La CGT busca consenso para definir su nueva conducción

El jueves se realizará la reunión del consejo directivo de la central que definirá los pasos a seguir

 

La reunión está pautada para el jueves, en la sede de la calle Azopardo. Allí, dirigentes de diferentes corrientes internas de la CGT intentarán avanzar en los acuerdos necesarios para elegir una nueva conducción antes de junio. En el orden del día de la reunión del consejo directivo, una cuestión en especial atravesará la ajetreada tarde: determinar si el paso siguiente será la realización de un Comité Central Confederal o si se salteará esa instancia y se optará directamente por un plenario de secretarios generales. El objetivo que comparte una mayoría imprecisa es evitar las rispideces que puedan prolongar las definiciones y lograr que la mayor parte de gremios se sientan incluidos. Sobre todo, luego de la partida de Hugo y Pablo Moyano.

 

Los sectores en disputa tienen distintas miradas respecto de la relación que tiene que establecer con el Gobierno y el tipo de estrategia que tendría que tener la central. Los denominados “gordos” son los más cercanos a la administración de Mauricio Macri y los que, en la discusión previa, más posibilidades parece tener de quedar con puestos clave. Integrada por los grandes gremios de servicios y con Héctor Daer como principal referente quieren quedarse con la conducción unipersonal, ya fenecido el triunvirato. Mientras que los “independientes” suelen ser sus socios tradicionales. Tanto la Uocra, como Obras Sanitarias y UPCN, los tres gremios más importantes del sector, se acoplarían a la estrategia de Daer. A ellos se adherían, las 62 Organizaciones Peronistas, lideradas por Ramón Ayala, de los peones rurales.

 

Con una caracterización diferente llegan los gremios que integran la Corriente Federal. Encabezados por el bancario Sergio Palazzo son los gremios más críticos del Gobierno Nacional y pretenden una estrategia más confrontativa. Participaron de la movilización de Moyano, el 21 de febrero pasado, pero no quieren quedar fuera del nuevo armado. Algo parecido a lo que sucede con el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que representa a los gremios del transporte, ya sin Camioneros. Lo que pretenden es no quedar relegados en la discusión y en la distribución de asientos en la nueva conducción. De ahí que hacen causa común con la Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte (CATT) que tiene al triunviro Juan Carlos Schmit como presidente. Todavía queda por definir qué harán dos gremios importante como la UOM y el SMATA.

 

La conducción cegetista quedó fracturada en la práctica a fines de 2017, luego de que se hicieron elocuentes las diferencias de caracterización respecto del momento político. La discusión por la reforma laboral y la decisión de los Moyano de tensar la cuerda para abroquelar detrás de posiciones más duras a un número importante de gremios terminaron por dividir aguas.

 

Mientras tanto, desde Cambiemos presentaron un proyecto de ley para “democratizar” los sindicatos. La iniciativa propone que los líderes sindicales permanezcan en sus cargos cuatro años con una sola reelección consecutiva y les estará vedada, mientras ejerzan esa representación, cualquier actividad empresarial. Además, los obligaría a realizar procesos electorales “libres, periódicos, directos, democráticos, abiertos, competitivos y transparentes”. Lleva las firmas de los diputados nacionales Fernando Iglesias, Héctor “Toty” Flores, Luis Petri, Graciela Ocaña, entre otros. El texto ya tuvo el rechazo de varios sindicatos y organizaciones gremiales, algunas incluso cercanas al Gobierno.

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