“Argentina piensa en dólares”

El Economista estuvo en la presentación de Ricardo Arriazu en el ciclo de conferencias del Rotary Club

 

“Vivimos en un país hermoso, potencialmente muy rico, decadente, ineficiente y corrupto”. Así comenzó ayer la charla que brindó Ricardo Arriazu en el Ciclo de Conferencias del Rotary Club de Buenos Aires. En una dura exposición, dijo que la sociedad argentina tuvo un gigantesco fracaso en el último tiempo y brindó su visión de lo que pasó en las últimas tres semanas.

 

En el almuerzo que se realizó en el Sheraton Hotel, el profesor emérito de la UCA explicó que el ingreso por habitante en 1870 era 50% más que el promedio mundial y que, para 1913, era dos veces y medio, gracias a que el país logró crecer a 6%, en un mundo que lo hacía a menos de 2%. “Básicamente se logró importando instituciones, gente, capital y tecnología”, explicó Arriazu. La decadencia comienza en 1970 cuando pasamos de ser el doble del PIB mundial promedio por habitante a estar apenas 13% por arriba del promedio en la actualidad. “Estamos relativamente peor que 1870”, dijo.

 

Las últimas tres semanas Según el economista, más allá de los problemas de comunicación de las últimas semanas, hay problemas de entendimiento de equilibrio general. “Yo creo que hay alguien –por Sturzenegger– que piensa que la unidad de medida de Argentina es el peso y habla en el idioma de los mercados internacionales, pero hay que ser muy cuidadoso”, señaló Arriazu.

 

“Argentina piensa en dólares”, expresó el titular del estudio Ricardo H. Arriazu y Asociados. La causa de eso es la inflación: todo se mide en la moneda estadounidense porque el peso cambia de valor constantemente. “Esto cambia el sentido de la política monetaria completamente”, explicó y agregó que “subir tasa para bajar la demanda no funciona y solo trae capitales de afuera”.

 

Las Lebac, amplió, lo único que generan económicamente es subir el activo de reservas y aumentar el pasivo del BCRA. “La suba de tasas de Estados Unidos y el impuesto a la renta financiera generó que los extranjeros se lleven las Lebac y esto es bueno desde el punto de vista económico porque se sacan pasivos y activos que no existen”, opinó.

 

Así, el stock total de Lebac se mantuvo absolutamente igual desde el 20 de abril al 15 de mayo. “Lo que cambió fue la composición. En vez de estar en manos de extranjeros pasó a manos de los bancos locales”, señaló. Los pesos que se fueron de tenedores de afuera se cambiaron por activos de los bancos locales.

 

Parte del problema fue como se intervino erráticamente en el mercado, argumentó. “Solo se solucionó cuando finalmente se hizo lo que había que hacer y el BCRA salió a decir: ‘señores, yo tengo más fichas que ustedes y les voy a romper la cabeza, tengo U$S 5.000 millones, vení y apostarme’”, manifestó.

 

El problema: la cuenta corriente En la exposición, Arriazu señaló que el gran problema actual son los déficits gemelos y se detuvo a explicar el déficit externo. “El déficit de cuenta corriente significa que el país gasta de más. No tiene que ver con la competitividad”, dijo el economista aclarando que el déficit no es bueno o malo si no que depende de su utilización.

 

No obstante, para tener déficit alguien tiene que financiarlo y la relación de amor-odio del mundo con Argentina complica las cosas. “La falta de financiamiento termina en un ajuste automático, como Brasil en 2013 o Argentina entre 2011 y 2015. Es siempre lo mismo”, explicó Arriazu y aclaró que “al sector externo hay que manejarlo con mucho cuidado y es falso que la flotación solucione los problemas”.

 

El déficit externo de 2018 lo estiman en U$S 40.000 millones y la sequía va a costar U$S 7.000 millones. La pregunta es cómo se hace para pasar la transición hasta el año que viene y hasta que aparezcan recursos del lado de la oferta.

 

El lado positivo: lo fiscal A diferencia del primer año, se está bajando el déficit fiscal de manera significativa, según Arriazu. “Este ministro (por Nicolás Dujovne) es significativamente más duro que el anterior y lo que se puso como meta es muy probable que se cumpla, según nuestras estimaciones”, y elogió la gestión de Dujovne.

 

Sobre las críticas que está recibiendo el Gobierno por la falta de un superministro, opinó que puede haber problemas de coordinación si entre los seis ministros no tienen la misma visión de equilibrio general. No obstante, “uno que piensa mal es peor que seis que lo hagan correctamente”, opinó.

 

Los ajustes se realizan cuando un país se queda sin financiamiento, dijo Arriazu. “Ir al FMI financia que el ajuste sea menor de lo que podría haber sido, pero el que hizo el ajuste no es el FMI sino la falta de financiamiento”, aclaró y opinó que sin ir a Washington igual se podría haber detenido la corrida. “De todas formas, el FMI será bueno para realizar las correcciones de mediano plazo que son necesarias”, concluyó Arriazu

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