Empresarios creen que la inflación bajará poco en 2018

El Economista diálogo con tres hombres de negocios para obtener la visión de los efectos del fenómeno en las empresas

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

La inflación es uno de los fenómenos económicos con más diversas explicaciones. No hay consenso entre los economistas sobre las causas y algunos hasta señalan cómo los malos de la película a los empresarios, que suben los precios. Por eso, El Economista dialogó con tres hombres de negocios para obtener su visión sobre las causas, el futuro y los efectos de la inflación en las empresas.

 

Las causas

 

Según Pedro Cascales (CAME), la inflación es un fenómeno multicausal. “Tiene un gran componente de emisión por culpa del déficit fiscal, porque el exceso de gasto genera emisión que infla los precios”, explicó y agregó que “otro componente son las expectativas que, en contextos de incertidumbre se espiralizan, y más en el ADN argentino”.

 

¿Y cómo afecta la nominalidad a la vida de la empresas? Pedro Reyna, secretario general de FAIMA y autodenominado como “pyme puro”, señaló en diálogo con El Economista que “se está elevando la tasa de interés a punto de hacer inconveniente cualquier asistencia crediticia para restringir la oferta monetaria y, por otro lado, se incrementa el costo de todos los insumos de la industria y el comercio”.

 

El empresario textil (y economista) Teddy Karagozian, explicó que, según su análisis, la causa de la inflación es el sistema tributario que tenemos y el populismo que genera la necesidad de subir el gasto público para ganar elecciones. “El gasto es federal. Los políticos no pagan el costo de recaudar y gozan los beneficios”, explicó y agregó que “empresarios hay en todos lados y no tenemos nada que ver con la inflación”.

 

El CEO de TN & Platex ejemplificó que cuando un intendente de un pueblo aumenta el gasto, lo hace en base a coparticipación que recibe de impuestos que se cobran en Buenos Aires. “Tenemos un sistema federal de gasto, pero con recaudación unitaria. Así se promueve el gasto sin la correspondencia de costo para quien lo aumenta”, señaló.

 

“Los empresarios odian subir los precios”, dice Teddy Karagozian (CEO de TN & Platex). “Nos genera grandes problemas”, dice

 

Los efectos en las empresas

 

Ante el mito de que los empresarios pueden subir los precios a su voluntad y sin costos, Reyna explicó que no hay libertad absoluta para subirlos porque, con la retracción de la demanda, la competencia se hace más intensa. “Todos estamos cuidando de no aumentar el producto que ni siquiera podemos vender hoy”, señaló.

 

La industria de la madera es en su totalidad mercadointernista y el 98% son pymes con una media de ocho empleados. “Es muy difícil en nuestro sector pensar en invertir cuando la capacidad ociosa excede el 40-50%”. opinó Reyna.

 

“Los empresarios siempre queremos distribuir el riesgo entre la mayor cantidad posible de clientes y para eso necesitamos bajar los precios”, explicó Karagozian, indicando que “los empresarios odian subir los precios”. Para una empresa, aumentar los precios genera un caos a nivel comercial y administrativo, dice, y con los clientes y los proveedores también. “Los empresarios sabemos convivir con inflación, pero el tiempo de un empresario es limitado y lo que gasta en lidiar con la suba de precios lo pierde en buscar buenos productos y costos”, indicó.

 

El principal efecto que está teniendo la inflación sobre las pymes, dice Cascales, son las dificultades para el financiamiento que hoy en día tienen las empresas: “No se consiguen créditos a menos del 30-35% desde el fin de las Líneas de Inversión Productiva a fin de 2017 que permitían tomar préstamos al 17%”, explicó y señaló que “este efecto tuvo su correlato en la baja de los planes de inversión del 50% de las pymes hasta el 42%, según un relevamiento de CAME”.

 

Las apuestas a futuro

 

Para Karagozian, para combatir la inflación hay que cambiar el eje. “Necesitamos que los impuestos caigan sobre las personas, y no sobre las empresas”, indicó y explicó: “Los impuestos generan que las empresas no puedan contratar más trabajadores y si los aplicáramos sobre las personas no tendrían estos efectos”. El sistema genera la desocupación y la inflación, que son parte del mismo fenómeno, agrega.

 

Hoy en día, acota Karagozian, los impuestos representan el 50% del precio de los bienes y si el Estado bajara su presión impositiva los bienes podrían competir mundialmente y exportarse más. “Esta es la forma que los empresarios aportamos. No lloramos. Reclamamos coherencia y racionalidad”, explicó. La inflación, al perjudicar el poder adquisitivo de los asalariados, genera menos consumo y termina perjudicando a las empresas, cree Cascales. “Es un círculo malicioso que afecta a la inversión también. La inflación va a ser más baja que en 2017, pero no todo lo bajo que quiere el Gobierno”, dijo.

 

Reyna concluyó: “Siempre tenemos esperanzas de que la inflación baje y que se acaben las aceleradas en los costos. Con los años que tengo como empresario siempre trato de sostener la esperanza como una forma de vida y confiar en que las promesas y las acciones de los que conocen se cumplan, y así poder felicitarlos”.

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