La inflación se va a desacelerar (pero a los niveles de 2017)

Los analistas coinciden en que el salario será el ancla (y eso afectará al consumo); el dólar se soltaría (algo) en el 2° semestre y las tarifas son la gran duda

 

Por Mariano Cúparo Ortíz

 

La inflación se desacelerará en el segundo semestre. De eso parecen estar bastante seguros los analistas, aunque algunos plantean alguna duda por la incertidumbre que generan la dinámica del dólar, que podría dejar de ser ancla a partir de julio, y la corrección tarifaria. Si bien el Gobierno aseguró que en adelante los aumentos se moderarían, no termina de quedar claro qué tanto falta ajustar para que se puedan eliminar por completo los subsidios a las empresas. Con todo, son varios los analistas que piensan que la desaceleración será más moderada que lo que sostiene el Gobierno y que el año cerrará por encima del 20% y cerca de los niveles de 2017.

 

Desde el BCRA y el Ministerio de Hacienda la expectativa es clara: en el segundo semestre baja. Así lo confirmaron ayer tras la consulta de El Economista: “Ya se está calmando e incluso estamos viendo caídas en los precios de los alimentos en abril”. El mismo escenario citó el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, durante la semana y agregó: “Si no se da ese escenario haremos lo que tenemos que hacer, que es subir la tasa de interés”.

 

“Desde hace varios años que Argentina está en un régimen de inflación con una inercia en torno a 22%, que se acelera por dos eventos: el aumento del tipo de cambio y las tarifas, que fueron los que operaron estos últimos meses. El impacto de regulados se mantendrá, aunque más bajo (por ejemplo, agua en mayo). En cambio, el tipo de cambio se volvió a anclar para contener los aumentos. Por lo tanto, es lógico esperar una desaceleración”, dice Martín Alfie desde Radar Consultora.

 

Todos los consultados coinciden en algo: hay que mirar como evolucionan las tres variables que pueden funcionar como anclas o impulsores de la inflación, es decir el salario, las tarifas y el tipo de cambio. De ellas, el salario promete ser ancla, el dólar amenaza con soltarse en el segundo semestre y las tarifas son una incógnita, aunque mayormente se espera que no trepen tan alto.

 

Salario ancla

 

El economista Martín Tetaz consideró que el salario será ancla: “Al año lo veo cerrando con bastante menos inflación pero hay que ver como termina pegando todo esto en términos de consumo. Si la inflación termina por arriba de paritarias es probable que hacia fin de año veamos algo de enfriamiento”. Coincidió en eso el analista Mariano Kestelboim, para quien las dinámicas del salario, las jubilaciones y las pensiones incluso le ponen una restricción al pass through de un dólar que dejaría de ser ancla y se podría soltar a partir de julio: “Si las paritarias siguen cerrando en 15%, no puede haber mucho pass through porque la demanda no puede convalidar aumentos de precios. El ancla en 2017 la tuviste por el tipo de cambio. Este año esa ancla tan importante no está pero están los salarios, jubilaciones y pensiones, que van a perder por bastante”.

 

Para Kestelboim el Gobierno tiene la costumbre de mantener al dólar planchado hasta que ocurren las paritarias y ahí lo suelta. Es decir que se depreciará a partir de fines de junio y principios de julio. Ahí el pass through encontraría la restricción del bajo consumo y de la baja expectativa de shock que generan las ampliar reservas del BCRA. “El pass through se va a achicando pero sigue estando. No es una variable que desaparezca”, dijo a El Economista.

 

 

Se suelta el dólar

 

Con todo, Kestelboim prevé que el año cerrará en torno a 24%. Una inflación muy parecida a la del año pasado: apenas 0,8 punto por debajo. Parece pesimista pero es parecido a lo que esperan otros analistas. Por caso, el director de FyEConsult, Hernán Hirsch, la ve en esa zona: “A la inflación la veo cerrando en 23% este año. Yo veo que en el segundo semestre se viene una desaceleración pero mucho más moderada que la que anuncian desde el Gobierno. Será una desaceleración en los mismos niveles que la del año pasado”.

 

Hirsch, como Kestelboim, prevé un dólar en alza y agrega un factor: todavía faltan tarifazos. “Creo que va a haber incrementos en gas y electricidad. Y el dólar se va a deslizar para arriba. Esos tres factores empujarán. Por el lado del salario hay ancla pero ya dentro de un mes van a dejar de cerrar al 15% y además en octubre o noviembre para mí se reabren algunas”, sostuvo.

 

¿Faltan tarifazos?

 

Escenario similar planteó el investigador del Instituto de Investigación en Ciencias Económicas de la USAL Héctor Rubini, para quien las seguridades que muestran, desde el oficialismo e incluso los analistas, respecto a lo que viene para las tarifas no están del todo justificadas. “Lo que no está claro, y nadie tiene en claro, es cuál es la suba tarifaria que hace falta para que las empresas dejen de recibir subsidios”, dijo a El Economista. Para colmo de incertidumbres falta saber qué ocurrirá con la discusión legislativa respecto al freno al tarifazo. La impresión es que, pase lo que pase ahí, el nivel de división que se observó incluso hacia dentro del oficialismo de algún modo tendrá que influir en el futuro.

 

Aunque Rubini afirmó: “Ahora hay un problema. Legalmente, si se quiere seguir como hasta ahora, hay que hacer audiencias públicas entre agosto y octubre y tiene que haber en el segundo semestre nuevas subas de tarifas públicas, especialmente electricidad y gas. También vas a tener subas en aguas. La verdad es que (Juan José) Aranguren quiere que las empresas lleguen a un punto de equilibrio financiero y que no haya más subsidios. Eso tiene en la cabeza. La solución puede ser política, lo pueden frenar, pero también 2019 es un año electoral y ahí tampoco van a poder hacer las subas”.

 

Con todo (panorama que incluye a un dólar que a partir de agosto dejaría de ser ancla y con unos combustibles que tendrán que seguir subiendo) para Rubini “hay que olvidarse de pensar en una inflación mensual inferior al 1,5% o 1,8%, que es lo que hace falta para llegar a la meta del 15% o a una inferior al 20%”. Y agregó: “La veo cerrando el año en 23-27%”.

 

“Supuestamente no quedan aumentos de tarifas, al menos eso dijo el Gobierno. Podrías tener algo de aumento a fin de año pero de la magnitud de la inflación, de manera tal que no la empuje para arriba. El problema es cuando sube por arriba de la inflación, que te empuja el promedio para arriba. Salvo que haya una sorpresa, y el Gobierno dijo que no, con estos aumentos ya estaría”, dijo Tetaz a El Economista.

 

Para el analista la pelea actual del Gobierno ya no es por la meta sino porque quede debajo del 20%. Como ya se dijo, desde su punto de vista el salario será ancla y la preocupación es qué ocurrirá con el consumo. Con las tarifas yendo al ritmo de los precios en general, la pregunta es el dólar. Para Tetaz, el tipo de cambio tiene que bajar o bajar. En la dicotomía entre atacar el problema del atraso cambiario y solucionar la inflación, desde su punto de vista el Gobierno tendrá que optar por la inflación “porque sino Sturzenegger se va”. Dijo: “No hay término medio. Esta semana se ató de pies y manos. Al decir que baja o baja, por las buenas o con tasa más alta”. Tetaz no quiso arriesgar un número por razones obvias: hay muchos factores que no se sabe cómo evolucionarán.

Te puede interesar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *