El Gobierno espera “pruebas de amor” de empresarios

Además, avanza en otros frentes para dejar atrás la tensión cambiaria y reducir la incertidumbre general

 

Más allá de que era conocida la fragilidad inherente del gradualismo financiado con deuda, Argentina enfrenta un escenario inesperado hasta hace poco tiempo. Hay una corrida cambiaria que el Gobierno busca frenar para que su impacto en la economía no sea mayor y quede circunscripto a una tasa de inflación algo mayor y un crecimiento algo menor. Para ello, es clave que termine relativamente rápido y se entendió que el respaldo del FMI era el camino más adecuado para lograr ese objetivo. Aunque deba pagar el costo político de volver a traer al debate público a un actor internacional que la mayoría de la sociedad asocia con etapas muy negativas del país. También es una derrota que deba ir a buscarse credibilidad a Washington cuando se suponía que un Gobierno de estas características generaba confianza por sí mismo. Más allá de eso, las autoridades ya han diseñado un plan de acción al que se ajustarán los próximos días y que tiene los siguientes desafíos.

 

  • Más apoyo externo Gobiernos de países con mucho peso en la economía global ya han manifestado su apoyo al pedido de las autoridades argentinas de un acuerdo con el FMI. Y es una apuesta en la que insistirá el Gobierno, que procurará que esa lista se amplíe y, en particular, con Donald Trump, con quien hoy hablará Mauricio Macri. Argentina ha hecho un esfuerzo por normalizar sus relaciones económicas con el resto de los países y ahora espera cobrar los dividendos de esa estrategia. Por otra parte, muchos gobiernos están interesado en que Mauricio Macri consolide su gestión para demostrar que se puede salir de las experiencias populistas sin tener un costo económico y social elevado. Además, ninguno de los integrantes del G 20 quiere que la cumbre de fines de año se realice en un país convulsionado.

 

  • Diálogo con empresarios Macri recibió a un grupo de empresarios el viernes y habrá varias reuniones durante esta semana. Los empresarios están preocupados y procurarán contribuir a serenar la situación haciendo declaraciones de apoyo al rumbo económico y a la decisión de recurrir al FMI. Pero el Gobierno ya les está pidiendo algunas “pruebas de amor”, que profundizará en los próximos encuentros. A las petroleras se les pidió hace unos días que no aumenten el precio de las naftas durante dos meses pese a que las normas las habilitaban para hacerlo, a los bancos que renueven las Lebac y a las empresas más grandes a que demoren todo lo posible las subas de precios, como reconocieron algunos hombres de negocios ante el El Economista.

 

  • Vencimiento de Lebac El martes, vencen Lebac por $ 670.000 millones y el Gobierno hizo todo para que el nivel de renovación sea muy elevado. La tasa de interés está muy alta y hubo, además, contactos con los bancos, que son los grandes tenedores, para logar su acompañamiento en esta etapa difícil. El mercado espera, como consignó Leandro Gabin en su nota del viernes en El Economista, una renovación del 80% al 85%. Sería una buena noticia, y tranquilozadora, en un momento en el cual no abundan. Los más optimistas, incluso, dicen que será el final de la crisis cambiaria.

 

  • Negociación con el FMI Esta semana, el Gobierno intentará dar algunas precisiones sobre el acuerdo con el FMI porque sabe que prolongar la incertidumbre complica el manejo de la política cambiaria. Los mercados descuentan que el organismo va a pedir un dólar (algo) más alto y eso genera presiones porque se desconoce el nivel que pretende (e incentiva a la dolarización precautoria). Pero, por otro lado, la negociación no debería tener grandes dificultades porque las llamadas exigencias no se contradicen, en lo esencial, con el rumbo que pretende seguir el Gobierno. En el pasado, el organismo les imponía a los gobiernos cambios en la política económica y eso no ocurriría en este caso en el que, a lo sumo, se pediría profundizar algunas líneas. Además, el FMI tiene la necesidad política de que la experiencia de un Gobierno que ha hecho reformas promercado sea medianamente exitosa (también políticamente).

 

  • Debate interno ¿Por qué pasó esto? Muchos analistas venían advirtiendo sobre la inconsistencia de algunas variables económicas pero pocos esperaban que a esta altura el país estuviese negociando un acuerdo con el FMI para frenar una escalada de desconfianza. Y la sorpresa sacudió más que a otros a los integrantes de la coalición oficialista. ¿Una corrida cambiaria contra nosotros? Es la pregunta que no encuentra respuesta sencilla, y mucho menos compartida, en las filas de Cambiemos y que por lo tanto generará múltiples debates internos con pases de facturas incluidos. Habrá diversos encuentros en los cuales se hablará de economía pero más de las respuestas que debería proveer una nueva estrategia política. Allí volverán a quedar expuestas las dos líneas del macrismo: la que pretende fortalecer al Gobierno sobre la base de los resultados de su gestión y aquella que impulsa acuerdos más amplios y un mayor espacio para la política. Como la primera acaba de perder una batalla en su terreno más afín, que es el de los mercados financieros, la otra procurará avanzar algunos casilleros. Por otra parte, en el plano social, y antes de que se radicalicen los reclamos gremiales, el Gobierno avisó que se renegociarán los acuerdos salariales para que no se queden atrás frente a una inflación que resultará superior a la estimada en el momento en el que se firmaron.

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