La inflación saltó a 2,7% (y seguirá alta varios meses más)

Por el dólar, mayo tiene un piso de 2%, pero el passthrough también pegaría en junio y julio, cuando, además, se suman algunos regulados

 

Por Alejandro Radonjic

 

El Indec confirmó ayer lo que habían vaticinado los privados y, también, ya sabían todos los que viven y comercian en Argentina: la inflación está indomable. En concreto, el IPC Nacional (promedio del país) subió 2,7% en abril con picos de 3,4% en Cuyo y acumula 9,6% en apenas cuatro meses. O 64% de la meta en apenas 25% de 2018. En el primer cuatrimestre, la inflación promedio fue de 2,4%. Además, la CABAanunció que los precios subieron 3% el mes pasado. La famosa “core”, o inflación subyacente dado que despeja los regulados y estacionales, fue 2,1% para el Indec y 1,9% para la Ciudad. En la interanual, el IPC CABA dio nada menos que 26,5%. Flojo.

 

Por capítulos, los más alcistas del IPC Nacional fueron vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 8% y prendas de vestir y calzado, por un lado y transporte, por otro, con 4%. Todos los capítulos registraron subas y los alimentos avanzaron poco (1,2%), uno de los pocos datos positivos.

 

¿Estamos mal pero vamos bien? Ayer, Nicolás Dujovne admitió que mayo dará un registro menor, aunque no tanto como se esperaba dos o tres semanas atrás y que la desinflación seguirá su curso. Pero los privados dudan, y mucho. Por caso, desde ACM creen que el piso de mayo es nada menos que 2,5% mientras que algo más optimistas son desde Elypsis y palpitan 2% para el mes que está promediando. El motivo no son los regulados sino, obviamente, el dólar.

 

 

“Esperamos subas con piso del 2% en los próximos meses que podrían escalar a 3% en junio y julio por el traslado de la devaluación a los precios y sólo hacia final de año estimamos cierta moderación de las subas”, dicen desde LCG. Descartados nuevos aumentos en regulados (además de los ya anunciados en agua y transporte), las variables a mirar son el dólar (ayer había una difundida sensación de que hasta ahí había llegado) y, eventualmente, los salarios y, sobre todo, si se reabren paritarias.

 

“La inflación en abril arrojó una lectura elevada, tal cual se esperaba teniendo en cuenta el impacto de los aumentos en precios regulados que operaron en el mes (transporte público en el AMBA y gas natural). A ello se sumó parte del traslado a precios de la corrección cambiaria que se dio entre diciembre y febrero. Para mayo y junio, nuestras proyecciones apuntan a una inflación que se sostendrá en niveles elevados luego del salto del tipo de cambio en las últimas semanas, aunque el número final dependerá del nivel de equilibrio de corto plazo que alcance el tipo de cambio. Hacia adelante, tal cual anunció en su último Comunicado de Política Monetaria, el BCRA va a mantener tasas reales elevadas en los próximos meses apuntando a moderar el traslado a precios de la corrección en el tipo de cambio, moderar la apreciación del tipo de cambio y evitar un nuevo aumento en el déficit de cuenta corriente, que es justamente lo que se busca corregir con el movimiento del tipo e cambio”, opina Martín Vauthier desde EcoGo ante El Economista.

 

¿Y cómo cierra el 2018? Cada vez más economistas dicen que, si estuvieran en el Gobierno, firmarían ya que no supere el 24,8% de 2017. En otras palabras, puede ser superior a 25%. A favor de no sobrepasar esos niveles estarán la tasa real en niveles altísimos y un consumo que marchará frío (y desestimulará el mark-up). Puntos más o puntos menos, la inflación seguirá siendo muy alta en 2018. La expectativa es que, con tarifas más alineadas, un dólar más acomodado y un BCRA más contractivo, se coloque en la zona de 15% en 2019.

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