Moyano, con juego a dos bandas: contra el Gobierno y por la CGT

No descartó un paro nacional, ratificó el pedido de aumento del 27% para su sector e hizo gestos hacia la central

 

Los destinatarios de sus críticas ayer fueron los gobiernos de la Nación y de la Ciudad. Como réplica a declaraciones previas. O para fijar posición sobre el contexto político y económico, apremiante y con amenazas de nuevos ajustes. Pero el dirigente camionero Hugo Moyano volvió a jugar fuerte con la intención de que sus dichos hagan ruido a varias bandas. Por caso, ratificó el pedido de aumento salarial del 27% para el sector y les advirtió a los empresarios que “no se descarta nada, ni un paro ni un abrazo”. En un mensaje que no fue sólo hacia el Gobierno o el empresariado del sector, sino también hacia la CGT, donde su hijo Pablo y el dirigente bancario Sergio Palazzo intentan desafiar a Héctor Daer y la entente entre “gordos” e “independientes”, más negociadores y cercanos a Casa Rosada en la nueva conducción. “Estos son patoteros para afanarse la guita y llevársela afuera”.

 

“Esos son patoteros. Se ponen de acuerdo para afanarse la guita y llevársela afuera. Bah, no son patoteros, son chorros. No tienen autoridad para hablar”, sostuvo el referente sindical, en uno de los tramos más duros de su intervención en el Hotel Intersur, tras encabezar un Congreso Extraordinario de la Federación de Camioneros. “Si tenemos que hacer un reclamo, lo vamos a hacer con toda la fuerza que tengamos. Porque para eso nos pusieron los trabajadores acá. Ni el Gobierno ni (Horacio Rodríguez) Larreta. Nosotros respondemos a los camioneros, le guste o no a Larreta”, subrayó. El jefe de Gobierno porteño había dicho que “la gente quiere vivir en un país normal, sin patoteros como Moyano, que amenaza paralizar el país más que al Gobierno. Es una prepotencia y una bravuconada más de las que nos tiene acostumbrados”.

 

“Primero vamos a discutir. No creo que los empresarios se nieguen”, dijo, a su vez, sobre el 27% de aumento solicitado en la negociación paritaria. “Puede haber mermado el trabajo, pero están en condiciones de pagar la cifra que hemos reclamado. Aducen que el Gobierno no los deja, no les permite. Que elija: los gobiernos pasan, los trabajadores quedan. Que elijan si quieren andar bien con nosotros, pagando el sueldo que corresponde, o andar bien con el Gobierno poniendo las políticas que le exigen”, añadió Moyano en conferencia de prensa.

 

Hasta hace poco, tanto la Corriente Federal de los Trabajadores, encabezada por Palazzo como los Moyano, parecían al margen de la disputa de la sucesión de la CGT, luego de la postura compartida por la mayoría de los sectores de que el triunvirato tiene sus días contados. Es más, los Moyano habían manifestado su voluntad de no participar incluso de las negociaciones previas, disgustados con la decisión de la central de no marchar junto a los camioneros el 21 de febrero pasado y ante la decisión de dejarlo más aislados. En las últimas semanas, la situación parece distinta. Los Moyano revieron su decisión y Palazzo mira con ganas la posibilidad de dar pelea, con fórmula compartida con Pablo.

 

La crisis cambiaria y la inflación por encima de lo previsto, por cierto, le suma condimento a la disputa. También la reforma laboral que propone el Gobierno. Desde Casa Rosada pretenden mantener la calma. Y que la conflictividad social no se les escape de las manos, en un contexto de negociaciones en varios frentes. Daer sigue siendo uno de los interlocutores principales. También Gerardo Martínez, de la UOCRA, uno de los sectores de actividad donde el Gobierno puede mostrar buenos resultados. Mientras los metrodelegados porteños y los docentes (los bonaerenses, sobre todo) siguen siendo la “amenaza” a esa tranquilidad esperada.

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