La potencial “ganancia” de subdeclarar ingresos

Tras la denuncia oficial a los supermercados chinos, el Iaraf calculó que si un comercio declara 20% menos de ingresos, obtiene ganancias extra de 80%

 

Sin hacer mención al conflicto que lo motivó, el Iaraf publicó un interesante informe sobre el potencial ingreso extraordinario que puede generar a un comercio subdeclarar algunas de sus ganancias y evadir impuestos a partir de la alta carga impositiva que tienen los alimentos y bebidas: por ejemplo, declarar 20% menos de ventas genera utilidades de 80% extra. El ejercicio no observa casos específicos de evasión sino que se basa en un cálculo hipotético de cuánto se ahorra en impuestos un comercio que evade.

 

El informe salió un día después de las declaraciones del presidente Mauricio Macri, quien sorprendió en la defensa a Carrefour y afirmó: «Estamos trabajando para eludir la evasión ligada a supermercados chinos, que son una competencia desleal y atentan contra el Estado». Aunque la titular de la Asociación de Supermercados Chinos, Yolanda Durán, le contestó inmediatamente: «Creo que le llegaron a sus oídos cosas que no son verdad, porque nosotros estamos controlados continuamente, recontracontrolados. No hay evasión».

 

 

Los impuestos juegan

 

El informe del Iaraf realiza el cálculo a partir de una observación de la carga tributaria que pesa sobre los alimentos y bebidas. Es alto: para los alimentos que sólo tributan 10% de IVA, tal el caso de frutas y verduras, pan y carne, entre otros, los impuestos representan el 38,1% del precio final que paga el consumidor. «Es decir que de cada $ 100 pesos que se gastan en estos alimentos, $ 38,1 se destinan al pago de impuestos», sostuvo el informe.

 

Por su parte, los alimentos que pagan el 21% de IVA, como el arroz, las galletitas, el aceite y tantos otros, el costo impositivo global contenido en el precio asciende al 43,4%. «En este caso, de cada $ 100 pesos que se gastan, $43,4 corresponden a impuestos. Los tributos que más inciden en el precio son el IVA, la Seguridad Social y el impuesto provincial a los ingresos brutos, que en conjunto representan el 77% del total de la carga tributaria», explicó el Iaraf.

 

En las bebidas gaseosas la influencia de los impuestos es incluso mayor y es casi del el 50%. Lo demostró el informe: «El costo impositivo incluido en el precio al consumidor final de una bebida gaseosa se ubica en el 49,5%. Es decir que prácticamente la mitad del precio de este producto proviene de los impuestos y regímenes de seguridad social de cumplimiento obligatorio».

 

 

Ingreso extra

 

De esa importante carga impositiva surge una conclusión: lograr evadir impuestos genera un ingreso diferencial de importancia. Si bien el informe no permite condenar o demonizar a algunos comercios, sí da buena cuenta de qué es lo que está en juego cuando se habla de evasión. Al poder acceder a beneficios extra, también pueden fijar precios menores y hacer una competencia desleal.

 

«Dados los niveles de carga tributaria legal, surge un importante ingreso por evadir. De otra manera, existe margen para vender a menor precio y ganar participación de mercado», lo resumió el Iaraf.

 

La competencia

 

El cálculo del Iaraf demuestra que «la subdeclaración del 10% de las ventas a nivel minorista genera una carga tributaria 31% menor que la del agente que no subdeclara». Y amplía: «Si la subdeclaración se eleva al 20%, la menor carga tributaria aumenta al 63%. En este último caso, se pagan impuestos equivalentes a la tercera parte del total que tributa quien no evade».

 

Y concluye: «Como puede apreciarse, el alto nivel de carga tributaria genera, suponiendo el resto de las variables constante, un elevado ingreso por evadir. En efecto, la subdeclaración del 10% de las ventas incrementa la utilidad 40% y la del 20% la eleva al 80%. Así, se abre la posibilidad de vender a menor precio, lo que deriva en competencia desleal para los agentes económicos que operan en la formalidad, y consecuentemente su pérdida de participación en el mercado que compiten». Durán respondió: «Que dejen de llorar los hipermercados, que se hagan cargo, que bajen su rentabilidad, ellos tienen que bajar y no atacar al que vende barato. Que se ajusten, que trabajen a derecho y basta de ir a pedir ayuda al Gobierno cada vez que su balance nos les da».

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