“Si logramos avanzar en la creación de tecnología, podremos generar más y mejor empleo”

El Economista dialogó con 3 expertos de la UIA sobre los desafíos de la Industria 4.0

 

Entrevista a Gabriel Vienni, Pablo Dragún y Tomás Canosa UIA Por Juan Manuel Antonietta

 

El Economista dialogó con Gabriel Vienni (director departamentos técnicos de la UIA), Pablo Dragún (Director Centro de Estudios de la UIA) y Tomás Canosa (Jefe Departamento PyMI y Desarrollo Regional UIA) sobre la Industria 4.0, sus orígenes, sus consecuencias y sobre los desafíos que plantea en Argentina.

 

¿Qué es la industria 4.0?

Dragún: La Industria 4.0 constituye un cambio de paradigma productivo, en el cual conviven distintas tecnologías y se vinculan más profundamente lo físico, lo digital y lo biológico. Los pilares tecnológicos de esta revolución son la coexistencia de sistemas ciberfísicos que operan en forma de redes más complejas construidas sobre la infraestructura preexistente. En la Industria 4.0 el cambio se da en forma permanente y se eliminan las fronteras entre la producción y los consumidores, dialogando permanentemente con la digitalización y conectividad. Este intercambio de información también alcanza a los objetos con la informatización y digitalización sobre el modelo de producción.

 

“Pasamos de un esquema en el cual primero se diseñaba, después se producía y posteriormente se vendía, a un modo de producción en el cual se diseña, se vende y posteriormente se produce y se va modificando en función a la experiencia usuaria”, dice Canosa

 

Además del gran salto de la productividad, ¿qué implicancias tiene?

Canosa: El Big Data, la robotización, la Inteligencia Artificial, el Machine Learning, la Nube, el Internet de las Cosas son un medio para alcanzar otros objetivos. La mera incorporación de estas tecnologías no es un fin en sí mismo, sino que tiene que servirnos para mejorar en nuestros procesos, productos, modos de organización y de vinculación tanto con proveedores como con los clientes. Estos objetivos están asociados, por un lado, a la mejora de la productividad por la mejor organización de los procesos, la disminución de los desperdicios, la posibilidad de anticipar desperfectos y, por el otro lado, están vinculados a identificar las necesidades de los consumidores y poder contar con una estructura productiva que esté en condiciones de producir en masa bienes personalizados y ajustados a las necesidades de los distintos individuos. Pasamos de un esquema en el cual primero se diseñaba, después se producía y posteriormente se vendía, a un modo de producción en el cual se diseña, se vende y posteriormente se produce y se va modificando en función a la experiencia usuaria. Finalmente, estas tecnologías tienen la potencialidad para que podamos fabricar bienes más seguros, más livianos, y menos contaminantes con el medio ambiente.

 

“Como país de ingresos medios estamos en desventaja con respecto a los países más desarrollados porque contamos con menos robots industriales en relación a la cantidad de trabajadores”, dice Vienni

 

¿Cómo afecta este proceso a Argentina y a la región?

Vienni: Este proceso comenzó antes de que le pusiéramos el título de Industria 4.0. Como todo proceso de grandes transformaciones representa un obstáculo que puede convertirse en una oportunidad o no en función de lo que nosotros podamos y seamos capaces de impulsar. Esto no es una carrera de 100 metros sino que es un maratón. Como país de ingresos medios estamos en desventaja con respecto a los países más desarrollados porque contamos con menos robots industriales en relación a la cantidad de trabajadores y tenemos menos capacidades que los países más ricos para establecer los estándares internacionales. Sin embargo, en relación a los países de la región estamos en una situación que nos permita pensar en un horizonte con una industria más pujante: en Argentina hay 4,7 investigadores por cada 1.000 habitantes de la población económicamente activa mientras que en el promedio de América Latina hay 1,6 investigadores. También cuatro de las nueve empresas unicornio de América Latina son argentinas, es decir, empresas que en un período corto alcanzan una valuación mayor a los US$ 1.000 millones. El desafío que tenemos es potenciar estos casos para crear más tecnología y que esto se traduzca en una mejor inserción en las cadenas globales de valor. Los países que tengan mayores capacidades para generar rentas y crear más empleos de calidad serán aquellos que potencien su rol como creadores de tecnología y no únicamente como usuarios. En un mundo que está atravesando múltiples cambios, el sector público tiene que trabajar activamente con el sector privado y el académico para que efectivamente esto se traduzca en una mejor inserción que nos permita generar más y mejor empleo. La agenda es amplia y se necesita discutir desde el acceso al financiamiento, incentivos fiscales, hasta la conectividad y la educación.

 

¿Cómo afecta a las empresas la gran cantidad de información que empiezan a tener de sus clientes?

Canosa: Hablar de una industria 4.0 no significa que una empresa automáticamente comienza a tener miles de datos sobre sus procesos productivos o los modos en los cuales se utilizan los bienes que fabrica. Requiere un arduo trabajo previo para homogeneizar y que todas las máquinas hablen el mismo idioma y que posteriormente nosotros seamos capaces de decodificarlo. Hace dos semanas desde la UIA participamos junto a 10 empresas pymes del proyecto Al Invest con la Unión Europea en la Feria de Hannover y una de las grandes tendencias es cómo tender mayores puentes entre los usuarios y los fabricantes y que esto se traduzca en ganancias para ambos actores. Por un lado, a la empresa automotriz le es útil saber qué tipo de utilidad se le da a un vehículo, a qué velocidad promedio lo utilizan, cuánto tiempo al día permanece estacionado. Por el otro lado, al usuario también le sirve contar con información precisa sobre el estado del automóvil, el tráfico, entre otras. La clave pasa por utilizar esta creciente información para abastecer mejor las necesidades de la demanda y ofrecerles mejores bienes y servicios. Este modelo continuará en aumento en la medida en que se garantice la seguridad de la información y se proteja su privacidad.

 

¿El empleo está en riesgo o estamos en la puerta del surgimiento de muchos nuevos puestos de trabajo?

Dragún: Es un debate abierto en la literatura económica si el empleo neto va a disminuir o si seremos capaces de crear más puestos de trabajo. Si bien en el mundo hay una discusión clara al respecto, los problemas de América Latina pasan por otro lado. Es importante la construcción de una agenda propia de los países en desarrollo donde los resultados en esta materia son aún muy incipientes. Aquí la existencia de una elevada informalidad laboral y competencia desleal convierte al análisis en otro. ¿El impacto de la tecnología incrementará o disminuirá la informalidad? En los países desarrollados, se asume que algunos puestos de trabajo existentes se perderán, pero tampoco se conoce bien qué puestos nuevos se crearán. Lo que vemos hoy en Argentina es que existe un desafío en términos de empleo que nos obliga a trabajar activamente entre los diversos sectores, con articulación tripartita considerando al sector público, trabajadores y empleadores para dotar de las habilidades necesarias para este contexto, pero al mismo tiempo plantear bajo qué esquema productivo lo queremos hacer, fomentando tanto una mejora en la demanda como la oferta de puestos de trabajo. Si nosotros somos capaces de avanzar en la creación de tecnología podremos generar más y mejor empleo. En España, por ejemplo, impulsan activamente una agenda de Industria 4.0, y desde el lado de la formación ya lanzaron una maestría en Industria 4.0.

 

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