Resonancias simbólicas con sabor a derrota política

Con la negociación abierta con el FMI, el Gobierno gana tiempo, pero pierde margen de maniobra y no suma muchas certezas

 

Primero fue un mensaje escueto del presidente Mauricio Macri. Luego uno más prolongado, con algunas precisiones, por parte del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Ambos tenían un anuncio en común y las mismas siglas: FMI. “Somos de los países del mundo que más dependemos del financiamiento externo, producto del enorme gasto público que heredamos y que estamos ordenando. Frente a esta nueva situación, y de manera preventiva, he decidido iniciar conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para que nos otorgue una línea de apoyo financiero. Hace minutos hablé con Christine Lagarde, su directora, y me confirmó que vamos a arrancar hoy mismo con un acuerdo”, sostuvo el Presidente.

 

Más allá de los gestos de unidad en los funcionarios de Gobierno y de los apoyos de los socios políticos en Cambiemos o de las declaraciones para llevar tranquilidad, la Casa Rosada no pudo revertir la zozobra y la incertidumbre, protagonistas casi excluyente de las últimas dos semanas, que tuvo en el movimiento ascendente del dólar a su principal indicador. El hecho de que un equipo económico compuesto por varios referentes de las finanzas locales, vinculados incluso con actores relevantes a nivel global, haya sufrido en carne propia el peso de una corrida de proporciones importante, aparece como una derrota política que empieza a pesar en el Gobierno, más allá de las fortalezas que ha mostrado hasta aquí el esquema de gobernabildad del Gobierno y de la eficacia de su acción, también política, en el frente interno.

 

Las siglas FMI, por otra parte, tiene resonancias simbólicas muy fuertes en la historia política argentina, reciente y no tanto. Negativas, en la mayoría de los casos. Contra esto también tuvo que lidiar ayer el Gobierno, luego del anuncio. Por caso, el ministro de Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio, señaló que es el acuerdo que se busca será “otra fuente de financiamiento a tasas más bajas” que permitirá “mantener el equilibrio gradual de las cuentas públicas” y que “va a permitir seguir creciendo”. “Es importante que podamos acceder a créditos blandos a tasas mucho menores, de forma de dar certezas”, sostuvo Guillermo Dietrich, ministro de Transporte, otro de los funcionarios que respaldaron en público la iniciativa.

 

Por el lado de los aliados, tanto la Coalición Cívica como la UCR intentaron llevar calma. Cada uno a su modo. “Reafirmamos además nuestro total alineamiento a Cambiemos y al presidente Mauricio Macri”, sostuvo la diputada nacional Elisa Carrió a por medio de las redes sociales. “No se trata del Presidente sino de la República. Hay que sostener”, escribió la cofundadora de Cambiemos. Luego apuntó al PJ y respaldó el acuerdo: “Ir al FMI con 4% de interés es ahorrar la mitad de los intereses, estar cubiertos hasta el 2019 e impedir el eterno golpismo de los devaluacionistas”. “Con la misma fuerza y unidad con la que el Frente Cambiemos expresó su total apoyo al Gobierno, creemos que la oposición tiene la responsabilidad ineludible, por el bien de todos los argentinos, de dejar a un lado la demagogia y ponerse al servicio del interés nacional”, sostuvo Alfredo Cornejo, presidente de la UCR y gobernador de Mendoza.

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