El volumen no es lo único

La prolongada negociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) parece ahora paralizada en torno al volumen del contingente de carne vacuna ofrecido por la UE

 

Por Eduardo R. Ablin Embajador (*)

 

La prolongada negociación Mercosur (ME)-Unión Europea (UE) parece ahora paralizada en torno al volumen del contingente de carne vacuna ofrecido por la UE, alertando la Federación de Productores Bovinos de Francia acerca del eventual aumento de las cuotas de importación, estimando que “se han cruzado ampliamente ‘las líneas rojas’ anticipadas por el presidente (Emmanuel) Macron”.

 

Originalmente, el ME aspiraba acceder a 400.000 toneladas (tons.) de carne vacuna base con hueso, o sea, 5% del consumo de 8 millones tons. en la UE. El Tratado de Libre Comercio de 2017 entre la UE y Canadá otorgó a dicho país una cuota de 50.000 tons. por año de carne bovina. Un volumen proporcional al asignado a Canadá implicaría un contingente no inferior a 240.000 tons. para el ME, presumiéndose que se trataría de un contingente libre de arancel a ser cubierto conjunta e indistintamente por parte del ME, desconociéndose si regiría una cuotificación intra-ME o se gestionaría bajo el sistema “primero entrado primero servido”. Trascendió así que el ME ya habría moderado su demanda a 250.000 tons. base con hueso, subsistiendo objeciones de Francia, Irlanda y Polonia, entre otras. Por su parte, la UE se habría limitado a elevar su oferta de 70.000 a 100.000 tons., provocando un claro rechazo.

 

Los cuatro países de ME exportan carne vacuna a la UE bajo la denominada “Cuota Hilton”, respondiendo a sus volúmenes y tipologías respectivas, los que no se verían alterados. Dicho contingente para carne sin hueso de alta calidad fue negociado por la UE con países productores afectados por el proteccionismo cárnico europeo en ocasión de las Negociaciones Comerciales Multilaterales del GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio) durante la Ronda Tokio de 1979, disponiendo Argentina, con 29.500 tons. al año, de casi mitad de la misma. A los negociadores originales –Argentina, Uruguay, Australia, Nueva Zelanda y los EE.UU.– se incorporaron más tarde Canadá, Brasil y Paraguay, incrementándose el tonelaje asignado a cada país con motivo de la accesión de nuevos Estados Miembros a la UE. Los cortes Hilton ingresan libres de “derechos móviles” (“levies”) que por su nivel impiden en la práctica el acceso al mercado de la UE, tributando sólo 20% de arancel.

 

Cada país adjudicatario cuenta con un perfil de producto definido originalmente para Argentina como “cortes refrigerados y deshuesados de carne de vacuno procedente de animales de una edad entre 22 y 24 meses, con dos incisivos permanentes, criados exclusivamente con pastos, cuyo peso vivo en el momento del sacrificio no exceda de 460 kilogramos”, criterio altamente representativo de la ganadería en pasturas naturales. Los cortes Hilton tradicionalmente provistos por nuestro país corresponden al cuadril y lomo (rump and loin), cubriendo más del 90% de las colocaciones por su elevada cotización -junto a los cortes de la “rueda”- siendo Alemania destino del 75% de las exportaciones.

 

Estos perfiles bilateralizaron en rigor los contingentes, evitando que cualquier integrante del GATT/OMC pudiera alegar la disposición de cortes de idéntica características, como sucedió a Estados Unidos, que debió compartir su cuota con Canadá. Desde 2007 se negoció una modificación del biotipo animal de la carne autorizada para la RA, aceptándose los “cortes seleccionados de novillos, novillitos o vaquillonas criados exclusivamente a pasto desde su destete, procedentes de canales de menos de treinta meses que, en los cien días previos al sacrificio, como mínimo, hayan sido alimentados únicamente con raciones constituidas por no menos del 62 % de concentrados o coproductos de cereales piensos”, definición orientada a incorporar animales que combinaran pastura y feed-lot.

 

Como joven funcionario activo en la planificación de las negociaciones de la Ronda Tokio me preguntaba qué motivos inducían a los funcionarios de la entonces Junta Nacional de Carnes a concentrarse en el mecanismo de otorgamiento y acceso a la cuota más que en el volumen de la misma.

 

Se puede prever que un eventual contingente bajo el acuerdo ME-UE no conllevará ingresos destacables para las colocaciones argentinas, por volumen ni por cotización, cuestión que sorprendentemente no parece ser objeto de debate

 

Pronto capté que estos experimentados burócratas perseguían claros objetivos. La única cuota de la UE vigente desde la Ronda Kennedy del GATT comprendía 50.000 tons. de carne congelada base con hueso –destinada generalmente a manufactura– de la cual Argentina era el principal proveedor. La misma permitía a los importadores europeos ingresar la mercancía libre de arancel contra un certificado de importación emitido por sus organismos nacionales, bajo el principio “primero entrado primero servido”.

 

Así, la superrenta derivada de la venta de la carne al precio doméstico en la UE -muy superior al vigente internacionalmente para idéntico producto, dados los elevadísimos aranceles del esquema proteccionista comunitario- era apropiada totalmente por los importadores europeos.

 

Al negociar Argentina el mecanismo aún vigente, por el cual los importadores europeos deben contar con un certificado de origen emitido por las autoridades argentinas para poder canjearlo por su licencia de importación Hilton, la apropiación de la superrenta se desplazó hacia la cadena de valor de la ganadería argentina, permitiéndole por años obtener valores promedio superiores (al menos 30%) a los vigentes internacionalmente para dichos cortes, con el consiguiente beneficio para las cuentas externas.

 

En 2015, cumplimentando el dictamen del Organo de Solución de Diferencias de la OMC en el “panel” convocado por Estados Unidos requiriendo compensación por la prohibición aplicada a la importación de carnes conteniendo hormonas, la UE instrumentó la denominada “Cuota 481” –por un volumen presente de 48.200 tons.– y destinada a carne vacuna de calidad superior de animales engordados en feedlots. A esta altura, los funcionarios europeos estaban convencidos de la necesidad de evitar otra experiencia Hilton “a la Argentina”, por lo que dicha cuota libre de aranceles reinstauró el mecanismo de contingente arancelario único bajo el principio “primero llegado, primero servido”, emitiendo los países exportadores sólo el certificado de autenticidad para la mercancía importada, permitiendo a los importadores europeos recuperar la superrenta por el diferencial de precios.

 

Por ello, se puede prever que un eventual contingente bajo el acuerdo ME-UE no conllevará ingresos destacables para las colocaciones argentinas, por volumen ni por cotización, cuestión que sorprendentemente no parece ser objeto de debate.

 

(*) Las opiniones vertidas son de exclusiva responsabilidad del autor y no comprometen a la institución en la cual se desempeña

 

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