Los costos del gradualismo salen a la luz

Un informe de Idesa señaló que la suba del dólar, y la tasa, son consecuencias del gradualismo

El Gobierno (y diversos economistas y analistas de la cosa pública en general) suelen defender el gradualismo económico diciendo que es el único camino posible y menos traumático para la población. Su variante (el shock), arguyen, es impracticable y costoso (tanto económica como políticamente). Sin embargo, Idesa tiene una visión alternativa y así lo expresó en su último informe, difundido hoy.

 

“El Gobierno se aferró a la idea de que con el gradualismo se evitan los ‘costos sociales del ajuste’. Se trata de un planteo políticamente atractivo, pero falso”, dicen. “La realidad pone en evidencia que corregir lentamente los enormes desajustes heredados produce igualmente daños sociales y económicos”, concluyen.

 

“Sin más espacio para dilaciones, las autoridades económicas tuvieron que improvisar acciones en la línea de avanzar más rápido en el ordenamiento de las cuentas públicas”, explicaron, en alusión a las medidas del viernes pasado.

 

“La abrupta suba del dólar y la alta tasa de interés son la consecuencia de un ordenamiento demasiado gradual de las cuentas públicas”, dice Idesa

 

Empero, las partidas escogidas para centralizar el ajuste son erróneas, dice Idesa. “Sería muy negativo que la reducción del déficit fiscal se materialice posponiendo inversiones del Estado en infraestructura nacional. Estas erogaciones son fundamentales para la competitividad y la calidad de vida de los ciudadanos. El error se puede evitar poniendo los énfasis en reducir gastos corrientes inequitativos y/o ineficientes”, dice y agrega: “El mejor ejemplo en este sentido es lo que ocurre en el sistema previsional”.

 

Según datos publicados por la Secretaría de Seguridad Social, citados por Idesa, el 20% de los aportantes está dentro de algún régimen diferencial o especial que le dará acceso a beneficios con menor edad y/o mayor haber que el régimen general y el 20% de los jubilados tiene doble cobertura, es decir, cobra de manera simultánea jubilación y pensión. “Revisando estas reglas se podría moderar el crecimiento del gasto previsional (que aún con la nueva fórmula de movilidad crece a razón del 30% anual) y avanzar hacia mayores niveles de equidad”, explicita.

 

“La realidad está mostrando que el gradualismo genera dividendos políticos de corto plazo, pero no evita costos sociales y productivos. En sentido contrario, con acciones más rápidas y estratégicas en el ordenamiento del Estado se puede beneficiar a toda la sociedad, pero especialmente a los sectores más vulnerables que son los que más sufren la alta inflación y la baja generación de empleos de calidad que provoca el no atacar los desajustes del Estado”, concluyen.

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