Corrida: el impacto en salarios calienta las paritarias

“De no mediar cambios en la dinámica paritaria, el salario real se encamina a un retroceso equiparable al de 2016”, dice un informe

 

Por Juan Strasnoy Peyre

 

La corrida que forzó a una fuerte devaluación del peso terminó de dejar en offside los acuerdos salariales impulsados por el Gobierno. Si durante los primeros meses del año el 15% ya perdía con las estimaciones privadas de inflación de al menos 20%, pos crisis cambiaria las paritarias firmadas en línea con la pauta oficial se encaminan a resignar aún más, tal como publicó El Economista la semana pasada. Un informe presentado ayer por el Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la Fundación Germán Abdala señala que “de no mediar cambios en la dinámica paritaria, el salario real se encamina a un retroceso equiparable al de 2016” en torno al 5%. Este escenario recalienta la segunda tanda de paritarias y empuja a los gremios que ya firmaron a presionar por la reapertura de las negociaciones.

 

Impacto de la corrida

 

El estudio plantea que “el Gobierno obtuvo un triunfo ‘simbólico’ al encausar los principales acuerdos en una pauta informada en torno al 15%” ya que “en la práctica los aumentos fueron sensiblemente mayores”. Al considerar que “el Gobierno propició la realización de acuerdos que implicaron la reapertura de la paritaria del año pasado, a cambio de un menor aumento para el acuerdo salarial de este año” la suba efectiva para 2018 ronda el 21%. Pero, además, los salarios se modifican por cambios de categoría y por antigüedad, entre otros items, que hacen “esperable que los salarios nominales del sector privado registrado se incrementen en promedio en el orden del 22%/23% anual”.

 

Antes de la crisis, el instituto había proyectado una inflación media anual del 25,2%, lo que implicaba una caída del salario real de entre 1,8% y 2,6%. Con la devaluación, “se sumarían 3 puntos de inflación en el año, llevando la caída del salario real al entorno de 5%”.

 

Claro, eso dependerá de cómo se desenlacen las paritarias aún pendientes y, sobre todo, de la capacidad que tengan los distintos gremios para forzar una revisión de los convenios acorde al desfase con la inflación.

 

Caldo de conflicto

 

La pauta del 15% ya pasó a mejor vida. El primer golpe se lo dio Aceiteros, que a principios de mes logró imponer un aumento del 19% en un sólo tramo con un adicional de $27.000. Rápidamente se sumó la UOM con un acuerdo por el 18,5%. Ahora, con la corrida consumada, los Moyano anunciaron que reclamarán 27% para los camioneros. A la ola se sumó el interventor del PJ Luis Barrionuevo con un pedido de 25% para los gastronómicos. Y lo mismo ocurre con los docentes bonaerenses que desde principios de año rechazan el 15% y ya anunciaron que elevaron su pedido del 20% al 25%.

 

Los sectores más cercanos al Ejecutivo, que en la primera tanda de paritarias firmaron sus acuerdos bajo el molde diseñado por Jorge Triaca, también enfrentan tensiones. Entre los que aún tienen sus negociaciones pendientes está el triunviro y candidato a secretario general de la CGT en soledad por los “gordos”, Héctor Daer (Sanidad), y su hermano Rodolfo (Alimentación), que no hicieron público su pedido pero tuvieron que reconocer que el 15% “hoy quedó fuera de toda lógica”.

 

A estas negociaciones se suma la discusión por la reapertura de paritarias. La mayoría de los convenios sellados entre marzo y abril incluyen una cláusula de revisión no automática a implementarse en septiembre u octubre. En muchos de esos gremios ya aseguran que presionarán para adelantarlas a julio o agosto.

 

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