“Podemos dar mayores avales que una SGR”

El Economista dialogó con Daniel Gowland y Ana Vea Murguía (BST)

 

Entrevista a Daniel Gowland y Ana Vea Murguía BST Por Ariel Bazán

 

Desde fines del año pasado, el banco BST comenzó a operar en el mercado de avales de emisiones pyme, terreno dominado hasta ahora por las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR). En una entrevista con El Economista, Daniel Gowland (DG), gerente general de banca corporativa, y Ana Vea Murguía (AVM), de la gerencia de mercado de capitales, explicaron cómo funciona el nuevo modelo de negocios.

 

¿Cuál es el perfil de negocios del BST?

DG: Somos un banco corporativo, con fuerte presencia en el mercado de capitales, y buscamos hacer foco en determinados segmentos o sectores, entre ellos las pyme y las ON Simples. En algunos sectores, como el agro, lanzamos productos de manera continua, por ejemplo con un sistema de financiamiento en maquinaria agrícola. La idea es acompañar a estas empresas en su proceso de crecimiento para ser luego su banco de servicios a futuro.

 

¿Por que decidieron lanzarse a avalar pymes?

DG: Dentro de nuestra estrategia apuntamos a ir hacia el negocio pyme. Hay mucha compañía emergiendo y creemos que es bueno estar en ese nicho acompañando el crecimiento para ir cimentando una relación comercial a futuro. Hoy tenemos empresas grandes, incluso más que nosotros, a las que hemos atendido desde sus inicios en 2003 y 2004 con préstamos sindicados y con eso establecimos luego una relación. Por ejemplo, tenemos una compañía líder en energía que hemos acompañado desde sus comienzos y hoy emite bonos de US$ 300 M o US$ 400 M en el mercado internacional, pero aún así nos sigue teniendo en la mira. AVM: Para una SGR su mejor producto es la ON Simple, mientras que nosotros consideramos este instrumento como un primer escalón para seguir acompañado el crecimiento de una compañía a la que le vemos potencial. Si consideramos que una empresa tiene perspectivas de crecimiento la presentamos al mercado como que esta emisión es sólo un primer escalón, ya que luego seguramente podrá pasar al régimen pyme común y de ahí al general. Esta mirada más global la tiene un banco que está más acostumbrado a operar en el mercado de capitales.

 

¿Qué ventajas tienen ustedes respecto a una SGR para dar avales?

DG: Ser un banco agrega una virtud adicional, ya que tenemos una capacidad prestable más grande que una SGR y por eso es mayor el tamaño que podemos salir a garantizar en ON Pymes. Es un tema patrimonial, el banco está en condiciones de prestar más que una SGR.

 

AVM: Además, cuando una empresa es tan chica, salir al mercado con el respaldo de un banco no es lo mismo que con una SGR. La compañía está haciendo una emisión pequeña con una entidad que luego podría acompañarla con una ON común, un fideicomiso y quizás hasta una IPO.

 

¿Qué requisitos piden para otorgar avales?

AVM: Una SGR por lo general pide una contragarantía pero nosotros no necesariamente, preferimos hacer un análisis crediticio como con cualquier cliente y aceptamos además garantías más flexibles. Además, las ON Simple permiten emitir hasta $ 100 millones, pero las SGR –excepto Garantizar– puede dar avales por 6, 7 u 8 millones de pesos, mientras que nosotros podemos hacerlo por 30, 40 o 50 millones de pesos sin problemas. A todo esto se suma que como banco podemos coordinar la emisión, aunque estén incluidas otras SGR.

 

¿Algún ejemplo de la ventaja de ser avalado por un banco?

AVM: Un ejemplo fue una emisión que tuvimos hace unos meses de una serie tres de una ON Simple. Esta empresa necesitaba salir con US$ 1,5 millón, pero empezó a recorrer el camino con SGRs y entonces, por las limitaciones de los avalistas, tuvo que hacer una primera emisión de US$ 400.000 millones, una segunda de US$ 400.000 y recién después llegó a nosotros, que podríamos haberle avalado todo en una sola vez. Con estas emisiones sucesivas la compañía se “desgastó”, ya que para el mercado no es lo mismo salir tres veces por US$ 400.000 que una por US$ 1,5 millones.

 

¿Hay mucha diferencia de costos para el cliente entre un banco y una SGR?

AVM: El costo es el mismo que con una SGR, ya que las emisiones son pequeñas. Una emisión chica la podemos avalar porque el régimen es sumamente ágil, pero no podríamos acompañar una emisión normal que tarda entre dos y cinco meses en aprobarse por el costo de oportunidad que nos representaría. Con la ON Simple en diez o quince días el trámite está aprobado y los prospectos tienen literalmente cinco páginas, contra las 35 o 70 de una emisión habitual.

 

¿O sea que la clave para que ustedes entraran al negocio fue la aparición de las ON Simples?

AVM: Claramente lo que impulsa esto es la ON Simple, cuyo trámite es totalmente virtual y la emisora solamente debe presentar un único documento en mano para crearse un perfil en la autopista de la Comisión Nacional de Valores (CNV) donde cargar documentación online. Además de que hay un ahorro concreto de gastos, como en escribanos, también lo hay en tiempo, por ejemplo para mantener la información actualizada.

 

¿A qué otra herramienta financiera apuntan?

AVM: Los fideicomisos son el otro producto que tenemos y que quizás no están tan promocionados. Dentro de los fideicomisos privados estamos perfectamente identificados por el mercado como “creativos”, ya que podemos armar las estructuras para casi cualquier cosa. Hemos tenido instrumentos de este tipo para las cosas más insólitas, como centrales térmicas bajo nuestro dominio y hasta fondos aportados por el BID.

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