El biodiésel, entre retenciones y sanciones

Con el fin de corregir las distorsiones, el Gobierno duplica el nivel de retenciones a las exportaciones del biodiésel

 

De una u otra manera la soja no se salvó. Tan es así que a partir del 1° de julio, el Gobierno aumentará desde el 8% al 15% el nivel de retenciones que tributan las exportaciones del biodiésel, el combustible que se elabora con aceite de soja, y como si fuera poco, Europa analiza nuevos aranceles antidumping.

 

La decisión de aumentar el arancel fue notificada mediante el decreto 486/2018 publicado ayer en el Boletín Oficial. Si bien la palabra retenciones resonaba una y otra vez por el posible regreso de este tributo al maíz y al trigo y la interrupción del cronograma de reducción del que paga la soja, días atrás, el presidente Mauricio Macri había señalado: “Muchos impuestos que dañan la producción, como han sido las retenciones, un impuesto muy nocivo para la economía, ningún país del mundo cobra impuestos a los que exportan”.

 

En escala

 

El Gobierno ya había hecho un retoque a la estructura arancelaria del biodiésel hace varios meses, luego de las sanciones que recibió Argentina por parte del Departamento de Comercio de Estados Unidos, que aplicó aranceles de importación superiores al 65% a los cargamentos del biocombustible nacional, acusado de cometer dumping. La alícuota de retenciones al biodiésel había sido elevada de 0% a 8% hacia fines de 2017 y ahora se volverá a aumentar a 15%, apuntando a reducir el amplio diferencial arancelario que existe a favor de las exportaciones de este producto y en detrimento de su materia prima, el aceite de soja, que en estos momentos tributa el 24,5% de retenciones. En este sentido, la resolución indica: “De acuerdo con la reducción progresiva de la alícuota del derecho de exportación del aceite de soja establecido en el Decreto 1343/16, resulta necesario continuar propiciando la convergencia entre los derechos de exportación de dicho producto y el del biodiésel”.

 

Los impactos

 

El nuevo aumento achica el diferencial a favor del combustible que sustituye al gasoil a unos diez puntos porcentuales. Por esta diferencia que es denominada subsidios por los países o bloques que importaban el biocombustible producido por el complejo oleaginoso local, Argentina no solo recibió sanciones del gobierno estadounidense que le impuso aranceles que lo dejaron directamente fuera de ese mercado, sino que utilizando el mismo argumento, ayer la Comisión Europea confirmó el inicio de un proceso de tres meses para el calcular los nuevos aranceles antidumping que se impondrían al biodiésel argentino, a partir de un reclamo de los productores de ese combustible renovable de ese bloque.

 

En este sentido, Gustavo Idígoras, presidente del Centro de Exportadores de Cereales (CEC) y la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara), confirmó a Télam que en lo que va del año, Argentina ha logrado colocar en el mercado europeo unas 600.000 toneladas de biodiésel, pero aclaró que esos negocios corren peligro en el segundo semestre por la imposición de mayores retenciones. A su vez, señaló: “La medida tiene una connotación claramente de recaudación fiscal, aunque no vemos que en los próximos meses las ventas de biodiésel vayan a justificar esta decisión”, y advirtió que “la suba al 15% de los DEX y la probable suba de aranceles de ingreso a la UE van a deteriorar las condiciones de exportación del biodiésel”.

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