La corrida cambiaria autoinfligida y las dudas de Wall Street

La corrida contra el peso y hacia el dólar que vive en estos días Argentina es, quizás, de las más tontas de los últimos tiempos

 

Por Leandro Gabin

 

Otro error autoinfligido del Gobierno que le sale caro. La corrida contra el peso y hacia el dólar que vive en estos días Argentina es, quizás, de las más tontas de los últimos tiempos. Mientras que los funcionarios se llevan palmadas en la espalda cuando salen al exterior, por parte de inversores y banqueros que en su mayoría ven con buenos ojos esta administración, se produce una huida masiva que genera una situación compleja cuando el panorama venía más que tranquilo.

 

El Impuesto a las Ganancias que se aplica sobre la renta financiera, gravamen simbólico que poco va a recaudar, le complicó la vida al Gobierno. Sacrificó casi US$ 2.400 millones en dos días y el dólar ayer trepó treinta centavos. La preocupación en las mesas de dinero es que el sell-off de los inversores extranjeros no terminó. Se calcula que alrededor de US$ 5.000 millones tenían los fondos extranjeros en Lebac. No se fue todo, y ahora si bien queda menos todavía faltarían irse alrededor de otros US$ 2.000 millones más. Esto promete seguir presionando al BCRA para que intervenga y le ponga un límite a la suba. “Compraron dólares de forma que sea. No les importaba el precio, ni la suba de tasas en el secundario de Lebac. Se querían ir y eso es lo que hicieron sin mirar nada”, reseñaron desde una entidad líder.

 

Si todavía no pasó el temblor, como dicen en el mercado, Federico Sturzenegger seguirá en el centro de la tormenta. Otra vez, no por impericia propia sino ajena. Ya sufrió el número uno del Central la pérdida de credibilidad por haber aceptado un cambio de las metas de inflación. Incluso esa situación sigue siendo recordada en el exterior. Las críticas quedaron plasmadas en un paper de un banco de inversión de Estados Unidos que reseñó una reunión privada en Washington que tuvo la delegación argentina, incluido Sturzenegger, Mariano Flores Vidal (gerente general) y Demian Reidel (vicepresidente), en el marco del G20 y la reunión de primavera del FMI. Como suele suceder, los bancos hacen cónclaves paralelos para sus clientes. En uno de ellos el que peor se la llevó fue Guido Sandleris, el jefe de asesores del Ministerio de Hacienda, y Flores Vidal, quienes expusieron en el evento de XP Securities, una boutique financiera, en el Hotel Four Seasons en DC.

 

“La delegación argentina entregó noticias impresionantes sobre los frentes fiscal y de crecimiento, pero los funcionarios del Banco Central recibieron una cantidad importante de críticas de los inversores por las acciones que se tomaron a fines de diciembre del año pasado. En opinión de un porcentaje abrumador de los inversores que asistieron a nuestro evento, los sucedido en diciembre redujo sustancialmente la credibilidad de la estrategia desinflacionaria del BCRA, independientemente de las explicaciones que las autoridades dieron a la prensa y a la comunidad de analistas en ese momento”, destacaron en el paper que se conoció.

 

Si todavía no pasó el temblor, como dicen en el mercado, Federico Sturzenegger seguirá en el centro de la tormenta

 

La cuenta que hacen en Wall Street es lapidaria con Argentina. Este año está siendo muy pobre para los activos argentinos, especialmente de la deuda local. El bono argentino con vencimientos en 2026 ya baja casi el 10% desde principios de año en dólares, a pesar del enorme carry que ahora ronda el 16,5%. “Percibimos un reducido optimismo por parte de la comunidad inversora”, sincera el anfitrión de ese evento en medio de las reuniones del FMI.

 

En Wall Street incluso siguen pensando que hay riesgos con respecto al cumplimiento de la meta fiscal. “Las autoridades del Ministerio de Hacienda recordaron a la comunidad inversora el impresionante desempeño que mostró el crecimiento de los ingresos fiscales durante el primer trimestre del año, con ingresos que muestran una tasa de crecimiento real tres veces mayor que la tasa de crecimiento de la economía agregada”, sostiene la reseña de este banco de inversión sobre lo que dejó la exposición de Sandleris.

 

Para los inversores del exterior uno de los pilares estructurales clave detrás de la búsqueda desinflacionaria que el BCRA está implementando en Argentina sigue siendo el ajuste fiscal.

 

El Instituto Internacional de Finanzas (IIF) justamente publicó ayer un documento titulado “¿Puede Argentina ajustar?”. En ese paper dicen que el déficit fiscal de Argentina se amplió significativamente bajo el Gobierno de Kirchner y la deuda pública aumentó rápidamente. Pero que el Gobierno actual está comprometido a cambiar la posición fiscal que heredó. Se sabe que el Ejecutivo planea hacerlo mediante la implementación de un plan de consolidación fiscal que reduciría la deuda pública y los riesgos asociados hasta cierto punto en el mediano plazo.Pero los desafíos abundan.

 

Los banqueros nucleados en el IIF dicen que el plan implica importantes recortes de gastos en un año de elecciones cuando la política puede hacerlo difícil. “La Historia nos dice que los déficits tienden a ampliarse en los años de elecciones. Llegamos a la conclusión de que si no se cumplen los planes anunciados debido al ciclo electoral, la deuda pública se incrementará rápidamente. Un débil ajuste fiscal y no las condiciones financieras globales, es el principal riesgo para la sostenibilidad de la deuda”, afirma el IIF.

 

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