el 2015, es decir, un decrecimiento durante los años correspondientes al Gobierno. Si se crece al conservador 0,4%, contra 2015 la caída es de 1,73% y si se da el optismista 1,4% será de 0,63%.

 

El gran golpe del PIB per capita a precios constantes de 2004 fue el 2016: con la devaluación y quita de retenciones, más el tarifazo para los servicios públicos, la inflación se disparó y generó una merma en el consumo que llevó al PIB per capita a caer 2,86% contra los niveles de 2015. En el 2017 hubo una recuperación parcial de 1,8%. Lamentablemente, 2018 no será el año que traiga una recuperación contundente.

 

“Estamos con riesgo de poder asistir a otra década perdida en Argentina”, dice el economista Guido Lorenzo (ACM)

 

Tampoco lo sería el 2019: Dujovne previó un crecimiento de entre 1,5% y 2,5% para el año entrante. Si se dieran las dos previsiones más pesimistas (0,4% y 1,5%), la recuperación sería mínima contra el apenas 1,04% al que se estima que aumenta la población. El PIB per capita cerraría la totalidad de período macrista en una merma de 1,29%.

 

Las crisis

 

Como muestran los datos, los grandes golpes que hicieron caer al PIB per capita parecen venir especialmente como consecuencia de con las crisis cambiarias, que golpean a la inflación, a los ingresos reales y, por ende, al consumo, tal como muestra lo ocurrido en 2016. Coincidió con esa lectura el profesor en Finanzas Públicas de la Universidad de La Plata, Francisco Eggers. Consultado por El Economista sobre las razones del porqué de lo deprimido que se muestra el PIB per capita, destacó el efecto de la inestabilidad económica local sobre las decisiones de las personas.

 

Explicó: “Alguien podría hacer una falsa correlación: decir que la Argentina no crece porque no se invierte lo suficiente. Lo que yo digo es que se invierte poco porque no vale la pena hacerlo, por la inestabilidad económica. Simplemente, las políticas económicas que se implementan no son sus tentables, y llevan a crisis periódicas. Y cuando los agentes anticipan que vamos a tener problemas, adoptan actitudes conservadoras que perjudican el crecimiento”.

 

Y agregó que ya los actores económicos, a fuerza de acostumbramiento, le habrían tomado el tiempo a ese ciclo: “Yo entiendo que crecemos poco cuando hay atraso cambiario porque los agentes económicos con plata ven que va a venir un ajuste recesivo y, entonces, prefieren no invertir la plata en aumentar la capacidad productiva de bienes y servicios para el mercado interno, porque en el contexto recesivo no las van a poder usar”.

 

Década perdida

 

Lo cierto es que las variaciones genuinas de la actividad económica, medidas por el PIB per capita, vienen siendo negativas desde 2011, el último año en el que hubo crecimiento fuerte. Desde entonces se fue dando el famoso serrucho de pequeños pasos hacia adelante en los años impares eleccionarios y de saltos hacia atrás en los pares de ajuste, con las mencionadas devaluaciones que pegan sobre salarios reales y sobre consumo.

 

En esa misma línea se mostró el analista de la consultora ACM, Guido Lorenzo, quien destacó que la dinámica negativa viene desde hace varios años y que parece, con los números sobre la mesa, y la dificultad del Gobierno para torcerla, predestinada a cerrar una nueva década de caídas. “Lo que vemos es que la productividad de la economía de Argentina se encuentra estancada desde el año 2010. Desde ese período, la economía creció a una tasa promedio de 1,2% intercambiando un año de crecimiento con un año de recesión”, dijo.

 

Y agregó: “La población argentina crece a una tasa por encima del 1% anual y cada año cerca de 450.000 nuevos argentinos necesitan de bienes y servicios adicionales para que el PIB per capita no caiga. De esta forma, si consideramos que 2018 cerrará con un crecimiento entre 0% y 1%, difícilmente el PIB per capita se incremente en la década 2010-2020. Estamos con riesgo de poder asistir a otra década perdida en Argentina”. tentables, y llevan a crisis periódicas. Y cuando los agentes anticipan que vamos a tener problemas, adoptan actitudes conservadoras que perjudican el crecimiento”. Y agregó que ya los actores económicos, a fuerza de acostumbramiento, le habrían tomado el tiempo a ese ciclo: “Yo entiendo que crecemos poco cuando hay atraso cambiario porque los agentes económicos con plata ven que va a venir un ajuste recesivo y, entonces, prefieren no invertir la plata en aumentar la capacidad productiva de bienes y servicios para el mercado interno, porque en el contexto recesivo no las van a poder usar”.

 

Década perdida

 

Lo cierto es que las variaciones genuinas de la actividad económica, medidas por el PIB per capita, vienen siendo negativas desde 2011, el último año en el que hubo crecimiento fuerte. Desde entonces se fue dando el famoso serrucho de pequeños pasos hacia adelante en los años impares eleccionarios y de saltos hacia atrás en los pares de ajuste, con las mencionadas devaluaciones que pegan sobre salarios reales y sobre consumo.

 

En esa misma línea se mostró el analista de la consultora ACM, Guido Lorenzo, quien destacó que la dinámica negativa viene desde hace varios años y que parece, con los números sobre la mesa, y la dificultad del Gobierno para torcerla, predestinada a cerrar una nueva década de caídas.

 

“Lo que vemos es que la productividad de la economía de Argentina se encuentra estancada desde el año 2010. Desde ese período, la economía creció a una tasa promedio de 1,2% intercambiando un año de crecimiento con un año de recesión”, dijo.

 

Y agregó: “La población argentina crece a una tasa por encima del 1% anual y cada año cerca de 450.000 nuevos argentinos necesitan de bienes y servicios adicionales para que el PIB per capita no caiga. De esta forma, si consideramos que 2018 cerrará con un crecimiento entre 0% y 1%, difícilmente el PIB per capita se incremente en la década 2010-2020. Estamos con riesgo de poder asistir a otra década perdida en Argentina”.

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