Buscan posicionar la marca trigo argentino

Desarrollo genético, formalidad en la cadena molinera y una nueva Ley de Semillas se presentan como los desafíos

 

Con vistas a una campaña de trigo muy prometedora, ya que de acuerdo a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en un contexto favorable de precios y con la humedad en los suelos asegurada, el sector productivo podría extender la superficie cubierta a alrededor de 6 millones de hectáreas, creciendo 10% con respecto al año anterior. “De alcanzarse esa cifra, la contribución del trigo al PIB ascenderá a US$ 3.800 millones, en tanto que su complejo aportará divisas por US$ 2.800 millones”, apuntaron desde la BCR. Ante este panorama agrícola, días atrás en el marco del congreso A Todo Trigo, representantes del sector público y privado intercambiaron ideas para fortalecer una política triguera y posicionar el cereal.

 

Estrategias

 

Intensificación del desarrollo genético, eliminación de la informalidad en la cadena molinera y aprobación de una nueva Ley de Semillas fueron algunos de los desafíos que mencionaron el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Guillermo Bernaudo; el presidente de la Comisión de Agricultura en Diputados, Atilio Benedetti; el titular de Argentrigo, David Hughes, y el asesor de la Federación de Acopiadores, Leandro Pierbattisti. Bernaudo puso el eje en algunos aspectos en los que se están trabajando desde el Estado para generar nuevas oportunidades comerciales y mejorar la competitividad. Entre ellos, el incremento de agregados agrícolas en el exterior y la eliminación de trabas burocráticas como el Registro Fiscal de Operaciones de Granos. En ese sentido, Bernaudo resaltó que en pocos días se pondrá en práctica una norma que impulsará un mayor control en los molinos para combatir el trabajo en negro y las ventas ilegales.

 

Marketing triguero

 

A su turno, Hughes destacó que en los últimos dos años se duplicaron los destinos de exportación, llegando a 47 mercados. Al respecto, señaló: “Hoy tenemos un mercado transparente y que funciona. Para seguir creciendo se necesita darles previsibilidad a los compradores, algo que no se había hecho en los últimos siete años”. Además, el dirigente aseveró que se deben intensificar los análisis varietales, algo que hoy no hace “casi nadie”,y también consideró fundamental que los semilleros cobren regalías por el trabajo genético que realizan, algo que establecería la nueva Ley de Semillas. “El desarrollo genético es crucial para lograr mayor competitividad”, apuntó.

 

En sintonía con Hughes, Benedetti indicó que el bloque de Cambiemos trabaja para lograr la aprobación de esta norma en un Congreso donde el oficialismo carece de mayoría, y explicó: “La ley ya tiene 45 años y no ha tenido modificaciones, salvo alguna actualización de multas. Es nuestro mayor anhelo sancionar una norma que retribuya a los investigadores que invierten y se esfuerzan en producir mejoras genéticas, científicas y tecnológicas”.

 

Por su parte, Pierbattisti puso énfasis en la necesidad de contar con un instituto de promoción, que entre otras cosas ayude al sector privado a posicionar el trigo argentino en el mundo e instruya a las poblaciones urbanas sobre el rol que cumple el campo en la economía nacional. No obstante, reconoció: “Existen muchos mitos sobre estos organismos”, y ejemplificó: “Turquía y Kazajistán, mayores exportadores mundiales de harina, han incorporado organismos de promoción. Mientras que Canadá lo mantiene desde 1972 y Australia planea crear uno”.

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