Caminos rurales, una asignatura pendiente

“Debemos lograr una solución para estos caminos que son el eje de salida de la producción primaria del país”, dijo Ramírez (AAC)

 

Desde ayer se desarrolla en el Palacio de Aguas Corrientes el Seminario de Caminos Rurales, organizado por la Asociación Argentina de Carreteras (AAC), que tiene la intención de evaluar como inciden en el desarrollo de los caminos rurales aspectos tales como el cambio climático, la educación, la salud, la agroindustria y el transporte, entre otros.

 

Marcelo Ramírez, presidente de la AAC, entidad sin fines de lucro que tiene como fin fomentar el uso racional de los suelos y plantear a la sociedad los beneficios de un sistema de rutas que vincule a todo el país, en diálogo con El Economista, resaltó: “El desarrollo de los caminos rurales, es una de las grandes cuentas pendientes que tenemos como país”, y enfatizó: “Debemos lograr una solución sustentable en el mediano-largo plazo para estos caminos que son el eje de salida de la producción primaria del país”.

 

Coordinación

 

Actualmente a lo largo y ancho del país hay entre 400.000 y 500.000 kilómetros de caminos rurales o terciarios. Al ser consultado sobre el diagnóstico que hacen del estado de los mismos, Ramírez respondió: “En general la situación de los caminos rurales es bastante deficiente y el cambio climático contribuye negativamente por la falta de mantenimiento, el propio deterioro y no es la mejor situación a pesar de todos los esfuerzos que se están haciendo en las distintas instancias nacionales, provinciales, municipales y el trabajo de los consorcios”.

 

Para Ramírez, la mejora de los caminos rurales no pasa necesariamente por una cuestión económica, sino por buscar las soluciones adecuadas. En este sentido, precisó: “Cada camino tiene una problemática diferente y requiere una solución distinta. Por otro lado, también es importante coordinar los esfuerzos entre provincia, municipios y los consorcios con los productores en pos de una solución”. Con respecto a los consorcios camineros opinó que ha funcionado muy bien en muchos lugares, pero no es la única manera de atender la problemática de los caminos. A modo de ejemplo, cabe señalar que el mantenimiento de los caminos, en el caso de Córdoba y Chaco está administrado por consorcios camineros; en cambio, en la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa y Misiones, están a cargo de los municipios, y en San Luis y Entre Ríos, se encarga la Dirección de Vialidad Provincial.

 

Efecto social

 

En cuanto los sectores que resultan perjudicados por el mal estado de los caminos terciarios, el titular de la AAC, puntualizó: “Tanto el sector lechero como el agropecuario y ganadero, todos en mayor o menor medida resultan afectados, pero hay una cuestión no menor y es el aspecto social”. En este sentido, ejemplificó: “Un camino rural que no permite sacar la producción de un campo tampoco deja llegar a un chico a la escuela o frente a una emergencia, a un hospital”. Por lo tanto, el mejor estado de los caminos apuntaría al desarrollo económico productivo, territorial y a darle bienestar a la gente que vive en el campo.

 

Bajo el lema “Caminos Rurales, transporte rural y cambio climático”, el seminario se desarrolla hasta hoy, abordando y debatiendo sobre las mejores prácticas, conservación, técnicas constructivas, sistemas de gestión, proyectos, educación, medio ambiente y cambio climático, entre otros.

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