Carrera: “El BCRA se ahogó en un balde de agua”

El Economista dialogó con Jorge Carrera (Ex jefe de Investigaciones Económicas del BCRA)

 

Entrevista a Jorge Carrera Ex jefe de Investigaciones Económicas del BCRA Por Alejandro Radonjic

 

“La dinámica que tiene la crisis es que, primero, no tiene un fundamento tan intenso como para tener las manifestaciones que está teniendo y, segundo, que deja la sensación de una crisis de gente ahogándose, no digo en un vaso de agua, pero sí en un balde, en el sentido de que nadie hubiera pensado hace solo un mes estar discutiendo estas cosas”, dice Jorge Carrera, profesor titular de la UNLP y ex Jefe de Investigaciones económicas del BCRA, en diálogo con El Economista. “Lo del FMI uno lo podía pensar como algo probable si se complicaban las cosas hacia fines de 2018 y había que galvanizar hacia 2019, y hoy nos encontramos con esta novedad”, dice. “La dinámica y la velocidad que toman los acontecimientos me sorprende”, acota.

 

¿Y si estamos en una crisis más severa de lo que podemos ver?

Diría que no. Hay elementos importantes como el déficit de cuenta corriente o el déficit de la balanza cambiaria, que te muestra gente que sigue acumulando activos externos, es decir, fugando capitales, por ejemplo. Y también una desaceleración de la economía que muchos veníamos pronosticando porque, una vez que dejaras atrás los tres primeros meses y la baja base que dejó 2017, los números iban a ser menos agradables y una inflación que era más resistente, pero tampoco hubo un evento tan importante. Pensemos que recién estamos empezando con el movimiento de las tasas internacionales y que uno supondría que, en 2018, iban a haber dos, tres o, en el peor de los casos, hasta cuatro o cinco de un cuarto de punto. Y eso es lo que realmente sorprende. La dinámica de cómo se manejan las cosas.

 

Es como una sobrerreacción de la política económica porque ningún otro país recurrió al FMI ni subió la tasa al 40%, más allá de que todos están devaluando y pasando un momento de estrés financiero. ¿Coincide?

Es probable que pueda haber eventos en algunos países emergentes. Argentina es peculiar, y no se la toma como leading case, pero no se puede descartar que afecte a otros que están en offside. Aun así, no me deja de sorprender todo el fenómeno. Hubo, además, un manejo de la política cambiaria que fue, cuanto menos, tremendamente errática por parte del BCRA porque en los últimos 15-20 días hubo ventas por casi US$ 5.000 millones de reservas a $20 con algo y después subieron la tasa. No van a poder explicar históricamente con ningún evento tantos cambios de rumbo. Lo que yo creo que hubo ahí, y es una hipótesis un poco osada, es una mala praxis no sólo de descoordinación sino que, en cierta forma, el BCRA desde el 28 de diciembre jugó como Juan R. Riquelme en sus peores épocas, es decir, muy desganado y tratando de mostrar que la intervención de la Jefatura de Gabinete había sido nociva, equivocada, errónea y que nos llevaba por mal camino.

 

Algo así como un “vieron”…

Exactamente. Y en ese juego posiblemente se les haya ido la mano y por ahí estamos pagando las consecuencias porque no podemos atribuir esto a factores externos realmente o al impuesto a las Lebac, que ya estaba internalizado. Además, no hay nadie en el mundo que te esté dando la retribución que te dan las Lebac si se cumplía la idea que había preconizado el presidente del BCRA de mantener el tipo de cambio más o menos fijo hasta que pasaran las paritarias o llegara agosto. Creo que hicieron un juego relativamente arriesgado y eso salió mal. Y que un evento externo pudo haber sido el desencadenante, es cierto, pero es desproporcionado en absoluto lo que ha pasado.

 

Algunos dicen “bueno, estas negociaciones preventivas con el FMI pueden ser el freno para la corrida”… ¿No te parece que han gastado ya muchos cartuchos?

En la praxis de crisis, una vez que dejaron de vender a $20,60, lo que hicieron no estuvo mal. Cuando vos estás en una crisis es como cuando estás en una emergencia del SAME: cualquier médico, sea muy ortodoxo o heterodoxo, sabe que tiene pocos instrumentos para usar, que tiene que subir la tasa y apretar a los bancos como hicieron ellos, algo que criticaban cuando lo hacíamos nosotros. La praxis de la crisis en sí misma estuvo bien, pero tener necesidad adicionalmente de hacer esto es porque evidentemente los mercados no le estaban creyendo que con eso alcanzaba.

 

Y había mucho miedo puertas adentro también…

Me parece que ahí es donde se nota de nuevo la falta de alguien que tenga un poco de tranquilidad.

 

¿Esa mala praxis la olieron los mercados?

Posiblemente. Ahora, en términos de ir al FMI, uno puede hacer el ejercicio de pensar, además de las cuestiones folclóricas -que ya no vamos a tener más a Anoop Singh sino a Roberto Cardarelli, que es un gentleman italiano y un tipo que entiende mucho más de Argentina-, ¿qué te van a pedir? Si bien vos estás poniendo un tope porque decís “algo nos va a dar el FMI y con eso yo compenso el financiamiento que los mercados me cerraron”, también es cierto que el organismo te va a decir: “Ustedes saben que yo soy muy fiscalista y les voy a pedir algo sobre el déficit un poquito más sustantivo que lo que dijo (Nicolás) Dujovne”. Pero sabemos que el FMI, además de fiscalista, se preocupa por el déficit de cuenta corriente.

 

¿Y va a pedir un tipo de cambio más alto?

Tal cual. Pero si te va a pedir un tipo de cambio más alto, puede ser hasta contraproducente para frenar en el instante la corrida. Es decir, estructuralmente está bien. Ellos siguen pensando que la balanza de pagos se corrige con un buen tipo de cambio. Pero, ¿y ahora qué hacés entonces? Saldría corriendo a comprar dólares. Antes pensaba que predominaba la idea de que en un año electoral se mantiene un tipo de cambio apreciado, pero el FMI, para empezar a pensar en darte algo, te va a decir “vos, la cuenta corriente tratá de congelármela o por lo menos llevármela a 3,5%-4% del PIB”.

 

Porque no van a regular por cantidades en el Gobierno sino por precio, me imagino.

Más bien. Eso era del kirchnerismo, que regulaba, desgraciadamente, por cantidades.

 

Vimos un FMI mucho más diverso en sus temas de preocupación (crecimiento inclusivo, desigualdad de ingreso y demás). Pero, ¿en la operatoria financiera clásica hay un nuevo FMI?

A mí me parece que no. Hay un nuevo FMI culturalmente, es cierto, y la cabeza les cambió, pero ellos son gerentes de un banco también. No te van a regalar plata ni te van a prestar ante la promesa de que vas a hacer un ajuste después.

 

Además, imagino lo que se juegan con Argentina. No pueden permitir que esto otra vez termine en una cesación de pagos y van a tratar de pagar, aunque sea con un poco de estanflación, para que se equilibren las cuentas. ¿Coincide?

Yo creo que sí. Además, quizás que volvamos a cosas un poco más rústicas de la vieja escuela en reemplazo del inflation targeting, tipo agregados monetarios o enfoque de balanza de pagos. Quizás vayamos por ahí.

 

¿Cómo queda la macro?

Queda mal. Hoy me reuní con unos industriales chicos del agrobusiness, que tenían varios créditos aprobados. Los tipos están desesperados porque eran buenos créditos y ahora el banco se está haciendo el oso para depositárselos. Obviamente que estamos en una crisis financiera que la repercusión real está en el hecho de que todos los agentes se han vuelto más desconfiados y más atentos a no perder plata. Ya estos meses, y suponiendo que se normalice y volvamos a recuperar un poco de calma, van a tener momentos de gran incertidumbre: decisiones de inversión que se van a suspender, decisiones de consumo en dólares que se van a acelerar y una fuga de capitales que se va a acentuar. Nada de eso permite el crecimiento. Seguramente vamos a crecer por el arrastre estadístico, pero la gente no come arrastre estadístico. En términos de inflación todo el objetivo va a ser tratar de que sea más baja que la del año pasado. Sería un papelón tener 24% o 25%. Yo creo que ese es el escenario. Un año de gran incertidumbre. Y el año que viene la tenés garantizada igual. Mucha gente hoy decía “hacé un ajuste fiscal un poquito más intenso en 2018 y en 2019 vuelven a dar los créditos Argenta, vuelven a impulsar la obra pública y con eso posiblemente les alcanza para ganar”. Me parece que eso no va a alcanzar y no sé si van a poder hacer el serrucho y los mercados te dejen el año que viene que vuelvas a relajar déficit primario un poquito (0,5 o 1 punto) porque tenés que ganar las elecciones. Yo veo dos años de incertidumbre, o sea, dos años mediocres.

 

Volviendo al principio. ¿Es una crisis acelerada con una especie de overshooting de la política económica?

Una sobrerreacción que muestra un poco de pánico del piloto. Tenemos unos pilotos que se muestran demasiado nerviosos para el grado de profundidad que tiene la crisis. Y eso se alimenta porque nosotros estamos en los asientos, escuchamos las discusiones en la cabina de mando y decimos “pero si no hay tanto viento, este muchacho tiene que saber aterrizar en Ushuaia”.

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