Las cinco lecciones de la crisis cambiaria

La escapada del dólar, y su manejo, obligarán al Gobierno a tomar nota de varias enseñanzas.

Por Juan Manuel Antonietta

 

El Gobierno tiene puestas sus esperanzas en la licitación que realizará hoy el BCRA y, tal como Econviews señaló ayer, lo que ocurra en la licitación será clave para lograr un mercado de cambios más estable.

 

En un contexto de grandes desequilibrios macroeconómicos, el Gobierno atendió algunos frentes pero, también, descuidó otros. Por ejemplo, según varios economistas, el atraso cambiario con entrada de capitales de corto plazo para hacer carry trade fue una mala combinación que implosionó en mayores expectativas de devaluación y desencadenó, entre otros factores, la actual situación.

 

El punto crítico generó que el Gobierno haya tenido que recurrir al FMI (con el costo político que eso conlleva). Hacia adelante, será fundamental para el equipo económico, y el Gobierno en general, tomar nota de las debilidades que lo trajeron hasta aquí para enderezar el rumbo.

 

  • La libre movilidad de capitales Según muchos analistas, la libre movilidad de capitales que permitió el Gobierno genera estos movimientos tan abruptos. Martin Alfie (Radar) señaló, en diálogo con El Economista, que el Gobierno exageró la desregulación de la cuenta de capital y agregó que “si bien se venía de un esquema con problemas como el cepo, hay muchos programas en el medio entre ese esquema y la liberalización total”.

 

El propio Nicolás Dujovne, en enero de 2017, quitó más regulaciones a la cuenta de capital como la eliminación de la estadía mínima de 120 días. “En un país con tantas fragilidades, la regulación de la cuenta capital tiene que ser más activa”, opina Alfie.

 

Matías Carugati (Management & Fit) opinó que el Gobierno debería poner granos de arena en el engranaje financiero para que no haya tanta volatilidad. “Sería conveniente poner reglas macroprudenciales, aunque no lo veo al Gobierno poniendo regulaciones a la cuenta de capitales”, señaló.

 

  • El tipo de cambio importa El Gobierno ha confiado en exceso en un tipo de cambio que supuestamente “flota libremente” y que es capaz, per se, de contener cualquier shock externo. Matías Rajnerman (Ecolatina) dijo a El Economista: “El nivel de tipo de cambio real importa y, si bien la flotación limpia o administrada atenúa los shocks, no los elimina. Es necesario un plan de respuesta capaz de adaptarse a los distintos escenarios”.

 

Para Carugati, el sector externo no se acomoda solo. “El Gobierno debería revisar esto porque una vez que ocurrió el shock externo no se puede acomodar automáticamente el tipo de cambio”.

 

  • Un BCRA más decidido Según Rajnerman, el “cambio de caballo a mitad de río” del BCRA como respuesta a la corrida inicial fue muy erróneo. “Las señales hacia el mercado deben ser claras de modo de orientar a los agentes en una sola dirección”, opinó.

 

El desafío es tener mejores reacciones ante los shocks. “Las reacciones que tomaron no fueron las más adecuadas”, dijo Carugati y agregó que “hubo un error de diagnóstico pensando que era un factor temporal y no lo era y tardaron en reaccionar”. Para el economista de Managment & Fit, una acción del BCRA debe ser muy precisa y muy contundente para torcerle el brazo al mercado.

 

Otro punto a observar por el BCRA, argumenta Alfie, es que, por más reservas que tenga, si hay un esquema de financiamiento de préstamos financieros y capitales que vinieron a hacer carry-trade, no hay tanto poder de fuego como se creía en verdad. “Se pensaba que al BCRA le sobraban reservas, pero si vos tenés un entorno inflacionario y miedo a flotar y, por otro lado, muchos capitales de corto plazo, tus reservas tienen menos poder de fuego que el que se pensaba”, explicó. “Quizá hubiese sido más saludable acumular menos reservas y no haber alentado tanta la entrada de capitales especulativos”, concluyó el economista en jefe de Radar.

 

  • Un responsable de la economía En momentos donde las papas queman, la división de las tareas en muchos ministros puede generar serios problemas de coordinación. Carugati señaló que “el Jefe de Gabinete no es un economista ni esta con el equilibrio general en la cabeza”.

 

En contextos de vulnerabilidad, dice Alfie, no se puede tener tanta descoordinación en política económica y dar señales de que el BCRA no tiene independencia. “En la señal del 28D de que el BCRA no iba a poder subir la tasa de interés se quitó una herramienta válida para combatir la corrida”, opinó. La situación quedó relegada a un conflicto entre sectores del Gobierno para ver quién tenía razón y no fue una buena señal para los agentes económicos más informados.

 

  • La fragilidad externa El actual esquema económico tuvo en 2017 un déficit récord de déficit de Cuenta Corriente de 5% del PIB, lo que implica una fragilidad externa mayúscula. Rajnerman dijo que “la necesidad de un ingreso constante de divisas financieras te expone significativamente a los vaivenes en el resto del mundo y eso amplifica los shocks externos”.

 

 

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