El llamado a un gran acuerdo nacional cosechó dudas en la oposición

El presidente Macri y el jefe de Gabinete Peña hicieron la convocatoria: dudas y reclamos opositores (y silencio de gobernadores)

gran acuerdo nacional

 

Primero fue Marcos Peña, jefe de Gabinete, por la mañana. En un encuentro con los periodistas acreditados en la Casa Rosada consideró necesario llegar a “un gran acuerdo nacional” que permita avanzar en la reducción del déficit fiscal. Con el Presupuesto 2019 como eje de las negociaciones. Por la tarde fue el presidente Mauricio Macri, en Morón, con la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal a su lado, el que utilizó el mismo término para referirse a la apuesta política del Gobierno en esta coyuntura compleja. Consideró que su Gobierno tiene la “vocación firme” de trabajar para construir “acuerdos aunque pensemos distinto”. “En ese camino, le pido a toda la dirigencia que tenga responsabilidad”, señaló.

 

Si en términos financieros el bono Bote fue la novedad, el “gran acuerdo nacional” lo fue en términos políticos. En un contexto de incertidumbre creciente, caída importante de la imagen del Gobierno y de sus principales figuras, retroceso en las expectativas de la sociedad y cimbronazos que perduran, la propuesta intenta avanzar con el control de daños en términos políticos. Tratando de preservar los canales de negociación con la oposición moderada, aislar a los sectores más críticos y mantener la tropa propia consustanciada con el rumbo de Cambiemos. Y, de reojo, intentando reposicionarse en un escenario electoral próximo con menos certezas.

 

El carácter específico de la convocatoria, con el déficit fiscal como tema casi excluyente y el Presupuesto 2019 como instrumento, generó las primeras miradas esquivas de la oposición. Incluso más más moderada y con historia negociadora con el Gobierno. El temor de que la invitación sea más para compartir costos simbólicos y materiales que para sumar opiniones y propuesta atravesó las reflexiones. En tanto, muchos recuerdan el camino trunco del “reformismo permanente” propuesto por Macri a fines del año pasado. Mientras otros, más irónicos, emparientan la convocatoria con la que hiciera el general Alejandro Lanusse en 1971.

 

Contornos

 

Tras la decisión de iniciar negociaciones con el FMI para acceder a una línea de crédito stand by, Macri puso en marcha una ronda de reuniones con gobernadores, empresarios y legisladores para explicar de primera mano la situación del país y dar una señal de institucionalidad al organismo crediticio, aunque hasta el momento recogió tibios respaldos en la escena nacional. En este marco, el líder del PRO afirmó que “la verdad construye futuro; la mentira y la mala política lo destruyen”, en un mensaje a sectores del peronismo kirchnerista y de la izquierda, que no fueron convocados al diálogo por la Casa Rosada.

 

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“Sé que estos días despertaron angustia y preocupación en los argentinos, miedo a que situaciones como las que vivimos puedan generar una crisis mayor como ya hemos tenido en el pasado. Lo entiendo, pero estamos lejos de eso. No hay una situación comparable a otras crisis”, sostuvo el Mandatario, en alusión a la incertidumbre que generaron la corrida cambiaria de las últimas dos semanas y el pedido de auxilio financiero al Fondo Monetario Internacional (FMI). “Tenemos la vocación firme de seguir convocando a todos los que hagan falta para construir acuerdos, aunque pensemos distinto”, sostuvo Macri, en el Conurbano, junto a Vidal.

 

Críticas

 

Desde la oposición, el diputado nacional por Argentina Federal, Pablo Kosiner, fue uno de los primeros que respondió a la convocatoria. “Siempre vamos a estar de acuerdo con el diálogo, pero la reducción del déficit no debe ser el único objetivo”, sostuvo el salteño. “Queremos dialogar sobre otros temas que nos preocupan: inflación, caída del salario real, impulso a las Pymes, política de desarrollo industrial, reactivación del mercado interno y economías regionales”, agregó el legislador, que es hombre de confianza del gobernador Juan Manuel Urtubey en el Congreso.

 

“El diálogo no debe sólo ser motivado por un ajuste que exija el FMI u otros organismos. Es una necesidad para encontrar un camino que se base en el desarrollo productivo. Tenemos propuestas, equipos, ideas y predisposición para construir consensos pero que sirvan para gobernar en beneficio de todos los argentinos”, sostuvo Kosiner, en el mismo sentido. No en nombre de su interbloque, pero sí asumiendo muchas de las inquietudes y reclamos del peronismo no kirchnerista, principal actor que el Gobierno pretende como interlocutor necesario en esta coyuntura adversa. Desde el silencio, a su modo, los gobernadores parecieron expresar algo parecido.

 

“Un gran acuerdo nacional para reducir el déficit es un sinsentido. Usando una metáfora que les gusta a ellos, es empezar a construir la casa por el techo. Para bajar el déficit, primero hay que expandir la economía, no contraerla ajustando”, señaló Gabriela Estévez, del Frente para la Victoria.

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