El dólar y el Régimen de Inflación (parte I)

Argentina está atrapada en un Régimen de Inflación Moderada (RIM), con tasas de inflación que oscilan entre 20% y 30% anual, un rango del cual es difícil salir

Convertibilidad Argentina

 

Por Pablo Mira Docente e investigador de la UBA

 

En economía, un régimen es un rasgo del funcionamiento económico caracterizado por dos propiedades. Una es que perdura en el tiempo, se solidifica con el paso de los años y crea en los agentes determinadas respuestas en sus acciones económicas que tienden a prolongar esta lógica. La otra es que, por la propia naturaleza del fenómeno descripto, el régimen es difícil de modificar si no se toman medidas muy estrictas que, como tales, suelen infundir fuertes costos para la sociedad.

 

En la mayoría de los países desarrollados, el régimen de inflación es de naturaleza estable y tiene poca relevancia para la mayoría de las decisiones económicas. Luego de mucho tiempo de estabilidad, los agentes pierden la costumbre de ajustar precios solo porque hace mucho que no lo hacen, e incluso de mirar la evolución de otros precios como guía para ajustar los propios. La idea de que una empresa deba actualizar precios resulta completamente ajena y poco común. En estas circunstancias, sí ocurre que las firmas están atentas a situaciones de cuello de botella cuando la demanda excede largamente a la oferta, provocando cambios de precios en las direcciones adecuadas. También aparecen ofertas por tiempo limitado y no se puede fijar un precio por demasiado tiempo por fuera del valor que le permite competir. La razón es que los consumidores están atentos a lo que ocurre con los precios porque la estabilidad los acostumbró a precios reconocibles (con la posible excepción de los estacionales). De paso, esta amplia información acerca de los precios permite una previsión adecuada del presupuesto familiar, que en general no se cruza con sorpresas.

 

Argentina, en cambio, está atrapada desde al menos una década en un Régimen de Inflación Moderada (RIM), con tasas de inflación que oscilan entre 20% y 30% anual, un rango del cual es difícil salir. La mala noticia es que tenemos este régimen pese a que durante los ’90 Argentina había logrado una duradera estabilidad nominal. La buena noticia es que durante los ’70 y ’80 Argentina vivió un régimen de alta inflación, bastante más problemático que el actual. El RIM acostumbró a los agentes a ocuparse de ajustar los precios con una frecuencia tal que asegura que el régimen se retroalimenta: ni se acelera demasiado (lo que podría llevarnos a una espiral hacia un régimen de alta inflación), no se desacelera demasiado (lo que podría contribuir a estabilizar el sistema).

 

Como hay que ajustar precios regularmente, los agentes deben realizar estimaciones razonables. Y el cálculo más directo consiste en mirar qué sucede con sus costos. Esto no significa que “los costos determinan los precios”, una afirmación que podría ser verdadera o falsa por derecho propio. Solo decimos que, en un RIM, los agentes no tienen otra alternativa que seguir a sus costos para determinar con alguna certidumbre sus ajustes frecuenciales de precios. Ajustar razonablemente la “porción nominal” del precio es crucial para no perder dinero. Cada episodio devaluatorio, por tanto, amenaza con pasarse a precios mucho más que en otros países.

 

En un RIM, de poco sirve intentar detectar excesos de demanda u oferta del producto que se ofrece. Los consumidores, mientras tanto, tampoco tienen la capacidad de discernir qué precios son caros y cuáles baratos, y las empresas y los comercios saben esto. Aquí aparece con nitidez la noción de régimen: todos sabemos que los precios ya no reflejan la escasez, sino la dinámica nominal de la economía. Si ciertas empresas no tienen sus costos dolarizados pero saben que otros sí los tienen y ellos ajustarán sus precios, esas firmas lo harán también.

 

Aun así, como se trata de un RIM, existen límites claros. Los oferentes no pueden cobrar cualquier valor porque perderían clientes, pero sí podrían ajustar los precios un poco por encima de lo normal en caso de incertidumbre. En su ecuación de precios toda variable nominal brinda información valiosa: salarios, tarifas, precio del dólar y costos de los insumos propios. Pero de estas variables, indudablemente la más informativa es el dólar, porque provee información diaria y porque todos entendemos que en un RIM esa es la variable que permite a los agentes coordinarse nominalmente entre sí.

 

Queda claro que en un RIM buscar causas únicas para la inestabilidad es una tarea difícil. Y cómo veremos en una próxima entrega, también son difíciles las respuestas de política.

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