“Si el acuerdo es sólo para bajar el déficit, no será positivo”

El Economista dialogó con Gustavo Marangoni (Politólogo y director M&R Asociados)

 

Entrevista a Gustavo Marangoni M&R Asociados

 

“Dependerá del grado de amplitud del llamado del Gobierno”, señala Gustavo Marangoni, politólogo, director M&R Asociados y expresidente del Banco Provincia, sobre la suerte de la convocatoria del Gobierno. Y especifica: “Si es sólo para discutir condiciones que vinculadas al estrechamiento fiscal, la respuesta de la oposición va a ser, justamente, utilizar eso como una forma de diferenciación. Ahora, si la agenda es más vasta, más abierta, es posible que puedan vertebrarse algunos de esos puntos con la oposición más negociadora”.

 

El Gobierno convocó a un gran acuerdo nacional. ¿Qué significa en este contexto y qué resultados concretos puede tener?

Ahí hay un tema de comunicación, pero también conceptual, más profundo. Si la convocatoria a un acuerdo es sólo con el objetivo de ver cómo se reduce el déficit es muy probable que las respuestas de las otras fuerzas políticas no sean positivas. Primero por tratarse de un objetivo muy específico y de un instrumental que también lo es. Sería más conveniente poner ese propósito dentro de un acuerdo más amplio por el crecimiento o por el desarrollo. Pero planteado solamente como una cuestión de reducción de gastos, que en algunos puede sonar como sinónimo de ajuste, me parece que va a ser más difícil de obtener respuestas contundentes.

 

El Gobierno perdió en términos de imagen y perspectivas a partir de la crisis cambiaria, que se suma al que traía con el aumento de tarifas. ¿Cuánto cambió el escenario político?

Desde diciembre se venía manifestando una caída que se termina de consolidar a partir de la crisis de los últimos veinte días. Existe un consenso de que está en el nivel más bajo desde que comenzó a gobernar en diciembre de 2015. En cuanto al escenario político, lo más relevante, a consideración de los periodistas y los analistas, pero también de muchos actores de la política y de la oposición, es que si la reelección era vista como una cuasicerteza hasta hace poco tiempo atrás, ahora hay una coyuntura donde se puede prever la posibilidad de un escenario más competitivo. Se dice, y con razón, por ahora, que en materia de oposición, y particularmente dentro del peronismo, se hace difícil visibilizar una posibilidad de unidad. Pero, por lo menos, una ventana que estaba ligeramente abierta ahora se abre un poco más. Y eso, por supuesto, genera miradas diferentes.

 

“Si la reelección era vista como una cuasicerteza hasta hace poco tiempo atrás, ahora hay una coyuntura donde se puede prever la posibilidad de un escenario más competitivo”, dice

 

¿Cuáles son los desafíos más inmediatos en términos políticos para el Gobierno?

En primer lugar, buscar en el ámbito del Congreso la posibilidad de establecer algún tipo de diálogo más fluido; por lo menos, con aquellos sectores con los que puede aspirar a lograr algunas leyes específicas, como el bloque peronista federal o el que tiene como referente a Sergio Massa. Para lograr, en un marco más amplio que el del gasto o el equilibrio fiscal, darle al gradualismo, que en el orden económico está muy desorganizado y en el orden político está falto de consenso, algo más de sustentabilidad.

 

¿Cómo reaccionarán las oposiciones ante esta coyuntura más adversa para el oficialismo?

Dependerá del grado de amplitud del llamado del Gobierno. Si es sólo para discutir condiciones que están vinculadas al estrechamiento fiscal, la respuesta de la oposición va a ser, justamente, utilizar eso como una forma de diferenciación. Si la agenda es más vasta, más abierta, contiene otros puntos en el temario, es posible, al menos con los sectores de la oposición referidos, que han manifestado en estos dos últimos años y medios más vocación negociadora, que puedan vertebrarse algunos de esos puntos. Por supuesto que todo esto se va a dar en un contexto gremial y social probablemente más adverso, porque a partir de los datos de inflación conocidos y de las posibles proyecciones hacia el futuro, la agenda va a estar copada por la reapertura de la discusión salarial, por la inflación, por las medidas compensatorias del impacto devaluatorio.

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