En el 1º T, subió fuerte el empleo

Según datos del Indec (previos a la corrida cambiaria del 2° trimestre)

 

Los datos laborales del primer trimestre que publicó ayer el Indec ratificaron la marcha positiva que ya había registrado la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en el último trimestre de 2017. El desempleo (9,1%) se mantuvo prácticamente estable contra el 1º trimestre del año pasado, cuando había marcado 9,2%, pero en un contexto de suba en las tasas de actividad y empleo, que deja como saldo unos 670.000 nuevos puestos de trabajo. Claro, todo esto antes de la crisis cambiaria, la fuerte corrección a la baja de las proyecciones de crecimiento y el anuncio de un plan de ajuste a tono con el acuerdo con el FMI. El 2º T promete un panorama bien distinto.

 

Con una tasa de desocupación -porcentaje de gente que buscó trabajo sin conseguirlo respecto del total de la Población Económicamente Activa (PEA)- constante, la tasa de actividad subió del 45,5% en el 1º T de 2017 al 46,7% en el de 2018, mientras que la de empleo avanzó del 41,3% al 42,4%. El economista Gabriel Caamaño Gómez (Consultora Ledesma) lo resumió así: “Bajó la tasa de desempleo en términos interanuales y creció la proporción de la población activa (menos pasivos) en los mismos términos. La creación de empleo de los últimos doce meses fue lo suficientemente dinámica como para absorber el crecimiento vegetativo y la mayor participación”.

 

El analista Daniel Schteingart (IET) coincidió en que “el desempleo bajó poco, pero porque subió muy fuerte la tasa de actividad”, aunque advirtió que los datos son “previos a la corrida, cuando la economía crecía al 3,6% interanual”. Y agregó que el salto de 1,1 punto en la tasa de ocupación “implica un crecimiento del empleo del 3,8% (similar al del PIB). En términos absolutos, esto equivale a 670.000 empleos nuevos en un año”, si se proyecta al conjunto del país los números de los 31 aglomerados urbanos que cubre la EPH.

 

A contrapelo, y en un contexto de caída del salario real, hubo una importante suba de la proporción de ocupados demandantes de empleo del 14,1% al 15,3% en el mismo período. Mientras que la subocupación se mantuvo casi estable (pasó del 9,9% al 9,8%).

 

En la evolución del empleo por modalidades ocupacionales, hubo un cambio cualitativo respecto de los datos del 4º trimestre de 2017. Entonces, la creación anual de puestos de trabajos había estado impulsada fuertemente por el cuentapropismo y el sector informal. En cambio, a comienzos de este año el empleo por cuenta propia se mantuvo estable en términos interanuales (en 8,7%) y las categorías no asalariadas en general tuvieron un leve retroceso del 10,7% al 10,5%. Así, la suba estuvo impulsada por el empleo asalariado, que avanzó del 30,6% al 31,9%, en proporciones similares para el sector registrado y no registrado (ver gráfico). Por eso, Schteingart resaltó que de los 670.000 nuevos puestos “aproximadamente el 60% se explica por empleo asalariado en blanco y el 40% restante por empleo asalariado en negro”.

 

 

Castigados

 

Según el informe del Indec, el 30% de la PEA tiene graves problemas laborales: falta de empleo, subocupación, sobreocupación o necesidad de sumar un nuevo trabajo. Entre las personas empleadas, el 50,6% son ocupados plenos, el 10,8% son subocupados y el 29,4% son sobreocupados (trabajan más de 45 horas a la semana).

 

Entre las personas desocupadas, el 25,8% y el 25,5% son mujeres y hombres de hasta 29 años, respectivamente. Como ya es sabido, las más golpeadas son las mujeres jóvenes, cuya tasa de desocupación llega al 20,1%.

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