“No queda claro el rumbo del Gobierno”

El Economista dialogó con Carlos Fara sobre la situación política

Informador Publico

 

Entrevista a Carlos Fara Fara & Asoc. Por Néstor Leone

 

“Que la mesa chica se expanda incorporando personajes de la política es un buen dato. Aunque no garantiza que las decisiones que se vayan a tomar sean políticamente correctas. Muchas veces lo que se hace es expandir una mesa para compartir las responsabilidades, no para cambiar el rumbo”, señala Carlos Fara, consultor político y especialista en opinión pública y comunicación estratégica. “Acá la gran pregunta es si estamos frente a un Macri pragmático ante la peor crisis desde que llegó al Gobierno o si tenemos un Macri más dogmático”, sostiene en esta entrevista con El Economista.

 

¿Qué implicancias concretas cree que tendrá la convocatoria a un acuerdo nacional?

El acuerdo nacional va a ser complejo, porque la situación política lo es. Y porque el Gobierno llamó el año pasado a un acuerdo nacional para una serie de reforma, que llamó reformismo permanente, y esas reuniones no se volvieron a producir, más allá de que sacara adelante la reforma fiscal y la previsional. En esta situación todo se va a complicar porque, entre otras cosas, no queda muy claro el rumbo que el Gobierno está llevando en materia económica. Los gobernadores están preocupados y me parece que eso va a hacer más lento todo el proceso.

 

“El acuerdo nacional va a ser complejo, porque la situación política lo es: los gobernadores están preocupados”, dice Fara

 

Las consecuencias económicas y sociales para el resto del año es probable que sean bastante más adversas a las que podía suponer el Gobierno hace unos meses. ¿Cómo puede repercutir eso en términos políticos y de conflictividad social?

Las consecuencias económicas y sociales claramente van a ser más negativas. El crecimiento proyectado de cerca del 3% puede estar en 1%. O en 1,5%, como mucho. Que es un crecimiento muy débil. Y la inflación que era de 12%, que se pasó a 17%, hoy con los aumentos que se están dando y la devaluación, puede estar más cerca del 27%. De modo que eso va a repercutir en términos políticos y de conflictividad social, sin lugar a dudas. Al Gobierno le va a costar mucho recuperar los niveles de imágenes con los que terminó el año pasado después de la elección de medio término y esto lo va a llevar a una situación de menor optimismo para encarar 2019, año de elección presidencial. De modo que el efecto arrastre positivo en lo económico que se calculaba en estos últimos meses, probablemente ya no lo puedan computar para 2019.

 

“Al Gobierno le va a costar mucho recuperar los niveles de imágenes con los que terminó el año pasado después de la elección de medio término”, anticipa

 

¿Piensa que el Gobierno reverá sus mecanismos de decisión internos?

Se habló mucho de la mesa chica en las últimas horas. Es el gran interrogante. Que la mesa chica se expanda incorporando personajes de la política es un buen dato. Aunque no garantiza que las decisiones que se vayan a tomar sean políticamente las correctas. Muchas veces lo que se hace es expandir una mesa para compartir las responsabilidades, no para cambiar el rumbo. Acá la gran pregunta es si estamos frente a un Macri pragmático ante a la peor crisis desde que llegó al Gobierno o si tenemos un Macri más dogmático. De esto dependerá lo que suceda en los próximos días, más allá de la negociación concreta con el Fondo Monetario.

 

“Que la mesa chica se expanda no garantiza que las decisiones que se vayan a tomar sean políticamente las correctas”, agrega

 

¿Cuánto se modificó el escenario para la oposición?

El panorama, para la oposición, se modificó. Con una buena noticia y una mala. Los gobernadores están dentro del barco y cualquier situación de menor crecimiento o un camino de mayor recesión con más inflación va a implicar renegociar todas las pautas salariales, por ejemplo. Pero también todos los indicadores, los presupuestos, los gastos. Y va a significar nuevos ajustes. Con lo cual van a tocar el timbre de la Casa Rodada constantemente, porque las cuentas en el corto plazo no van a cerrar. La segunda parte del año ya claramente no será positiva. Lo eventualmente positivo es que el peronismo se encolumne más rápidamente viendo una eventual oportunidad electoral hacia el año que viene teniendo en cuenta la situación compleja en la que está el presidente Macri. El Gobierno tiene chances de patear la pelota para adelante para ganar tiempo, pero la oposición, de ganar, va a tener que desarmar la bomba que le deje Macri, así como Macri hizo algo parecido con la situación que le dejó Cristina.

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