El rol del sector agropecuario en el G20

La seguridad alimentaria y los sistemas alimentarios sostenibles ocupan un lugar relevante en el debate del G20

 

Por Eliana Esnaola

 

Argentina es el primer país latinoamericano en presidir el G20, el principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política que trata los grandes desafíos globales y busca generar políticas públicas que los resuelvan. Por lo cual, el desafío es aún mayor. A diez años de la primera cumbre de líderes, Argentina plantea tres prioridades clave en su presidencia: el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo, y un futuro alimentario sostenible. Esta última, se encuentra estrechamente vinculada al sector agroindustrial, y al respecto, el documento oficial de la presidencia argentina del G20, resalta: “La seguridad alimentaria es un eslabón importante para lograr estabilidad y paz. En ningún otro caso la seguridad y el desarrollo están tan evidentemente interconectados y se refuerzan mutuamente como en los alimentos. Satisfacer las necesidades nutricionales de las poblaciones futuras requiere una manera sostenible de aumentar la productividad agrícola”.

 

En este sentido, bueno es recordar que hasta 2011, la cuestión agrícola no había estado presente en la agenda del G20. Tan es así, que la presidencia francesa decidió incorporarla debido a los altos niveles de los precios y a partir de ese año, se le empezó a otorgar importancia dentro de la agenda.

 

Mirada del T20

 

Con respecto al tratamiento agropecuario, desde la Fundación INAI (Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales), participan del grupo de afinidad Think 20 (T20), más precisamente realizan su aporte en el task force tres el cual tiene que ver con seguridad alimentaria y agricultura sostenible. Al respecto, El Economista consultó a Nelson Illescas de INAI sobre las líneas de discusión. “Estamos trabajando en lo que es la contribución del agro a la reducción de gases de efecto invernadero en pos de una producción más sustentable; en disminuir los conflictos entre los países importadores y exportadores netos y en buscar una especie de acuerdo o al menos, lograr un intercambio de información más fluida”, relató. Otra de las preocupaciones gira en torno al desperdicio de alimentos tanto en lo que se refiere a la pérdida en cosecha y post cosecha, como así también en lo que tiene que ver con el desperdicio desde el rol del consumidor. A esta lista, Illescas agregó que “también se está abordando la utilización de los fertilizantes, porque el uso sustentable del suelo es una de las prioridades que tiene este año Argentina”.

 

Haciendo un repaso de la cuestión agrícola en el G20 y las prioridades de cada país, según comentó Illescas, en el 2016, la presidencia China tuvo como prioridad la contaminación del aire; luego, la presidencia alemana consideró el agua y Argentina, cierra el ciclo con el uso del suelo. Para la presidencia argentina, los suelos son un componente clave del medio natural en el que se produce la mayor parte de los alimentos consumidos por la humanidad. En este sentido, advierten que “aproximadamente diez millones de hectáreas de cultivos se pierden anualmente debido a la erosión del suelo”.

 

Aporte del B20

 

En tanto, Daniel Pelegrina, titular de Sociedad Rural Argentina (SRA), es copresidente del Bussiness 20 (B20) y del grupo de trabajo sistemas alimentarios sostenibles. Al ser consultado por El Economista , Pelegrina detalló los ejes de la problemática y en primer lugar, se refirió a la producción sustentable: “Ante la necesidad de incrementar la producción de alimentos por el aumento de la población mundial, tratamos de definir una mirada sobre como sostener esta producción de manera sustentable en todo lo que tiene que ver con el cuidado del suelo, de la biodiversidad, y también sobre la responsabilidad de todos los eslabones de la cadena en como ser más sustentables”. En relación al eje del comercio global, Pelegrina, comentó: “Se trabaja sobre cómo minimizar y tender a eliminar los efectos distorsivos de estas políticas que a veces se aplican al comercio, reforzar el multilateralismo, y optimizar aspectos de logística que tiene que ver con el comercio de alimentos”. Otro de los ejes que trabajan tiene que ver con el consumo responsable. Según Pelegrina, así como existe problema de hambruna, hay gente que no come adecuadamente. “Se estima que 1.900 millones de personas tienen sobrepeso”, informó el titular de la SRA.

 

Hacia la cumbre

 

Mediante reuniones presenciales y virtuales, cada grupo prepara una serie de recomendaciones con el objetivo de fijar la posición de los principales referentes de la sociedad civil en cada una de las cuestiones abordadas. Cada documento se presenta previo a la Cumbre de Líderes, la cual se realizará el 30 de noviembre y 1 de diciembre en Buenos Aires, donde los jefes de Estado y Gobierno más importantes del mundo firman una declaración final con la que se comprometen a abordar y colaborar en los temas tratados. El año pasado, en la cumbre de Hamburgo, los líderes acordaron limitar el proteccionismo, comprometerse con un sistema de comercio internacional regulado, y favorecer políticas que repartan los beneficios de la globalización.

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *