¿Qué exigirá el FMI?

El frente externo y, sobre todo, el fiscal (y el tamaño del Estado), concentrarían las condicionalidades

reanudarán negociaciones stand by Hacienda FMI

 

La principal cuestión sobre la que se especuló durante el fin de semana, y se puede ver claro en los informes semanales que publicaron varias consultoras, es hacia donde apuntarán las exigencias del FMI a cambio del financiamiento que ofrecerá para los rojos de cuenta de corriente externa y fiscal. Desde Federico Muñoz y Asociados apuntaron a todo un potencial paquete de medidas, entre fiscales, externas y estructurales mientras que, desde Ecolatina, consideraron que el énfasis se pondrá sobre el déficit externo.

 

El plan económico del Gobierno llegó a una encrucijada. Siempre fue, por el el enorme déficit fiscal (total, es decir, primario y financiero) y el crecimiento exponencial del rojo externo de cuenta corriente, dependiente del financiamiento externo, y sensible a su reversión. Y eso pasó, nomás. Por eso, todos los caminos (dado el graudalismo intocable) condujeron a Washington. El cambio de fiador tiene consecuencias positivas por el lado de una menor tasa de interés, pero costos políticos fuertes por el lado de los condicionamientos que, se prevé, impondrá Christina Lagarde.

 

Como se sabe, al brindar su financiamiento, el FMI exige, a la par, medidas de política que garanticen su repago. No va a dar un cheque en blanco ni permitirá que su intervención culmine en una nueva cesasión de pagos. Así, se realizan monitoreos que garanticen que los déficit vayan convergiendo a cero.

 

Frente externo

 

Respecto a lo que pueda ocurrir, desde Ecolatina afirmaron: “Argentina, tanto en el plano fiscal como en el externo, se encuentra en situación deficitaria y cabe preguntarse sobre cuál se hará énfasis en reducir. Dado que el Gobierno ya cuenta con un programa de reducción progresiva en el frente fiscal (el cual incluso intensificó para 2018) y considerando también que el gradualismo permanece en el centro de la lógica política adoptada, y la continuidad del proceso político está fuertemente atada a ella, estimamos que los condicionantes se posarán en mayor grado sobre el equilibrio de las cuentas externas”.

 

Mix de políticas

 

Muñoz, en cambio, cree que organismo irá más allá y, para eso, se basa en lo planteado en el último informe que surgió de la revisión del célebre Artículo IV en 2017. Dice: evidentemente va a pretender un tipo de cambio más competitivo, achicar el Estado (la planta de empleados públicos, racionalizar el gasto social y reducir costos en toda la administración mejorando la productividad) y reducir el déficit previsional, con aumento de la edad jubilatoria incluidos. Y también algunas reformas estructurales que apunten a una mejora de la competitividad, como una baja de la carga impositiva, flexibilización laboral que facilite las contrataciones y despidos y, por si hacía falta más polémica, una baja del costo de las importaciones.

 

Sin embargo, Muñoz destacó las restricciones políticas frente a medidas, por caso, como la de reducir el déficit previsional: “No pueden ignorarse las restricciones políticas para avanzar con un nuevo cambio del sistema previsional. Cabe recordar que la reforma light que el Gobierno aprobó en diciembre pasado desató una crisis política que llegó a poner en duda la estabilidad de las instituciones. Esperemos que el FMI entienda que una nueva reforma previsional sólo será posible en un hipotético (y hoy, menos probable) segundo mandato macrista”.

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